Archivo de julio, 2012

Una de esas pequeñas victorias (y procurad no triturar demasiado la fruta)

30 julio 2012

Hoy Jaime se ha comido dos plátanos como si fueran la mejor chuche del mundo. Puede parecer una tontería, algo baladí. Probablemente lo sea, pero para nosotros ha sido increíble.

Es frecuente que los niños con autismo tengan muchos problemas a la hora de alimentarse, que sean muy restrictivos con la comida, que no tomen sólidos.. Nosotros tenemos suerte, Jaime es muy buen comedor. Le gusta comer casi de todo y tiene una dieta muy variada. Pero la fruta siempre ha sido un problema: solo la tolera triturada. Hemos trabajado con él en casa, también sus terapeutas, pero en los últimos meses lo abandonamos. No se pueden manejar veinte frentes abiertos simultáneamente (otros objetivos concretos de autonomía o comunicación) y, sinceramente, había otras peleas que me parecían mejores.

Ha sido en los últimos tres meses en los que en su colegio nuevo nos contaban que comenzaba a comer plátano y naranja. Nosotros lo creíamos a medias, ayer lo vimos con nuestros propios ojos.

Parece mentira cómo cosas tan pequeñas pueden alegrarte de tal manera el día.

Lo que sí es cierto es que, aunque siempre ha sido muy buen comedor, nos costó superar los purés. Hasta los dos años no comenzó a mordisquear su primer cuscurro de pan. Un enganche muy frecuente en niños con autismo, como ya os he contado. Tal vez por la experiencia pasada con Julia procuré comenzar pronto a darle el alimento en trocitos y a no pasarle demasiado la comida. También tuvimos suerte; ella nunca quiso purés, jamás tomó papillas de cereales, siempre prefirió sus granos de arroz, sus macarrones en trocitos, su fruta cortada…

Si tuviera un tercer hijo, desde luego ni intentaría los purés y las papillas, le ofrecería lo que Julia tan adecuadamente quería de forma instintiva.

Y todo esto me recuerda que mi cuñada me contaba que en la reunión previa a comenzar el colegio de mi sobrina, insistían mucho en que los niños debían poder comer alimentos sin triturar, y que bastantes padres reconocían no haber superado aún con niños de dos/tres años la fase purés, en parte por el miedo reconocido al ahogamiento.

Yo con Jaime hubiera estado en ese grupo, pero Jaime tiene un trastorno en el desarrollo.

¿Qué pasará con nuestros hijos cuando nosotros faltemos?

27 julio 2012

A todos los padres les preocupa qué pasará con sus hijos si a ellos les pasa algo mientras sus hijos son menores. Muchos toman disposiciones en vida, diciendo de viva voz quien quiere que se encargue de sus hijos e incluso dejándolo en un testamento. Nosotros hicimos un testamento cuando Jaime era un bebé, en el que designamos qué familiar queríamos que le cuidase y, en su defecto, qué otra persona se haría cargo. De hecho llevamos tiempo queriendo ir de nuevo, ahora que sabemos que tiene autismo y que también tenemos a Julia, a actualizarlo.

Por cierto, que siempre recordaré la recomendación del notario de no decir a los familiares designados que ellos eran los elegidos. Nuestra familia es tan pequeña, que es obvio, pero explicaba que en otros casos hay piques importantes. ¿Por qué querrán que la sea unos tíos y no otros, o ese abuelo en lugar del otro, el cuidador?

En cualquier caso, cuando tienes un hijo con una discapacidad esas incertidumbres crecen. Jaime es aún muy pequeño, su evolución desconocida (aunque no me engaño, casi con toda seguridad será dependiente toda su vida) y no hemos tomado ninguna disposición. De hecho tenemos que informarnos mejor sobre cosas como el patrimonio protegido. Pero por pequeño que sea y lejos que nos quede, hay medidas que te dejan congelado el corazón y las tripas. Por que a ti de momento tal vez no, pero hay muchos otros a los que les está pasando.

Descorazonador. ¿Verdad?

Gallardón debería pasar una temporada escuchando a los padres de un centro de atención temprana

24 julio 2012

“La malformación del feto no será razón para abortar”, ha dicho Gallardón. El ministro opina que hay que dar el mismo nivel de protección a un feto sin minusvalías que a uno que presente algún tipo de anomalía. Me gustaría haber escrito antes ésto, pero llevo cuatro días pegándome con la fiebre. Espero que sepáis disculparme la tardanza.

