Creo que es imposible que un hijo no recuerde la primera vez que ve llorar a sus padres.
Tal vez llorase antes y yo no lo recuerdo por ser muy pequeña, sinceramente creo no equivocarme al decir que recuerdo perfectamente cuando vi por primera vez llorar a mi madre siendo una niña, ya no tan pequeña.
Y no puedo olvidar la sensación que me produjo ver el dolor de mi madre. Era algo terrible. La persona que me consolaba cuando yo lloraba, ahora necesitaba consuelo. Y no era por ninguna tontería: acababa de descolgar el teléfono justo tras regresar de las vacaciones, con las maletas aún sin deshacer, para escuchar que un familiar suyo, muy querido, había muerto en un accidente de tráfico.
Ella se llamaba MªCarmen. Era sobrina de mi madre, pero se llevaban pocos años. Y se habían criado juntas. Pasó una de esas cosas comunes antes en los pueblos, de que una familia con muchos hijos dejara que otra cercana criara o medio criara a uno de ellos.
Estuvo muy enferma siendo niña, creyeron que se moría, al final le quedó una discapacidad que le obligaba a desplazarse con muletas y sujeciones en las piernas. Aún así supo tener una buena vida y ser feliz. Le gustaban los niños y dirigía una de las primeras guarderías de la ciudad, a la que yo asistí puntualmente, se apañó para conducir su propio coche adaptado y pintaba y gustaba de toda expresión artística.
Siempre relacionaré el llanto de mi madre y su muerte como uno de esos momentos que te hace cambiar tu modo de pensar. Imagino que también te hace crecer.
También recuerdo la primera vez que vi llorar a mi padre. No le vi llorar cuando mi abuela, su madre, estuvo luchando (con éxito) contra un cáncer de mama. No le vi llorar cuando operaron a mi madre del corazón. No le vi llorar a lo largo de los tratamientos y convalecencias derivadas de su diabetes, que le ha hecho enfrentarse a un transplante que no salió bien y le ha robado casi toda la vista. Le vi llorar, conteniéndose, eso sí: cuando llegamos a su casa con el diagnóstico de autismo de Jaime, su primer nieto en el que se había volcado por completo desde que nació (y así sigue).. Y me costó mantenerme entera. Y me emociona aún recordarlo.
¿Cuál será la primera vez que ellos recordarán haber visto mis lágrimas?








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