Archivo de octubre, 2011

¿Has tenido miedo a morir en el parto? Me da que no…

27 octubre 2011

“No puedo soportar ver a las mujeres de mi pueblo muriendo cuando sé que muchas madres y niños pueden salvarse con mi ayuda. Trabajo día y noche. Camino cientos de kilómetros para asistir todo tipo de partos, desde los más sencillos hasta los más complejos. Las condiciones sanitarias son nulas, si los partos son de noche la única luz de la que dispongo es la de mi teléfono móvil” dijo Esther Madudu, de 31 años.

Esther es una comadrona africana que será candidata al Premio Nobel de la Paz 2012.

Pocas mujeres en nuestro primer mundo se preocupan por morir en el parto. Aún sucede, pero muy poco. Y en este caso las comparativas son realmente odiosas: los últimos datos demuestran que 1 de cada 16 mujeres africanas podrían morir durante el parto en comparación con 1 de cada 30.000 en Europa. Y la muerte de la madre deja al recién nacido y a sus hermanos en desprotección extrema.

280.000 madres mueren cada año
debido a la falta flagrante de cuidados médicos mínimos en el parto y un millón y medio de niños africanos se convierten en huérfanos cada año por esta causa.

Todo esto me lo cuentan desde la ONG AMREF y que ha puesto en marcha la iniciativa stand up for african mothers (ponte de pie por las madres africanas). Aspiran a formar a 15.000 mujeres como comadronas para 2015. Tras esos enlaces hay información de como apoyarles en su guerra para que las madres africanas no mueran dando a luz, lo más fácil de momento es darles tu firma desde aquí.

Creo sinceramente que se merecen, como poco, un post en este blog.

Toca buscar un nuevo colegio para Jaime

26 octubre 2011

Ayer por la tarde tuve una reunión de hora y media con la orientadora del colegio de Jaime. La conclusión de esa larga charla fue que este curso es el último que irá a su actual colegio, para el año que viene tendremos que buscar otra opción de escolarización para él.

Estos años, como ya os he contado en alguna ocasión, ha estado acudiendo a un colegio público normal que tiene un aula para niños con TGD (transtorno Generalizado del Desarrollo). Va solo por las mañanas, de 9 a 12:30. Pasa todos los días una o dos horas en ese aula, trabajando específicamente en sus necesidades y normalmente solo. El resto del tiempo transcurre con sus compañeros de clase y con algún apoyo.

Nosotros estamos muy contentos con su actual colegio. Va feliz, nos gustan los profesionales que están con él, pasa pocas horas, está cerca de casa y por las tardes tiene distintas sesiones de terapia y otras actividades.

Sabíamos que el paso a Primaria, a menos que avanzase mucho de repente, era complicado, pero contábamos con que podría tener un año de desfase: es decir, en tercero de infantil, en lugar de pasar a Primaria, repetir un año más en infantil.

Tras hablar con la orientadora ha quedado claro que no va a poder ser. No habrá un año de desfase. Así que Jaime el próximo año, con seis recién cumplidos, tendrá que tener plaza en otro centro.

Tanto ella como en el colegio no creen que el proyecto del colegio en el que está sea lo que más beneficie a Jaime, no creen que estar con otros niños neurotípicos les esté ayudando, Jaime necesita muchos apoyos que al cole, cada vez con más recortes, les cuesta tener. Está claro que quieren o necesitan niños con una evolución más rápida, con más autonomía.

Da igual. Estamos un poco decepcionados, pero no nos pilla por sorpresa. Ya os contaba que sabíamos que nos iba a tocar dar este paso, aunque imaginábamos que sería un año más tarde. En cualquier caso yo no soy de insistir. Si un amigo, una pareja o en un trabajo no me quieren, yo soy la primera en querer también irme. Y con eso y todo, conociendo a los profesionales que allí trabajan, sigue siendo el colegio que querré para Julia.

La cosa es que este curso nos toca ponernos las pilas y buscar un nuevo centro para Jaime. Tenemos que visitarlos, informarnos bien y tomar una decisión muy importante.

