Archivo de septiembre, 2011

¿Recuerdas la primera vez que viste llorar a tus padres?

29 septiembre 2011

Creo que es imposible que un hijo no recuerde la primera vez que ve llorar a sus padres.

Tal vez llorase antes y yo no lo recuerdo por ser muy pequeña, sinceramente creo no equivocarme al decir que recuerdo perfectamente cuando vi por primera vez llorar a mi madre siendo una niña, ya no tan pequeña.

Y no puedo olvidar la sensación que me produjo ver el dolor de mi madre. Era algo terrible. La persona que me consolaba cuando yo lloraba, ahora necesitaba consuelo. Y no era por ninguna tontería: acababa de descolgar el teléfono justo tras regresar de las vacaciones, con las maletas aún sin deshacer, para escuchar que un familiar suyo, muy querido, había muerto en un accidente de tráfico.

Ella se llamaba MªCarmen. Era sobrina de mi madre, pero se llevaban pocos años. Y se habían criado juntas. Pasó una de esas cosas comunes antes en los pueblos, de que una familia con muchos hijos dejara que otra cercana criara o medio criara a uno de ellos.

Estuvo muy enferma siendo niña, creyeron que se moría, al final le quedó una discapacidad que le obligaba a desplazarse con muletas y sujeciones en las piernas. Aún así supo tener una buena vida y ser feliz. Le gustaban los niños y dirigía una de las primeras guarderías de la ciudad, a la que yo asistí puntualmente, se apañó para conducir su propio coche adaptado y pintaba y gustaba de toda expresión artística.

Siempre relacionaré el llanto de mi madre y su muerte como uno de esos momentos que te hace cambiar tu modo de pensar. Imagino que también te hace crecer.

También recuerdo la primera vez que vi llorar a mi padre
. No le vi llorar cuando mi abuela, su madre, estuvo luchando (con éxito) contra un cáncer de mama. No le vi llorar cuando operaron a mi madre del corazón. No le vi llorar a lo largo de los tratamientos y convalecencias derivadas de su diabetes, que le ha hecho enfrentarse a un transplante que no salió bien y le ha robado casi toda la vista. Le vi llorar, conteniéndose, eso sí: cuando llegamos a su casa con el diagnóstico de autismo de Jaime, su primer nieto en el que se había volcado por completo desde que nació (y así sigue).. Y me costó mantenerme entera. Y me emociona aún recordarlo.

¿Cuál será la primera vez que ellos recordarán haber visto mis lágrimas?

¿Sientes rechazo por el olor de algunos bebés ajenos?

28 septiembre 2011

Os voy a confesar algo un tanto raro, soy consciente. Algo ligeramente inconfesable y de lo que sólo he hablado con otra madre reciente, con bastante mejor olfato que yo por cierto, que nunca ha experimentado lo mismo. Pero tengo curiosidad por saber si hay más padres y madres recientes por ahí a los que les haya pasado lo mismo.

No hay olor como el de tu bebé cuanto eres madre reciente. No he encontrado a una sola mujer que no identifique ala prefección y prefiera ese aroma por encima de cualquier otro. Mis hijos, con dos años y medio y cinco, siguen teniendo un olor dulce, característico e identificable, pero el olor de cuando eran bebés y la sensación que desencadenaban eran únicos.

Ya os he hablado de eso en el pasado.

Lo curioso, eso que he descubierto que me pasa a mí, es que me he encontrado con relativa frecuencia con bebés en brazos cuyo olor, que seguro hace las delicias de sus madres, a mí me provocaba rechazo.

No se hacía desagradable, pero si molesto. Me impulsaba a devolver el bebé a los brazos de sus progenitores. Y sólo racionalmente lograba descartar ese impulso y disfrutar con ellos.

Somos animales a fin de cuentas.
Y seguro que hay alguna explicación biológica y/o antropológica.

¿A alguno os ha pasado?

Volver a quedarse embarazada tras tener un hijo con problemas

26 septiembre 2011

Mamá de siete, entre ellos de Teresa con síndrome de Down, se confundió hace unos días y creyó que estaba de nuevo embarazada, así que decidió felicitarme en los comentarios:

Vi en la insignia de Facebook ¿quereis conocer a Paula? y pense que estabas embarazada otra vez. Ya era muy tarde y estoy de mudanza, que eso afecta mucho.