Creo que cuando eres madre
, la visión que tienes del aborto cambia. Al menos para muchas madres. No es lo mismo plantearte un aborto cuando tienes 25 años y vives para ti misma que con diez años más y uno o dos hijos.

En mi caso, y en el de otras mujeres con las que he hablado, puede que racionalmente conserves idénticas ideas, pero algo ha cambiado rádicalmente, has gestado un niño y los sentimientos, las sensaciones que te evoca el aborto ya no son los mismos.

Pero hay algo más que te hace cambiar tu postura sobre el aborto: tener un hijo con una discapacidad.

Mi hijo, mi pequeño gran amor, mi niño dorado tiene autismo. ¿Habría abortado de saber que tenía autismo al estar embarazada de pocas semanas? Me resulta muy doloroso pensarlo, ya que ahora es mi luz y mi vida y haría lo que fuera por él. Lo haré hasta el último día que pise esta tierra. Pero siendo sincera, sí, lo hubiera hecho.

En realidad el autismo, como muchos problemas, no dan la cara hasta bastante después del nacimiento, así que es una hipótesis ficticia. Pero si me quedara de nuevo embarazada y me dijeran que mi nuevo hijo es portador de algún síndrome o malformación grave, sin duda lo haría. Lo haría con conocimiento de causa, sabiendo lo que es estar al otro lado de la barrera. Y lo haría llorando por ese hijo y llevando a cuestas mi decisión toda la vida, nunca una decisión así sale gratis como bien ilustra mi compañero Eneko este post.

Podéis acusarme de insensibilidad, de eugenesia, de lo que queráis… simplemente estoy siendo sincera y creo que los que opinan como yo merecen tanto respeto como los que deciden en esa situación seguir adelante.

Nosotros, sus futuros padres, somos los que tenemos que poder decidir, ya que somos nosotros los que tendremos que afrontar sus crisis, sus problemas para integrarse en esta sociedad tan poco integradora, los gastos que suponen sus terapias y cuidados, su sufrimiento si no sabemos encarar bien las cosas, en algunos casos su dolor físico, las incertidumbres sobre su futuro cuando nosotros faltemos, el peso que eso puede acarrear a sus hermanos o al resto de la familia, en muchos casos la foto de familia rota.

Pero es que ya no es solo tu hijo lo que te hace ver el aborto de manera diferente. Cuando tienes un hijo con discapacidad es frecuente que tengas que pasar muchas horas en la sala de espera de un Centro de Atención Temprana (un centro de financiación pública en el que psicólogos, logopedas y fisioterapeutas estimulan a niños de entre 0 y 6 años) o en su equivalente hospitalario o privado.

En esas salas de espera conoces a padres cuyos niños tienen todo tipo de problemáticas: niños con diferentes grados de parálisis cerebral o Down, con síndromes degenerativos como el Rhett o altamente discapacitantes como el X Frágil o el del maullido de gato, niños a fin de cuentas merecedores de ser felices y tener vidas razonablemente plenas, todos potencialmente capaces de tenerlas si sus padres se esfuerzan cada día de su vida.

Pero también conoces familias con muchas problemáticas. No todas las familias se vuelcan con los niños, no todas tienen medios o ganas de destinarlos al niño, no todas son capaces de entender que tienen entre sus manos y para siempre la responsabilidad de una persona dependiente para toda la vida. Hay familias desestructuradas o que se desestructuran a consecuencia de ese niño, hay familias con sus propios e importantes hándicaps. Y los que sufren las consecuencias son los niños. No nos engañemos, la Administración aún no es capaz de dar buenas respuestas.

¿Recordáis a la cuidadora que mató mientras dormían a tres niños discapacitados? Esos niños estaban gravemente afectados y no eran atendidos por sus familias, sino por la ONG Mensajeros de la Paz.

Tras tener un hijo con una discapacidad, tras pasar por esas salas de espera, muchos padres se reafirman a favor o se colocan en contra del aborto. Otros en cambio ven más claro que nunca que abortarían. Ambos tienen derecho a decidir.

Ambos, sí, pero Gallardón no. Ni siquiera aunque se pasara un año, dos horas diarias, dos días por semana sentado en la sala de espera de atención temprana. Pero, desde luego, no le vendría nada mal.