Por todo lo que ya he leído y hablado hasta la fecha nuestra apuesta clara es por un centro especializado en autismo. En Madrid me han hablado muy bien de Cepri, de Aleph y del Leo Kanner. Concertados y muy lejos de nuestra casa. Pero si son lo mejor para Jaime, ya nos apañaremos para organizarnos y poder pagarlos. Lo importante es poder conseguir plaza, que dudo que sea fácil.

La orientadora del colegio me habló muy bien de un colegio especial público que se llama Alfonso X y está en Leganés. En esos coles especiales, al contrario que en los especializados en autismo, las clases son de cinco niños con diferentes discapacidades. En un mismo grupo puede haber un síndrome de Down, un niño con parálisis cerebral o cualquier otro problema.

En principio, y salvo que no nos quedara más remedio, no es lo que queremos. Iremos a visitarlo, claro que sí. Pero si no me convence la escolarización especial y no me conceden plaza en uno de los centros especializados, capaz soy de dejarlo conmigo en casa. Aunque no sé si eso es posible dado que ya tiene edad de escolarización obligatoria.

En definitiva, nos toca un año de visitas, charlas, reflexiones, decisiones y cruzar los dedos para conseguir lo que creemos que es mejor para él.

Si tenéis algo que aconsejarme
al respecto, soy toda oídos.

Os seguiré informando….

Cuidado con los hamsters mecánicos

24 octubre 2011

Hoy sólo os voy a decir una cosa. Mucho cuidado con esos juguetes infantiles a modo de hamsters mecánicos tan de moda.

No es nada descabellado que a un niño de dos años se le ocurra sacarlo de la bola de plástico con la que recorre el piso y probar a ponérsela a papá (a uno con bastante pelo) en la cabeza.

Avisados quedáis ;)

¿Recordáis los cigarrillos de chocolate?

23 octubre 2011

Hoy estábamos mi santo y yo recordando algunos juguetes y chuches que eran de lo más frecuente cuando éramos niños y que ahora se han prohibido. Hace treinta años los quioscos estaban repletos de ellas y ahora es imposible verlas.

Por ejemplo (1,2,3 reponda otra vez), los cigarrillos de chocolate. Él también recuerda unos de plástico que soplabas y soltaban vapor. Hoy resultaría una aberración ver a unos padres recientes comprar a sus hijos pequeños una cajetilla de juguete llena de cigarrillos comestibles o humeantes, para que jugasen a fumar, pero creo que todos hemos hecho una cosa u otra.

Luego están las pistolas con petardos. Recuerdo que me encantaban. Las cargabas con una especie de minicápsulas que hacían un breve”¡pum!”. Si ahora ya es complicado ver pistolas o rifles realistas de juguete, encontrarlos encima que pseudodisparen es casi imposible.

No estoy tan segura de si también es imposible de encontrar hoy día aquellas bolsas repletas de soldados (semejantes a la tropa verde de Toy’s Story) y de indios y vaqueros en colores imposibles y de plástico que a mí me gustaban tanto. Sobre todo en lo que respecta a los indios y vaqueros. Tenía un támbor de detergente repleto de juguetes en los que los reyes eran esos muñequitos a los que siempre se les acababan tronchando rifles, arcos y patas. Recuerdo que mi abuelo me hizo un rancho para montarme mis propias películas del oeste.

La verdad es que cigarrillos y pistolas explosivas hicieron bien en desaparecer, es inconcebible fomentar que los niños pequeños jueguen a fumar o usar petardos, pero mis bolsas de indios y vaqueros no me parece que fueran lesivas por mucho que sólo sirvieran para jugar a la guerra. Es juego simbólico a fin de cuentas. Aunque probablemente esté equivocada y me autoengaño debido a mis gratos recuerdos infantiles.

¿Recordáis más juguetes desaparecidos?
¿Creéis que han hecho bien en desaparecer a cambio de otros más educativos?

¿Aún no has visto el “Experimento Comparte”?

19 octubre 2011

Es obra de Acción contra el Hambre. Es sencillamente una maravilla y me da ganas de repetir el experimento con los niños de mi familia y grabarles en vídeo para que se vean de mayores. Estoy segura de que harían lo mismo.

Para que luego digan que a los niños les cuesta compartir….

No me gusta que los niños sean noticia

18 octubre 2011

Soy periodista, trabajo pegada a la actualidad, y de verdad que no me gusta nada que los niños sean noticia. Pero nada de nada. Y no me gusta porque no suelen protagonizar noticias agradables.