De todas maneras, digo lo mismo, enhorabuena a todas las madres y padres que teniendo hijos con dificultades importantes se embarcan en otro embarazo. Aunque tambien las que hemos vivido esto, sabemos que ese hermano/a sera superpositivo para el peque.

Reyes es esencial para Teresa. Es una clase de estimulacion continua. Lo malo, que la hermana mayor, se ha convertido en la hermana pequeña de la hermana pequeña.

Y hoy lo traigo a colación porque una amiga y conocida bloguera, madre de un precioso niño con autismo, anunció ayer que va a ser de nuevo madre.

Se trata de Anabel, su blog es El sonido de la hierba al crecer, y lo primero que recordé es que hace un par de años descartaba por completo repetir la aventura en un hilo de un foro sobre autismo en el que muchos madres y padres compartíamos las inquietudes por ampliar la familia.

Luego ha resultado ser que no, que no está embarazada, su mensaje era para participar en la concienciación sobre el cáncer de mama y nos confundió a muchos. Pero sirve igual para traer hoy esta reflexión.

Hablando con padres de niños con diabetes tipo I, con niños afectados para toda la vida por un mal parto y falta de oxígeno al nacer, por niños con Down… todos coincidimos en que es un factor que determina muy seriamente la decisión de ampliar la familia.

Efectivamente hay que ser valiente
, afrontar el miedo a que se repita ese mal parto, esos problemas en el desarrollo o de salud. Y hay que ser animoso y capaz de organizarse para atender un embarazo y un recién nacido teniendo otro hijo que necesita atenciones especiales, con el desgaste físico y emocional que conlleva, y muchas veces vinculado a un mayor gasto económico.

En casos como el autismo, con un componente genético no localizado, se sabe que las posiblidades de que se repita el trastorno en otros hermanos son mayores (aunque no están claramente cuantificadas). Hace poco era noticia que esas probabilidades eran mayores de lo que se creía.

Aunque también es cierto que los hay que no pensaban tener más hijos y precisamente es el desencadenante de que se animen a tener otro. Los motivos también son muchos: dar un compañero a su hijo, asegurarse de que haya hermanos que puedan atenderle cuando ellos falten, vivir la paternidad sin handicaps añadidos…

Todos los motivos son válidos, tanto para tener otro hijo como para no hacerlo. Faltaría más.

Yo confieso que si Jaime no tuviera autismo tal vez nos hubieramos animado a tener un tercer hijo. ¡Tres niños! ¡Yo que en la veintena decía que uno o ninguno!

Incluso sé como se hubiera llamado de ser varón: Juan José. Como sus dos abuelos y rompiendo todas mis reglas para elegir nombre.

Pero la familia se va a quedar como está. No soy nada valiente me temo.

Delegando virus

25 septiembre 2011

Tengo a Julia con mocos y un poquito de fiebre, por eso no he actualizado antes y por eso este post va a ser cortito.

Este primer catarro es la prueba evidente del inicio del otoño y del cole de su hermano. Ella no va al colegio, pero es inevitable que su hermano nos traiga a casa algún que otro virus escolar.

En esta ocasión, lo que en él apenas se ha notado a ella le ha afectado bastante más.

Pero es imposible que no deleguen virus: uno utiliza el vaso de agua del otro, otro le da una chupada de piruleta a la otra… tenemos asumido que estamos en manos de la suerte y de su sistema inmune.

Y ahora a ver qué tal se nos da esta noche, que la anterior como no podía respirar bien fue un tanto toledana.

¿Madres de alquiler, sí o no?

23 septiembre 2011

Me he en contrado con un teletipo de EFE en el que un experto en derecho señala el error del Ministerio de Justicia al no legalizar la maternidad subrogada en España, es decir, las madres de alquiler.

Y no tengo conocimiento suficiente para dar una opinión sobre el tema, pero a priori y sin saber los pros y los contras de países en los que esa figura sí existe, si la cosa está bien regulada y las mujeres que ofrecen su vientre lo hacen bien informadas y voluntariamente, no me parece mal. Las adopciones nacionales o internacionales no siempre son posibles.

Veo en las noticias publicadas en 20minutos.es sobre madres de alquiler, que la mayoría hacen referencia a homosexuales, a famosos y a famosos homosexuales.