¿A qué edad consiguen los niños su primer móvil?

17 julio 2012

Tiene nueve años, hizo la comunión en mayo y lo que pidió como regalo insistentemente a sus padres era un móvil, el que sería su primer móvil. “Todos mis amigos tienen uno ya”, “Laura no y Marcos tampoco” “Ellos no, pero todos los demás sí”.

Cuando yo tenía su edad (va camino ya de tres décadas, ¡ains!) los regalos tecnológicos estrella eran cámaras de fotos y relojes (un msx, un amiga o un spectrum si tenías mucha suerte). Un móvil ahora es cámara de fotos, reloj, consola portátil de videojuegos, acceso constante a redes sociales… es normal que sea el objeto de deseo de los niños, sobre todo viendo el ejemplo que les damos sus mayores. Salvo algunas excepciones, que siempre las hay, sus padres les estamos transmitiendo en nuestro día a día lo que valoramos y la importancia que tienen para nosotros nuestros teléfonos móviles.

Obtuvo su regalo por supuesto. Un smartphone modestito con un contrato muy limitado, que las compañías ya tienen en cuenta que nuestros niños están movilizados y a los padres les preocupa mucho lo que consuman y hagan con ellos.

“¿No es un poco pronto para tener móvil?”, me comentaba otro amigo, padre reciente como yo. Lo cierto es que no lo sé, no me escandaliza que un niño de nueve años tenga un móvil. Probablemente me llamaría más la atención que aún no lo tuviera a los quince.

¿Vuestros hijos ya tienen móvil? ¿A qué edad lo consiguieron? ¿Habéis establecido normas de uso, tarifas especiales?

Por cierto, que cuando no son niños sino adolescentes la cosa cambia bastante, también los miedos de los padres. Y hoy he visto lo siguiente:

Teenscrio es el primer sistema de control paterno efectivo a través del móvil. El software es invisible, imposible de detectar en los dispositivos móviles y la instalación se hace por parte de los padres. Los padres no sólo saben dónde están sus hijos en todo momento, sino que pueden programar lugares y zonas donde no deben acudir. El sistema alerta inmediatamente de cualquier infracción de las normas establecidas por los padres respecto a lugares o tiempos de permanencia.

¿Qué opináis de espiar así a vuestros hijos? Si a mí con 16 o 17 años mis padres me hubieran cogido sin yo enterarme el móvil y me hubieran instalado ese software espía me hubiera parecido una falta de respeto y confianza terrible, hubiera aumentado la barrera entre nosotros.

“Tú eres guapa, tú eres buena, tú eres importante”

13 julio 2012

“Tú eres guapa, tú eres buena, tú eres importante”. Eso dice en Criadas y señoras (The Help) una de las criadas protagonistas a la niña a la que cuida. En la novela lo comienza a hacer al final. En la película se lo dice constantemente.

Es uno de los detalles que más me gustaron de dos obras (me refiero tanto a la película como al libro) que merecen la pena. Me gustó y me llamó la atención muchísimo porque yo llevo diciéndoles a mis hijos algo parecido desde siempre.

“Eres una niña muy guapa, muy lista y muy buena”
, suelo decirle a Julia, siempre con esas mismas palabras. “Eres mi niño precioso, dorado como el sol”, le digo a Jaime.

Y también procuro siempre cuidar el no decir jamás “eres” acompañado de un epíteto negativo. Un niño no es tonto, un niño en todo caso hace tonterías. Un niño no es malo, se habrá portado mal.

Las profecías se suelen cumplir con los niños, acaban reflejando lo que proyectamos en ellos. Es preferible transmitirles toda la autoestima que podamos, que les hagamos portadores de todas las virtudes que poseen.

¿No creéis?

Y no solo con los niños. Creo sinceramente que es de lo más recomendable hacerlo extensible a los adultos que nos rodean. Yo procuro hacerlo, intento decirle a la gente que me rodea, ya sean familiares o compañeros de trabajo, sus virtudes, si están guapos ese día, si me gusta su compañía. Siempre siendo sincera, por supuesto.

Es un ejercicio de lo más recomendable, creedme.