Soy madre y por tanto estoy más sensibilizada, aunque creo que cualquier ser humano con buen fondo se encontraría igual.

Hoy hay varios temas del día de los que te ponen la carne de gallina.

Abrimos con que la Policía detiene al padre de los dos niños desaparecidos en un parque de Córdoba. Dos criaturas hermosas de seis y dos años, casi como mis hijos, de cinco y dos. Y cruzo los dedos para que entre un teletipo contando que los han encontrado vivos en la casa de una novia del padre (por soñar), pero creo que será otro el que veamos.

Esta mañana me abrió las carnes la noticia y sobre todo el durísimo vídeo del doble atropello de una niña de dos años en China, a la que nadie acude a auxiliar. De verdad os digo que no entiendo cómo un ser humano no puede pararse a socorrer a una pequeña atropellada y ensangrentada, no puedo comprender hasta qué punto se te ha convertido el alma en piedra.

No voy a poner aquí el vídeo, lo tenéis en la noticia si queréis verlo.

Hemos dado que un total de 222 niñas recibirán esta semana nuevos nombres de las autoridades indias, después de que sus padres las nombraran simplemente como “Indeseada” o “Nakushi”. Dicen que “Lo hacen para dejar claro que no querían que su bebé fuera niña”.

Y pendiente tenemos que han decretado hoy libertad para la madre del bebé de 8 meses que falleció el pasado 25 de septiembre a consecuencia de los fuertes golpes recibidos en la cabeza y de cuya muerte se considera presunto autor a su pareja sentimental, ya detenido. Y además hay una pareja en Andalucía detenida por malos tratos a su bebé de tres meses que ingresó con un brazo roto, lesiones costales y en el otro brazo y una hemorragia retiniana.

Estoy deseando llegar a casa y darles un achuchón a mis hijos.

Sobre esas sillitas para llevar en tu bici a los niños pequeños

17 octubre 2011

Hace ya un par de meses que salgo todos los domingos por la mañana con mi cuñada en bicicleta. Pedaleamos hasta un verdecora en el que sirven unos desayunos estupendos por euro y medio y regresamos a casa dando pedales. Es decir, que llevo dos meses siendo una dominguera de la bici. Globeros me ha dicho algún ciclista más veterano que conozco que es nuestro nombre oficial, aunque no me ha sabido explicar bien el porqué.

Hasta los quince años pasé todos los meses de verano con la bici arriba y abajo por el pueblo de mis abuelos en Asturias, todo cuestas. Iba con una Orbea amarilla y azul a la que adoraba. Ahora, por pura casualidad, llevo una Orbea de montaña verde que era de un primo de mi santo y llevaba quince años acumulando polvo. Tras pasar por un taller de bicis ha quedado fantástica.

En la foto se puede ver antes de la reparación y con el sillín muy alto (ahora está abajo del todo).

Y ahora mi cuñada y yo, que nos vemos más sueltas en materia ciclista, andamos barruntando si instalar en nuestras bicis una de esas sillas que tanto se ven para llevar a nuestras niñas de dos años con nosotras en esas excursiones.

El otro día me acerqué a una tienda de deportes y me estuvieron explicando que hay dos modelos de sillas: las que se adaptan al portaequipajes de la bici (que nuestras bicis no tienen, habría que añadir) y las que van directamente al cuadro. Sinceramente no sé cuál será más recomendable, allí me dijeron que daba igual. En ambos casos las sillas iban atrás, aunque luego he visto por ahí sillitas que se colocan por delante, tal vez para niños más pequeños, no sé…

Y mi principal duda para atreverme a intentarlo es si será realmente seguro. Si Julia, que es una lombricilla inquieta, se pone a moverse será capaz de desequilibrarme y hacer que caigamos.

Imagino que los trece o catorce kilos que pesa ya se notarán también en las cuestas arriba, pero eso no me preocupa especialmente.

¿Alguno de vosotros usais o habéis usado esas sillas? ¿Podéis aconsejarme?

Y aquí un tipo de bicicleta pensada para llevar niños con la que me he encontrado por Internet, pero que no entra en mis planes.