Lo que sí es cierto es que creo que muy pocas mujeres serían capaces de gestar un hijo, aunque no tenga ni un gen suyo, parirlo y entregarlo. A todas les tiene que costar y no me extraña que hubiera muchas que se arrepienten de haberse metido en esto. Desde luego yo no lo haría.

Y aquí el teletipo:


Carlos Lasarte Alvarez, profesor del Departamento de Derecho Civil de la UNED, ha afirmado que actualmente en España varios especialistas en derecho y maternidad subrogada comparten la opinión de que el Ministerio de Justicia está haciendo un “flaco favor” al concepto de buena práctica del derecho ante la negativa de legalizar la maternidad subrogada o las madres de alquiler, en lugar de “afrontar” y regular esta figura, ya que en palabras de Lasarte, “no hay más remedio que admitirlo” si no quiere provocarse un deterioro del derecho que habitualmente, según Lasarte, viene de las propias instituciones gubernamentales.

En declaraciones a Europa Press previas a la conferencia ‘La maternidad subrogada en el derecho comparado’ que Lasarte ha ofrecido en el marco de la segunda jornada del curso ‘La maternidad subrogada: aspectos médicos, morales y jurídicos’ que la Universidad Pablo de Olavide organiza durante la última semana de la IX edición de los Cursos de Verano en el centro cultural Olavide en Carmona, el profesor ha explicado que la realidad social escapa al derecho cuando esta realidad expone los casos de celebridades como Miguel Bosé o Tita Cervera que hacen al resto de la ciudadanía cuestionarse su acceso a este derecho.

Lasarte ha afirmado que el tema de la maternidad subrogada supone un avance biológico y técnico “enorme” en el campo de la medicina de la mano del Premio Nobel de Fisiología 2010 el profesor Robert G. Edwards, quien hace treinta y cinco años consiguió el nacimiento de la primera niña subrogada. Ante esta novedad en el ámbito médico, ha explicado Lasarte, el derecho ha tenido que ir reaccionando un paso por detrás, ya que las “realidad, alegrías y desgracias” preceden siempre a la regulación de las mismas.

“Actualmente en Derecho comparado hay un absoluto abanico de soluciones”, ha señalado Lasarte, aludiendo a la multitud de países como España, Italia o la gran mayoría de los estados norteamericanos, donde las madres de alquiler están “radicalmente” prohibidas, enfrentándose así desde el punto de vista legislativo a una prohibición que pretende “laminar” la práctica de la maternidad subrogada. Frente a estos casos, Lasarte ha expuesto la idiosincrasia del estado norteamericano de California con una legislación paradigmática y muy conocida a nivel internacional, ya que potencia la figura de la madre de alquiler.

Lasarte ha continuado exponiendo los ejemplos de otros países como India, donde la maternidad subrogada es más asequible económicamente pero menos garantista desde el punto de vista médico. Igualmente, ha querido reseñar el caso de Grecia, donde las madres de alquiler se han reconocido categóricamente a través de una ley de 2002, así como el ejemplo más característico de legalidad y maternidad subrogada en Reino Unido, cuna de las madres de alquiler, que admitió esta fórmula ya en 1985 entendiendo que era un “bien para la humanidad y la lucha contra la esterilidad masculina” que ha afirmado Lasarte es la más común en contra de lo que la opinión pública cree.

Finalmente, Lasarte ha reconocido que el desigual acceso a este derecho en función de las legislaciones nacionales puede generar problemas en el ámbito del derecho internacional privado ya que técnicamente supone una tarea compleja la gestión de actuaciones ya habituales en las que se pretende burlar una prohibición legal en un determinado país mediante una técnica de inscripción registral a través del registro civil para “darle realidad” a un niño reconocido fuera de sus fronteras.

Disney y las madres

22 septiembre 2011

Gracias a mis hijos estoy redescubriendo los clásicos Disney. Algunos para mal, como Blancanieves, y otros para bien, como Dumbo. Precisamente Dumbo es ahora la película que le encanta por encima de las demás.

Y creo que nunca homenajeó Disney a las madres y a su amor incondicional por sus hijos (aunque tengan las orejas gigantes y sufran el rechazo social) como en esa película.

Curioso dada la tendencia de Disney a ignorar a las madres o directamente asesinarlas. ¿Os habéis fijado en la cantidad de protagonistas huérfanos de madre que tiene? Blancanieves, Bella, la Sirenita, Bambi, Todd y Toby…

En esa película hay una canción de cuna preciosa, aunque algo triste, que no recordaba y que ahora no puedo dejar de tararear.