Los niños discapacitados sufren cuatro veces más malos tratos que los no discapacitados

12 julio 2012

Es un teletipo de EFE con el que me he topado y que confirma lo que ya había leído y oído con anterioridad. De hecho no solo sufren más violencia física, es que además son en mayor medida víctimas de abusos sexuales, sobre todo en aquellos niños con problemas para comunicarse.

Como siempre, hay seres despiadados caminando a dos patas. No existe un animal en el mundo capaz de tanta crueldad hacia sus congéneres como el hombre. Afortunadamente también hay seres humanos capaces de generosidad y entrega sin límite hacia los demás (os invito a leer este post, este y este del Blog Solidario que también alojamos en 20minutos.es).

Los niños que padecen algún tipo de discapacidad sufren actos de violencia con una frecuencia casi cuatro veces mayor que aquellos sin discapacidad, según una evaluación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según explicó hoy en rueda de prensa el experto en Discapacidad y Rehabilitación de la OMS, Tom Shakespeare, ese resultado se ha obtenido a partir del análisis de 17 estudios en los que se recogen datos de un total de 18.374 niños con discapacidad procedentes de España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Israel, Reino Unido y Suecia.

Los resultados del informe ponen de manifiesto que los niños con discapacidad son víctimas de alguna forma de violencia con una frecuencia exactamente 3,7 veces mayor que los no discapacitados, mientras que en el caso de violencia sexual los niños con discapacidad la sufren con una frecuencia 2,9 mayor que el segundo grupo de niños.

Se demuestra así que los niños con discapacidad son vulnerables a la violencia de una manera desproporcionada y que sus necesidades están desatendidas.

“Esto prueba con datos científicos lo que siempre habíamos sospechado”, explicó Shakespeare, quien recordó que en todo el mundo existen 93 millones de niños con algún tipo de discapacidad.

El estudio preparado por la OMS se publicará en la edición de hoy de la revista médica “The Lancet”.

Por su parte, el experto en Prevención de la Violencia de la OMS Christopher Mikton explicó que si bien la violencia contra los niños con discapacidad “ocurre en todas partes”, en los países con ingresos medios o bajos los índices de discapacidad son más altos y los factores de riesgo más importantes, por lo que el riesgo de violencia “es probablemente mayor”.

Explicó que existen estrategias para prevenir la violencia contra los niños con discapacidad, entre las que está retirar a los niños discapacitados de las instituciones de cuidado -donde se producen muchos de los abusos- y tratarlos en el seno de la comunidad.

Asimismo, recalcó la necesidad de destinar recursos económicos a las familias con niños discapacitados y generalizar los programas de enfermeras a domicilio para evaluar la situación familiar del niño y enseñar a los padres como suplir sus necesidades.

Mikton opinó que estas estrategias “ahorrarían a la sociedad muchísimo dinero”.

Recordó que por cada dólar invertido, por ejemplo, en un programa de enfermeras a domicilio el retorno es de 3 a 17 dólares en servicios de asistencia que la sociedad ya no tiene que proveer en el futuro.

“Al menos ahora tengo tiempo para dedicarme a mis niños”

11 julio 2012

He estado haciendo memoria y he oído esa frase, más o menos con las mismas palabras, al menos una decena de veces. Tanto a madres como a padres recientes, pero sobre todo a las primeras. En una de esas ocasiones fui yo la que las pronunció. Pasar más tiempo con nuestros niños pequeños es el consuelo de las madres recientes que se quedan en paro.

Te ves en la calle, echas cuentas y te dices: bueno, así puedo cuidar mejor de mis peques, prescindir de la guardería o de los abuelos, llevarles al cole desayunados en casa y traerles del cole a comer, llevarles al parque por la tarde…

Y cuentas con los meses de prestación que tienes por delante (que a partir de lo dicho hoy por Rajoy será inferior) y con el sueldo de tu pareja, si es que tienes pareja, si es que esa pareja no está también en paro, o sin paro.

Y sigues buscando un trabajo que no aparece mientras disfrutas de la compañía de tus hijos pequeños. En cierto sentido las madres con hijos pequeños en paro son unas privilegiadas, saben que pueden buscar consuelo en esos bracitos tiernos y esos besos húmedos que son como un masaje para el corazón. Pero antes o después necesitarás de nuevo trabajar, porque tienes que mantener a esos niños y no quieres que ellos tengan que prescindir de nada a lo que están acostumbrados.

