Archivo de marzo, 2011

No podrá tener a su primer hijo acompañada por su madre por culpa de la burocracia

31 marzo 2011

Tengo una amiga y colega colombiana (y futbolera como se ve en la foto) que está a puntito de convertirse en madre reciente por vez primera.

Como yo, además de periodista es bloguera en un periódico en el que cuenta sus aventuras y desventuras como colombiana residente en Barcelona.

Su último post es una desventura.

Como os decía va a ser madre por primera vez y quiere, como es natural, que su propia madre pueda venir a España unas semanas y estar con ella durante el nacimiento y los primeros días de vida de su hijo.

Es un deseo perfectamente comprensible.

Con todo en regla, con todo correcto, sin nada sospechoso y con confianza en no tener problemas para conseguirlo, ha presentado la carta de invitación, un papeleo imprescindible para que a su madre le permitan venir.

Así lo cuenta ella en su post ¿Cómo se decide la entrada de un colombiano en España? del que os dejo parte:

Como tantas colombianas embarazadas que pueden vivir en este momento en España, yo pagué 103 euros en la Policía Nacional por una carta de invitación. No hace falta explicar el montón de requisitos a llenar y la inutilidad de este documento, pues obtenerlo no garantiza un visado.

Una vez emitida la exigente y exigida Carta, reuní otra cantidad de papeles aparentemente indispensables para que mi madre pudiera viajar a España y reunirse conmigo en el momento del nacimiento de su segundo nieto.

Mientras yo abultaba una carpeta con documentos míos, ella hacía lo mismo con sus propios documentos. Originales y fotocopias que garantizaban una propiedad, unos ahorros, un seguro médico pagado y no sé cuántas cosas más…

No me voy a extender explicando los costos de un proceso como éste. Bastará con decir que son infinitas la energía, las ilusiones y el empeño que le pones a cada firma, a cada formulario.

Sin embargo, nada de eso parece haber valido.

El Consulado de España en Colombia considera que no hay justificación para el viaje
(pese a haber enviado un certificado médico donde consta que mi parto es en mayo) y que no hay medios suficientes de subsistencia (pese a que el alojamiento está garantizado por la dichosa Carta de Invitación y a que a una cuenta de ahorros se sumó un Certificado de Depósito a Término Fijo que estará disponible a finales de mayo).

¿Para qué sirve entonces presentarse ante la Policía española con toda la documentación para invitar a alguien a tu casa?

¿Para qué justificar con la firma de un médico que lo único que quieres es contar con la compañía de un familiar tan entrañable como tu madre en un momento tan crucial como el nacimiento de tu primer hijo?

¿Para qué se hacen esfuerzos desmedidos por demostrar un dinero que -según las autoridades españolas- es el que se gastará durante la estancia en este país?

¿Para qué exhibir documentos que acreditan la posesión de una propiedad y por ende, que hay un lugar al cual volver después del viaje?

Para nada.

¿Y ahora qué? Pues impotencia, rabia y la falta de esa persona tam importante en tu vida en un momento tan trascendental.

Así que entenderéis que parte de esa rabia e impotencia me haya alcanzado a mí hoy.

Lo más que podemos hacer es ¿Cómo se decide la entrada de un colombiano en España?dejar a Zulma nuestros ánimos en su blog.

Como dice en su blog otra amiga común, también indignada.

Si en algo te ha dolido, si te has sentido identificado, si crees que es una injusticia tremenda que una mujer traiga a su primer bebé al mundo sin la caricia tranquilizadora de su mamá secándole la frente parturienta…

Si te indigna o te entristece, digo, que en tu país pasen cosas como esta, comparte esta noticia.

No nos compadezcas en silencio. Ya es hora de que alguien diga “no más”.

Os dejo con el comentario que ha hecho en Facebook a esta situación otro amigo y colega:

Es vergonzoso, la arbitrariedad más absoluta. Zulma lleva 7 años en España, todos ellos cotizados a la SS y con contrato indefinido, su madre tiene propiedades en Colombia y han consignado los depósitos en efectivo que les pide la Policía para asegurar la vuelta de su mamá (más de 60 € al día!). Todos los requisitos de la solicitud están perfectamente de acuerdo con la legislación vigente, todos. Pero el consulado de España tiene la última palabra. Y su última palabra es sí o no en función de lo que le dé la gana al cónsul, sin ningún criterio objetivo (y ya no digamos legal). De hecho, los criterios objetivos más comunes de los que se habla en ese consulado para autorizar visitas no tienen que ver con la ley, si no más bien con atajos más crematísticos

Kafkiano. ¿Verdad?