Os dejo las dos versiones originales de la película, aunque hay una muy famosa de Bette Midler: en inglés, ‘Baby mine’, y en castellano, ‘hijo del corazón’.

“Ahora que soy empresaria, cuando voy a contratar a una mujer, lo primero que le pregunto es si se va a quedar embarazada”

21 septiembre 2011

En el suplemento de El Mundo ‘Yo, donna’ publicaron hace un par de semanas un artículo en plan tertulia escrita titulado ¿Es más difícil conciliar en tiempos de crisis? el que hablaban sobre el tema Federica Barbaranelli, empresaria y creadora del espacio Federica&Co en el que se venden muebles y dan cursos de cocina, Ana Irusta, directora de Igualdad y conciliación de Banesto, Nieves Alarcón, profesora universitaria de economía y directora del I Máster sobre Conciliación de la Universidad Camilo José Cela y Inés Sainz, socia fundadora de Back Up Comunicación y empresa.

Pues me he quedado tan alucinada, tan indignada, tan ofendida con la postura de la joven empresaria joven Federica (de rosa en la imagen), que he querido hacer un post. Afortunadamente las intervenciones de Ana y Nieves son de las de aplaudir.

He buscado el artículo pero no lo he encontrado, sólo este vídeo, así que os dejo aquí la última pregunta y el debate breve en interesante que generó.

Además de las diferencias entre hombres y mujeres, hay también, y muchas, entre los diferentes trabajadores. ¿Cómo se hace para conjugar sus necesidades y no ser injusto?

Federica: A mí la conciliación me parece muy interesante y factible, pero también muy utópica, porque es difícil educar a la mayoría. ¿Qué pasa con el que está acostumbrado a tomarse la caña con sus colegas? A lo mejor no se va a casa, ¿cómo regulas eso? Yo tengo el caso cercano de una amiga que con cada embarazo ha pedido la baja sin necesidad. Ahora que soy empresaria, cuando voy a contratar a una mujer, lo primero que le pregunto, y es muy desagradable, es si se va a quedar embarazada. Con una tienda, si a los dos meses me falla, tengo que trabajar yo 36 horas, pagarle el sueldo, la baja, cuidarla y aguantarla, porque además no la puedo echar. ¿Cómo evitas que se aprovechen?

Nieves: Hay una palabra: confianza. La conciliación es equilibrio. Una lavadora la puedes poner a las dos de la madrugada, pero con los niños no tienes más remedio que tener unos horarios. Te diré que he estado embarazada dando clase 10 horas de pie y no he faltado ni un día. Que no me digan que la mujer tiene mucha cara.

Federica: No, lo que digo es que hay tramposos.

Inés: Federica, son muchas las que, como esa amiga que mencionabas, utilizan el tener niños, lo que repercute en todas las que un día nos querremos quedar embarazadas. Pero, ¿ella no había dado
síntomas antes de ser irresponsable? No me creo que alguien serio en lo laboral cambie de la noche a la mañana.

Federica: En absoluto, tenía una carrera fenomenal.

Nieves: A mí me damucho miedo que se penalice la maternidad.

Ana: Es que eso sí que no es una elección, sino un derecho. Sólo las mujeres podemos tener hijos, pero cualquier señor que se rompa una pierna va a estar fuera de su puesto más que yo, por ejemplo, que nunca he faltado por enfermedad. Si soy suficientemente buena y estoy comprometida, a mi jefe
no le importará que me ausente. En toda una vida laboral, ¿qué son cuatro meses?

Inés: A mí, como a Federica, la conciliación me parece complicadísima. Históricamente
venimos de una situación que el trabajador no ponía mucho de su parte y el empresario no se terminaba de fiar. Ahora diles que tienen que implicarse los dos, uno dando y el otro confiando.

Nieves: Vivimos en una sociedad absolutamente hipócrita. Hay muchos jefes a los que
les encanta tener niños, pero luego una de sus empleadas les dice que va a ser madre y no reaccionan bien.
Yo he ido a clase con fiebre, con escayola y no me he perdido llevar a mi hija al médico, aunque es verdad que mi director me dio la flexibilidad necesaria.