Y el tiempo pasa, y no llegan ofertas, aunque eres aún joven, aunque al mismo tiempo eres experimentada, aunque gracias a tus hijos has aprendido a asumir responsabilidades y sacrificios y a valorar lo realmente importante de la vida. No llegan porque tienes a tu cargo esos hijos que te hacen olvidar la crisis con sus risas. No llegan porque no hay. No hay trabajo en este país.

Y lees noticias sobre los españoles que se buscan la vida en otros países, a muchos les va bien. Y piensas que si no tuvieras niños pequeños te atreverías… ¿Pero cómo desarraigarlos? ¿Cómo empezar una vida en un país del que desconoces el idioma con niños pequeños y sin el apoyo familiar?

Por miedo a verse en esa situación también he oído a bastantes madres contar cómo han accedido a trabajar más horas, a aceptar cambios de turnos u horarios con los que es imposible conciliar, a asumir más responsabilidades sin subida del sueldo, incluso con bajada.

Y, hoy pensando en ellas, no soy capaz de ver luces en el horizonte más allá de los abrazos tiernos y esos besos húmedos.

En días tan negros como el de hoy, más que nunca, habrá que recordar lo que realmente importa.

Pasar por la amniocentesis…

07 julio 2012

¿Amniocentesis sí o no? Cada vez tenemos los niños a una edad más tardía y eso implica plantearse pasar por una amniocentesis o no. La prueba es voluntaria, obviamente. Yo conozco de todo, mujeres a las que por edad o antecedentes se la han recomendado y ellas se han negado (una en concreto decía que, como no iba a abortar dijeran lo que dijesen, para qué pasar por ello), mujeres que tuvieron que insistir a los médicos para que se la hicieran, mujeres que iban con la idea de hacérsela y que tras verse con su niño dentro se conformaron con la prueba del triple screening. De verdad, de todo…

Y os confieso que yo no sé que haría. Ahora tengo 36 años, creo que si me quedara embarazada sí que pasaría por ella casi con toda seguridad. Casi. Tal vez si el triple screening diera bien me lo repensaría. Y el motivo es pura aprensión. La idea de una aguja invadiendo mi útero y aspirando líquido amniótico me pone enferma. Y resulta curioso, ya que soy bastante dura en lo que respecta a pruebas médicas. Por poner un ejemplo tonto, soy de las que miro sin problemas la jeringuilla mientras me sacan sangre.

Por eso me alegra la noticia que dimos ayer: han logrado secuenciar el genoma del feto utilizando solo una muestra de sangre de la madre, algo que permite avanzar en el diagnóstico de enfermedades genéticas en el inicio del embarazo. No hace mucho lo habían conseguido con muestra de padre y madre, pero ahora el padre ya no es necesario. na/

¿Vosotras pasasteis por la amniocentesis? ¿Lo descartasteis pese a las recomendaciones? ¿Cómo fue vuestra experiencia?

Tienen mucho más de lo que necesitan

06 julio 2012

Esta semana Aldeas Infantiles SOS ha publicado el resultado de una encuesta que han elaborado con casi 12.000 niños de toda España.

La conclusión más llamativa es que el 40% creen que tienen más cosas (juguetes, libros, ropa…) de los que realmente necesitan. Otro 25% cree que tiene “lo justo” y el 16% que, aunque sabe que tiene mucho, “siempre quiere más”.

No puede ser más cierto. Nuestros niños tienen demasiado. Los míos los primeros. Tantos que en cuanto puedo regalo, presto incluso escondo por tandas. Y es difícil evitarlo aunque se intente. Es algo que dicen todos los padres que me rodean. Tienen demasiado, más juguetes de los que pueden aprovechar. Muchos más de los que teníamos nosotros, sus padres.

Yo, que jamás pasé necesidades de ningún tipo, leía mis cuentos docenas de veces, tenía los juguetes explotadísimos y, cuando llegaron los videojuegos, me los hacía del derecho y del revés.

Pero el estudio de la ONG tenía más datos interesantes, así que os dejo con él:

Apagar la luz al salir de la habitación (25 por ciento); reciclar los envases correctamente (21 por ciento); no dejar correr el agua mientras se lavan los dientes o las manos (19 por ciento); apagar la televisión cuando no se está viendo (10 por ciento) y aprovechar el papel por las dos caras (9 por ciento), han sido otras de las alternativas propuestas para respetar el planeta.