¿Cuántos niños de dos años puede cuidar ocho horas seguidas un adulto?

15 octubre 2011

Contestadme por favor a esa pregunta, intentad ser sinceros: si tuviérais que cuidar durante ocho horas a unos cuantos niños, dándoles de comer, cambiando pañales, haciendo que duerman la siesta, quitando mocos y también estimulándoles, jugando con ellos y cantándoles. ¿Cuántos de esos pequeños podríais manejar? ¿Con cuántos os apañaríais bien?

Yo que he tenido a veces que atender a mis hijos y sus primas creo que para hacer bien las cosas el número ideal sería cuatro. Puede que seis. Como muchísimo y en las mejores circunstancias ocho. Y eso asumiendo que tuviera a alguien para suplirme si quiero ir al baño o a hacer una llamada.

No hay guardería que tenga ese ratio alumnos/cuidador.
Me consta que a muchas guarderías no les gusta ahora que las llamen así, quieren que se las llame escuelas infantiles o casas de niños. Dicen que no guardan niños, que los cuidan y estimulan.

Qué queréis que os diga. Yo sigo creyendo que aún muchas guarderías, pese a que cuenten con cuidadores cariñosos y preparados, se dedican gran parte del tiempo simplemente a guardarnos niños. Y nosotros, los padres recientes, los dejamos allí porque no nos queda otra opción, que si no bien que los tendríamos en casa. Y como al ser humano se le da divinamente autoconvencerse de que las decisiones que toma son las mejores, nos acabamos creyendo eso de que un niño de ocho meses, un año o dos está mejor atendido y estimulado en sitios así que en casa.

Una revista es un iPad que no funciona

14 octubre 2011

Así se llama un vídeo que me llega de una niña de un año intentando utilizar una revista impresa como un iPad. Merece la pena verlo.

Y al verlo, al menos a mí, me recuerda muchas pequeñas anécdotas cotidianas de los peques que conozco: mi sobrina de menos de dos años en la misma actitud que la niña del vídeo, mi hija manejando el iPad con total soltura como os contaba aquí hace unas semanas e intentando manejar también con el dedo el monitor de un portátil convencional, el niño de unos amigos probando a ampliar una foto impresa posando sobre ella el dedo gordo y el índice y separándolos, otro más mayor que alucinaba ante un teléfono sin pantalla preguntando qué demonios era ese cacharro…

Dentro de diez años vamos a saber de verdad lo que es ser un nativo digital.

¿Pero, sabéis una cosa? Creo que nuestra generación es una privilegiada por haber sido los que hemos visto el nacimiento de estas tecnologías prácticamente desde cero y hemos podido maravillarnos genuínamente con cada avance.

Nuestros hijos serán seres digitales desde la cuna, pero nosotros somos los que hemos vivido la evolución desde esos primeros ordenadores de hace 25 o 30 años (como el MSX que me regalaron en mi comunión), desde los primeros videojuegos, los primeros teléfonos móviles, las primeras televisiones sin antenas… hasta hoy, hasta mañana, pasando por todos esos pequeños grandes saltos intermedios.

Sí, soy una tecnófila. Lo confieso.

El arte de camuflar los alimentos

13 octubre 2011

Es frecuente que los madres y padres recientes que cocinan aprendan a camuflar los alimentos que consideran saludables para sus hijos pero que ellos no quieren ni oler.

Mi suegra, sin ir más lejos, es una auténtica experta en hacer apetecible o directamente enmascarar verduras y pescados. De hecho, hasta que no eran ya adultos mi santo y su hermano no descubrieron que los riquísimos canelones de su mamá llevaban años escondiendo higaditos picados junto a la carne. Y hace poco una amiga confesaba que hacía con frecuencia tortilla de frutas.

Yo aún tengo mucho que aprender, pero estoy en ello. En las tortitas del desayuno aprovecho para batir plátano o manzana. Sobre todo si el plátano está empezando a pasarse y mi hija se niega a comerlo por estar “pegasoso” o si se han comido media manzana pero sobra otra media que hay que consumir pronto.

A Julia le chifla la fruta, pero con Jaime que no quiere ni verla estamos intentando meterle fruta con el arroz y la pasta.

¿Vosotros también sois de camuflajes alimentarios?