Inés: En mí es innato lo de echar horas, pero no entiendo esas reuniones interminables que alargan la jornada innecesariamente ni ese cerrazón de no dejarte escribir un informe en tu casa. Ahora
que soy empresaria tengo muy claro que, conforme la firma vaya creciendo, la conciliación va a ser básica. Pero me parece que todavía nos queda mucho.

Nieves: Sí, se necesita tiempo, recursos, conocer las políticas de conciliación y aprender a negociar no sólo con tu jefe, sino también con tu marido y con los niños, atreverte a decirles: «Hoy mamá no va a estar».

Ana: También hemos de ser capaces de desarrollar e inventar medidas de conciliación un poco más fáciles para las empresas y que no sean tan chocantes como la reducción de jornada o la excedencia. Aquí cada uno tiene que pactar, pelear, ser un poco valiente y buscar su espacio. Estoy convencida de que si tú te comprometes en tu compañía y le demuestras disponibilidad, esta te lo devuelve
en forma de flexibilidad, autonomía y valoración de un trabajo bien hecho en tiempo y forma, y no en horas de calentar la silla.

Federica, sin embargo, no termina de ver clara ese nuevo tipo de empresa flexible: «Muchos son como niños: cuando tienen que hacer los deberes, necesitan una estructura. Tú le puedes decir a una persona inteligente, coherente, responsable y con capacidad de organización que se administre su tiempo, pero no todos saben hacerlo».

A su lado, Ana pone el acento precisamente en lo contrario: «Si tratas a la gente como recursos, obtienes unos resultados muy distintos a si los ves como seres humanos».

¿Os ofenden estas viñetas?

20 septiembre 2011

Hoy me voy a meter en un buen charco, soy consciente, pero no puedo evitarlo.

En 20minutos.es acabamos de publicar una noticia titulada La Sociedad Española de Ginecología publica viñetas que “ridiculizan a la mujer”, con galería de las viñetas, a raiz de varias quejas que nos han llegado.

Os invito a leer la noticia y ver las viñetas
para poder leer en consecuencia este post, pero aquí hay un resumen:

“Un toque de humor”. Bajo este epígrafe, la gaceta electrónica distribuida por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha querido dar un aire desenfadado a su publicación incluyendo viñetas dibujadas a mano, pero lo que ha conseguido ha sido levantar una oleada de críticas.

Las viñetas, obra del doctor Javier Server Gosálvez, bromean con la práctica de una cesárea, se burlan de mujeres obesas, prostitutas y de bajo nivel cultural y se ofrecen imágenes de malas prácticas desaconsejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Decir que estas viñetas son una clara falta de respeto hacia los cuerpos y mentes de las mujeres que acuden a diario a sus consultas se queda muy corto”, continúan.

Y ahora es cuando me quito los zapatos y meto los deditos en el barro: a mí no me ofenden esas viñetas.

Me parecen malas, muchas son un poco asquerositas al mismo estilo que hablar de la menstruación en la mesa, pero no me ofenden.

Debe ser que tengo la piel muy gruesa.

Creo que en El club de la comedia o El Jueves se han hecho chistes similares sin mayores consecuencias. Vale, es un ginecólogo el que los hace ahora, pero ¿no tiene el mismo derecho a hacer chistes chuscos (y los demás a reírselos o no) que cualquiera?

Y sí, se publican en un sitio desafortunado: la gaceta electrónica distribuida por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Creo que eso es lo más cuestionable. Pero lo hacen bajo el epígrafe humor. Es de mal gusto, pero no como para rajarse las vestiduras.

Creo yo desde mi humilde y personal punto de vista, claro.

¿A vosotras os ofenden estas viñetas?

Como una maratón

19 septiembre 2011

Siempre me ha gustado hacer deporte, aunque lo mío nunca fueron deportes de equipo o relacionados con pelotas. Creo que fue la tabla de salvamento de mi adolescencia y siempre recomendaré su práctica a cualquier edad, ya lo he hecho en algunas ocasiones en este blog. Como suele pasar, la intensidad con la que lo he practicado ha variado mucho a lo largo de los años, interrumpiéndose en el periodo de los dos embarazos.

En febrero de este año comencé a correr. Era algo que llevaba meditando un tiempo y decidí ponerme manos a la obra. Tengo un par de amigos que, también con altibajos, son corredores (uno de ellos incluso maratoniano), y me puse en sus manos.