Campaña ‘Por el respeto de los derechos infantiles en televisión’

30 marzo 2011

Tal vez hayáis leído en 20minutos.es que en este medio hemos lanzado una campaña con el título de este post. No creo que haga falta explicar mucho más sobre su objetivo.

Mi compañero Chema en su blog en20minutos.es ha escrito un post en el que explica a la perfección esta campaña y que os copio íntegro aquí mismo.

Por favor, si lo creéis oportuno firmad y sumaos al grupo de Facebook.


Hace unos días se pronunciaba el Observatorio de Contenidos Televisivos Audiovisuales (OCTA) a través de un informe -en el que se recogen 128 denuncias recibidas- sobre la constante vulneración de los derechos infantiles en televisión. 20minutos.es se hacía eco de ello con el artículo ‘Una tele llena de rombos‘.

En él se decía que, “pese a que la Ley General de la Comunicación Audiovisual entró en vigor hace ya un año, y a que sigue vigente un acuerdo firmado por todas las cadenas que establece un horario protegido (de 6.00 a 22.00 horas) y superprotegido (de 8.00 a 9.00 y de 17.00 a 20.00 horas), cualquier español menor de edad que encienda la tele puede verse sumergido en acalorados debates sobre “Carmen la del perro” (una almeriense que presuntamente mantuvo relaciones sexuales con su mascota) o el “mustio y arrugao” (según la catódica Belén Esteban) pene de Julián Muñoz”.

Por ello, desde 20minutos.es queremos iniciar una campaña de recogida de firmas con la que acudir posteriormente a la Subdirección General de Medios Audiovisuales para que vele por el cumplimiento de dicha Ley y se respeten los derechos infantiles en televisión.

Para adherirte a esta iniciativa sólo tienes que firmar en Por el respeto de los derechos infantiles en televisión.

También hemos abierto una página en Facebook para que puedas seguir toda la información de la campaña.

En Twitter puedes seguir toda la información desde el hashtag #horarioinfantilTV y también con la lista horarios infantiles en TV.

Nada de cole hasta los seis/siete años

29 marzo 2011

En estos tiempos de inscripciones escolares había el otro día en el parque una madre reciente con un hijo de tres años de lo menos preocupados por el tema cole. Ese niño no va a escolarizarse el año que viene. Ni los dos siguientes. Sus padres han decidido que no comenzará el colegio hasta el primer año de primaria, con seis años. A fin de cuentas los tres años de infantil no son obligatorios, aunque lo parezcan dado que casos como el que hoy os traigo son rara avis.

No les preocupa que cuando comience en primaria no conozca de atrás a sus compañeros. Hay niños que vienen de escuelas infantiles o cuyos padres se han trasladado de ciudad a los que les sucede lo mismo.

Prefieren, dado que ella no trabaja (mejor dicho, ha decidido trabajar con él dado que es profesora de infantil aunque no ejerza), educarle en casa estos tres años. No van a dejarle a su aire. Todos los días tendrá actividades programadas: juego simbólico, manualidades, excursiones, aprender jugando números y letras, mucho parque, incluso circuito de psicomotricidad en casa.

Irán contracorriente en estos tiempos, se encontrarán con mucha gente que no comprenderá su decisión, que incluso la criticará frontalmente o a sus espaldas.

Espero que también se topen con muchos otros que los apoyen e incluso envidien.

Desde luego no es el primer ni el segundo caso que llega a mis oídos. Y a mí me parece fantástico si pueden y desean hacerlo así.

Recuerdo perfectamente que mi generación no comenzó normalmente el colegio hasta los cinco años. Algunos incluso un poco más tarde. La mayoría con tres y cuatro años estábamos en casa, en familia. Cuando yo entré en el cole ya sabía leer, y era mi madre la que me enseñó con cuentos y con los carteles de la calle.

Realmente una escolarización tan temprana es un invento de estos tiempos modernos nuestros. ¿No creéis?

Y si os apetece otro día hablamos sobre la no escolarización, sobre la enseñanza en casa durante el periodo obligado, que ese es otro tema.

A la chita callando

28 marzo 2011

Cuando me voy a trabajar por las mañanas pueden suceder dos cosas. Una es que Julia, que aún no va al cole como su hermano ni a la guarde, esté durmiendo como una marmotilla. La otra posibilidad es que se despierte mientras estoy arreglándome o a punto de irme.

Si se despierta, invariablemente, empieza a llamarme a gritos “¡maaaamaaaaá! ¡maaaaamaaaá!”. Y a mí me gusta ir a sacarla en brazos de la cama, darle algunos besos y los buenos días, aunque vaya con el tiempo justo.

