Ayer por la tarde tuve una reunión de hora y media con la orientadora del colegio de Jaime. La conclusión de esa larga charla fue que este curso es el último que irá a su actual colegio, para el año que viene tendremos que buscar otra opción de escolarización para él.
Estos años, como ya os he contado en alguna ocasión, ha estado acudiendo a un colegio público normal que tiene un aula para niños con TGD (transtorno Generalizado del Desarrollo). Va solo por las mañanas, de 9 a 12:30. Pasa todos los días una o dos horas en ese aula, trabajando específicamente en sus necesidades y normalmente solo. El resto del tiempo transcurre con sus compañeros de clase y con algún apoyo.
Nosotros estamos muy contentos con su actual colegio. Va feliz, nos gustan los profesionales que están con él, pasa pocas horas, está cerca de casa y por las tardes tiene distintas sesiones de terapia y otras actividades.
Sabíamos que el paso a Primaria, a menos que avanzase mucho de repente, era complicado, pero contábamos con que podría tener un año de desfase: es decir, en tercero de infantil, en lugar de pasar a Primaria, repetir un año más en infantil.
Tras hablar con la orientadora ha quedado claro que no va a poder ser. No habrá un año de desfase. Así que Jaime el próximo año, con seis recién cumplidos, tendrá que tener plaza en otro centro.
Tanto ella como en el colegio no creen que el proyecto del colegio en el que está sea lo que más beneficie a Jaime, no creen que estar con otros niños neurotípicos les esté ayudando, Jaime necesita muchos apoyos que al cole, cada vez con más recortes, les cuesta tener. Está claro que quieren o necesitan niños con una evolución más rápida, con más autonomía.
Da igual. Estamos un poco decepcionados, pero no nos pilla por sorpresa. Ya os contaba que sabíamos que nos iba a tocar dar este paso, aunque imaginábamos que sería un año más tarde. En cualquier caso yo no soy de insistir. Si un amigo, una pareja o en un trabajo no me quieren, yo soy la primera en querer también irme. Y con eso y todo, conociendo a los profesionales que allí trabajan, sigue siendo el colegio que querré para Julia.
La cosa es que este curso nos toca ponernos las pilas y buscar un nuevo centro para Jaime. Tenemos que visitarlos, informarnos bien y tomar una decisión muy importante.
Por todo lo que ya he leído y hablado hasta la fecha nuestra apuesta clara es por un centro especializado en autismo. En Madrid me han hablado muy bien de Cepri, de Aleph y del Leo Kanner. Concertados y muy lejos de nuestra casa. Pero si son lo mejor para Jaime, ya nos apañaremos para organizarnos y poder pagarlos. Lo importante es poder conseguir plaza, que dudo que sea fácil.
La orientadora del colegio me habló muy bien de un colegio especial público que se llama Alfonso X y está en Leganés. En esos coles especiales, al contrario que en los especializados en autismo, las clases son de cinco niños con diferentes discapacidades. En un mismo grupo puede haber un síndrome de Down, un niño con parálisis cerebral o cualquier otro problema.
En principio, y salvo que no nos quedara más remedio, no es lo que queremos. Iremos a visitarlo, claro que sí. Pero si no me convence la escolarización especial y no me conceden plaza en uno de los centros especializados, capaz soy de dejarlo conmigo en casa. Aunque no sé si eso es posible dado que ya tiene edad de escolarización obligatoria.
En definitiva, nos toca un año de visitas, charlas, reflexiones, decisiones y cruzar los dedos para conseguir lo que creemos que es mejor para él.
Si tenéis algo que aconsejarme al respecto, soy toda oídos.
Os seguiré informando….
Comentarios recientes