Empezamos alternando unos minutos de carrera y otros de andar a buen ritmo. En una semana ya estaba trotando media horita seguida, despacio pero a gusto. Antes del verano participé en mi primera carrera de 10 kilómetros (llegué de las últimas, pero tan contenta). Y sigo entrenando entre tres y cuatro días a la semana y viendo cómo bajan mis tiempos y suben mis distancias. Además hace poco me hago mis escapadas en una bicicleta de montaña que un primo de mi marido tenía olvidada desde hacía más de quince años.

Me gusta por muchos motivos, la mayoría egoístas. Siempre he sido activa y lo echaba de menos. Son momentos de ordenar mi cabeza, de relajarme, de liberar endorfinas. Me gusta cómo está cambiando mi cuerpo. Duermo mejor, me siento mejor e incluso me alimento mejor.

Pero hay algo más. Hay dos motivos determinantes por los que me puse por primera vez las zapatillas y salí a la calle con un común denominador: Jaime.

Tengo un hijo con autismo que acaba de cumplir cinco años cuyo desarrollo aún está por ver, pero que casi con toda seguridad será dependiente toda su vida y al que, aunque tiene un carácter muy dulce, aún hay que controlar a veces tirando de fuerza física. Por eso quiero estar fuerte y saludable, ahora y durante tantos años como sea posible. Y también quiero que lo esté mi santo, que hizo mucho deporte pero ahora está abandonado y al que quiero convencer para que vuelva a ponerse en forma.

Y ese hijo no siempre será un niño pequeño. Pronto se convertirá en un chaval con mucha energía que quemar y quiero poder ayudarle a hacerlo de manera sana y funcional mediante el deporte. Su autismo dificulta los juegos de equipo, pero correr, nadar o ir en bicicleta son deportes fantásticos. Me encantaría compartir eso con él. De hecho este año quiero llevarle a un club de escalada, que creo que le puede gustar mucho, y estaré encantada de ponerme el arnés y escalar con él. A la piscina lleva acudiendo desde los dos años y medio.

Al poco de recibir el diagnóstico leí que tener un hijo con autismo es como afrontar una maratón, que había que mentalizarse. Y en ello estamos.

¿Y por qué os cuento todo esto precisamente hoy? Pues porque el viernes me encontré en el Marca un reportaje maravilloso de un padre, Josele Ferrer, que acaba de convertirse en mi ídolo. Se llama El carrito de la felicidad. Leedlo, por favor, y emocionaos, como me pasó a mí, con ese padre que entrena y corre maratones empujando el carrito de su hija de 12 años con Síndrome de Rett.

En su web Mi mundo Rett, hay más información sobre como ayudarle y seguirle: donaciones, rett-os, en Facebook, compra de camisetas técnicas o de calle, en carreras solidarias… Josele está apoyando a la investigación de este síndrome.

Josele, espero que la organización del Maratón Popular de Madrid te deje participar y yo pueda ir a aplaudiros a María y a tí a la llegada.

Y para acabar el vídeo del Team Hoyt. Era inevitable recordarles en este post.

El iPad (“¡mío mío, mío!”) como herramienta educativa

17 septiembre 2011

En el cole de Jaime tienen una pizarra digital desde hace el curso pasado que le encanta. La usan sus terapeutas en el aula como herramienta educativa. Allí pinta y juguetea con su supervisión. Es un buen estímulo.

Pues ahora tenemos en casa un iPad y estoy descubriendo en enorme potencial que tiene educativo y de entretenimento bien entendido: hay aplicaciones para dibujar, rellenar colores, cuentos interactivos, puzzles a mansalva de todo tipo, actividades de unir puntos o hacer música, juegos con sonidos de animales… incluso hay aplicaciones pensadas para niños con autismo o dificultades del lenguaje, como generadores de pictogramas.

También es sorprendente a qué velocidad niños muy pequeños o con trastornos del desarrollo son capaces de manejarlo con sus deditos. Es todo tan fácil e intuitivo: tocar, arrastrar… tengo un amigo que dice que debería grabar un vídeo en el que se vea la maña que se da con apenas dos años.

“¡Mío mío, mío!” dice Julia cada vez que oye la palabra “aipad” o lo ve en unas manos que no sean las suyas.

Desde luego es la persona de la casa que más partido le saca. Es su juguete preferido.