No me gusta escabullirme. Algunas veces lo he hecho. La he dejado en otros brazos y he cerrado la puerta tras de mí oyendo su llamada. A veces no queda más remedio. Las dichosas prisas…

Ahora suele dejarme ir feliz y en paz después del achuchón y esa breve despedida.

Pero ha tenido tiempo atrás una etapa en la que no era así. No quería dejarme ir. “¡Mamá no va a trabafar! ¡noooo!”. Se quedaba llorando, aunque por poco tiempo. Por eso parecía que escabullirse era la mejor opción. Mejor no verme desde el principio que verme dos minutos y dejarla entre lágrimas.

El problema es que no me gusta desvancerme así. Prefiero decir adiós. Que me vea aunque sea tan sólo dos minutos y despedirme de ella como es debido, como lo haría con cualquier otro miembro de mi familia. Si me voy de casa y dejo allí a mi santo, a mi madre, a Flor o a mi cuñada, no se me ocurre desaparecer a la chita callando. Sería de locos. Lo lógico es avisar.

Decidí que no, que mejor normalizarlo, mejor despedirme y esperar que comprendiera que me vería de vuelta pronto.

Parece que ha funcionado.

Menos mal.

La misión de las madres es enseñar a sus niñas (y niños) que son preciosas

26 marzo 2011

Esta semana leí y me horroricé con una noticia de una madre británica de treintaypocos años que inyectaba regularmente botox adquirido por Internet a su hija de ocho años. Quiere convertirla en una belleza, en una estrella, y dice que para lograrlo tiene que empezar a “cuidarse” ya.

Este párrafo me resulta especialmente triste:

La pequeña, normalizando la situación que vive e incluso sintiéndose orgullosa de ello, dice que sus amigos piensan que ella es “guay” por poder acceder a estos tratamientos, y añade: “Cada noche compruebo si tengo más arrugas y si veo alguna quiero más inyecciones”.

Y precisamente esta misma semana me llega este maravilloso cuento sobre una niña preciosa a la que hicieron sentir que era fea si no llevaba maquillaje, tintes, vestidos bonitos, tacones… De verdad, no os lo perdáis.

Y comprendo que la labor de las madres no es decirnos cuando somos niñas (o niños) que necesitamos ponernos lazos en el pelo o cambiar de peinado, adelgazar, llevar zapatos bonitos, comportarnos como señoritas (o ponernos botox en casos extremos en los que habría que retirar la custodia) para sentirnos guapas (o guapos).

Me consta que muchas madres, con una exigencia para bien mal entendida, son las primeras que empiezan la labor que luego vendrán otros (televisión, amigos, revistas, publicidad…) a continuar.

El primer paso para ser feliz es querernos tal y como somos.

Y las madres deberíamos precisamente ayudar a nuestros hijos a quererse, a aceptarse, a saberse seres humanos únicos merecedores únicamente de amor y respeto en sus relaciones futuras.

Deberíamos darles las armas para que sepan luego enfrentarse a las presiones que les llegarán de fuera.

Y que si luego deciden maquillarse, llevar tacones o buscar un tipazo en el gimnasio, lo hagan felices y conscientes de que ellos siguen siendo preciosos y únicos sin el maquillaje, los tacones o los músculos.

Maitena y la maternidad

25 marzo 2011

Siempre me ha gustado Maitena, en casa tengo un par de libros suyos. Me gustaba cuando no era madre y siguió gustándome después de serlo. Aunque ahora me fijo más en unas creaciones suyas que otras, o al menos me dicen cosas muy diferentes.

Maitena es madre y ha reflejado muchas veces la maternidad, os dejo aquí con algunos ejemplos su ternura y su sentido del humor. Espero que os guste.


¿Qué colegio vas a solicitar para tu hijo?

23 marzo 2011

El otro día vimos a unos amigos cuyo hijo cumple tres años este verano y, nada raro, una de los temas que salieron en la conversación fue la elección de colegio.

Hoy se ha abierto el plazo de admisión en Madrid para escolarizar a nuestros hijos. Es decir, son fechas para muchos padres recientes de darle muchas vueltas al colegio que elegirán para sus hijos. No es algo como para tomárselo a la ligera.

Estos son los criterios que influyen para obtener puntos:
1) Proximidad al centro educativo.
2) Renta per cápita de la unidad familiar.
3) Hermanos matriculados en el centro.
4) Padre, madre o tutores legales que trabajen en el mismo.
5) Familia numerosa.
6) Discapacidad de algún miembro de la familia y enfermedad crónica del sistema digestivo, endocrino o metabólico del alumno.