Preguntados sobre qué entienden por ser sostenible con los recursos, el 49 por ciento señala que cuidar el medio ambiente; el 20 por ciento tomar medidas como ahorrar agua y luz; el 13 por ciento opina que es consumir sólo lo que se necesita; el 9 por ciento elige la opción de satisfacer las necesidades sin perjudicar a generaciones futuras; y otro nueve por ciento no tiene claro su significado.

En cuanto a cómo prefieren solucionar los conflictos de sus compañeros, el 54 por ciento responde que prefiere hablar y así entender qué ha pasado y ver cómo solucionarlo, mientras que el 34 por ciento piensa que puede estar equivocado, pero no le apetece hablarlo, y el 11 por ciento opina que siempre tiene razón y que los demás no están en lo cierto.

Sobre la capacidad de escucha, el 74 por ciento de los encuestados reconoce prestar atención cuando le hablan los mayores y pensar con calma la respuesta que va a dar, en tanto que un 15 por ciento sólo escucha si le interesa el tema a tratar y un 11 por ciento que no deja terminar a su interlocutor.

A la pregunta “¿a quién escuchas con más atención normalmente?”, más de la mitad de los niños han respondido que a sus padres (54 por ciento), por encima de sus profesores (15 por ciento), amigos (11 por ciento) y abuelos (9 por ciento).

El valor de la paciencia ha sido también objeto de análisis en este cuestionario, así, al 73 por ciento le gusta dejar las cosas claras y si no entiende algo trata de analizarlo y preguntar varias veces si hace falta, frente al 26 por ciento que reconoce distraerse y pensar en sus cosas.

En el colegio también son pacientes cuando tienen que hacer una fila y es que, según Aldeas Infantiles, el 57 por ciento de los encuestados opta por guardar tranquilamente la cola tras los compañeros, en cambio el 22 por ciento prefiere aprovechar el tiempo para jugar con los amigos y el 20 por ciento reconoce que se sale constantemente porque “¡hacer cola es un rollo!”

Durante la elaboración de manualidades también van tranquilos, paso a paso, para hacer un buen trabajo (62 por ciento), aunque un 21 por ciento se muestra impaciente durante el proceso, y un 15 por ciento se pone nervioso si la profesora tarda en ayudarle.

La iniciativa de la organización se enmarca dentro de su programa educativo “Los valores desde Aldeas Infantiles SOS”, elaborado por expertos pedagogos.

“Mamá, esto no es fútbol, es España”

02 julio 2012

Me preguntaban hoy algunos cómo habían vivido mis niños la final de ayer. Pues bien, Jaime ni lo vio. Imagino que los niños de su edad (casi 6 años) ya han entrado en la edad de plena eufora futbolera, pero al tener autismo no le importa en absoluto. Como el lunes había que madrugar para ir al cole, el arranque del partido le pilló cenando y luego se fue a dormir. Hoy ha ido al cole con su camiseta roja, eso sí.

Julia, con tres años cumplidos en marzo, estuvo de lo más divertida un rato. Antes de llegar a casa, por la calle, estuve contando con ella a todos los que llevaban camisetas rojas hasta que se nos acabaron los números. Nada más ver la televisión soltó “yo me pido los azules papá”. No se quedó muy convencida. Y disfruta chillando “¡gol!” y “¡España, ra, ra, ra!”, pero no entiende nada. De hecho negaba insistentemente que estuviéramos viendo fútbol: “Mamaaaá, esto no es fútbol, es Españaaaa”. Y, para ser sinceros, pronto se cansó y también se fue a dormir.

El sábado anterior sí que fue otra historia. Vinieron a casa varios amigos, todos con niños pequeños, y se lo pasaron todos teta hasta que cayeron dormidos literalmente agotados de tanto jugar. Jaime vio una parte e incluso lograron que jaleara un poco a la selección, sin entender lo que decía.

Un sábado es mejor día para los que tenemos niños pequeños, sin duda.

Por último, me pareció bonito ver a los hijos pequeños de los jugadores jugando en el campo, tras conseguir sus padres la copa. Muchos de ellos, por cierto, igual de a su bola que los míos.

¿Cómo lo vivieron vuestros peques? ¿Son muy futboleros?