Y extraído de un artículo de Armando Bastida para bebesymas la mar de recomendable, los criterios para elegir colegio son:
- Ideología
- Distancia del hogar
- Comedor
- Metodología

También sé de otros criterios que han pesado en padres que conozco como:
- Distancia del trabajo
- Ser el antiguo centro de uno de los dos progenitores
- Ser el sitio al que van otros niños de la familia (primos normalmente) o de amigos muy cercanos, lo que facilita la intendencia de ir a llevarlos/recogerlos y organizar festivos.
- Las instalaciones deportivas.
- El bilingüismo.

Yo me temo que es un quebradero de cabeza que ya no voy a tener. Salvo que llegue el momento de elegir un colegio específico para niños como Jaime, algo muy probable, pero los criterios y baremos no serán los convencionales. Julia irá al colegio de su hermano sin duda alguna. Está cerca de casa y estamos muy contentos con su funcionamiento y sobre todo con los profesionales que allí trabajan.

¿Qué criterios buscábais vosotros para elegir cole?
(que luego se consiga el cole deseado o no, ya es otro cantar).

“¡No! ¡Qué no! ¡No tero!”

22 marzo 2011

Julia, con sus dos años recién cumplidos, está en plena etapa del NO. Hay veces que todo es no, incluso lo que sabemos que quiere y le apetece. A veces el NO es un juego acompañado de risas, a veces es pura obtinación sin más, en ocasiones va acompañado de alguna rabietilla.

A veces hay que tener mucha paciencia.

Como su hermano nunca pasó por esta parte del camino (aunque me consta que todos los niños neurotípicos lo hacen en mayor o menor medida), nos ha pillado primerizos.

He encontrado un fragmento traducido del libro “Your Child’s Health” de B.D. Schmitt sobre esta etapa en el blog linuspediatric que me ha gustado mucho y que quiero compartir aquí con vosotros.

En realidad, a poco que se busque hay muchísima información sobre esta fase.

La fase de negativismo es una etapa normal por la cual pasan la mayoría de los niños entre los 18 meses y los 3 años de edad. Durante este tiempo, los niños responden negativamente a muchas peticiones, aunque éstas sean agradables. En general, son más obstinados que cooperadores. Disfrutan rechazando una sugerencia, sin que importe si se trata de ponerse la ropa o desvestirse, entrar o salir en la bañera, acostarse o levantarse de la cama.

¿Cómo tratar a un niño durante esta etapa? :

- No tome demasiado en serio esta fase normal. Cuando su hijo dice “No”, lo que en realidad quiere decir es: “¿Tengo yo que hacerlo? ó “¿Me lo estás pidiendo, de verdad? Esta respuesta no debe ser confundida con una falta de respeto. La época del “No” es importante para el desarrollo de su identidad y autodeterminación. Procure verla con sentido del humor y, tal vez, dure sólo de 6 a 12 meses.

- No debe castigar a su hijo por decir “No”: castíguelo, en todo caso, por lo que haga; no por lo que diga. Como usted no puede eliminar el “No”, páselo por alto.

- Déle a su hijo otras opciones. Esta es la mejor manera de hacer que el niño sienta que tiene más libertad y control. Esto a su vez hará que él esté más dispuesto a colaborar. Algunos ejemplos de opciones serían dejar que su hijo elija entre una ducha o un baño; qué libro quiere leer; qué juguetes se llevará a su habitación; qué ropa se pondrá; qué quiere tomar en la merienda; y así sucesivamente. Para las tareas que no le agraden, déjelo que tome voz en el asunto, preguntándole: “¿Quieres hacerlo lentamente o rápido? ó ¿Quieres que lo haga yo, o lo vas a hacer tú? Así, cuanto antes tenga su hijo la impresión de que es él quien toma las decisiones, tanto más pronto terminará su etapa del “No”.

- Por otro lado, no le dé a su hijo una opción cuando no hay opción. Por ejemplo, las reglas de seguridad, tales como sentarse en el asiento de seguridad en el coche, no están sujetas a discusión. Es decir, aunque se le puede explicar la razón, no hay, en tal caso, ningún tipo de negociación. Acostarse por la noche o ir a la guardería tampoco son asuntos negociables. No debe hacerle una pregunta a su hijo cuando sólo hay una respuesta aceptable, pero intente guiarlo de una manera tan positiva como sea posible (“Hagamos esto”). Las órdenes como “Haz esto o si no… (sufrirás las consecuencias)” deben evitarse.

- Proporcione un tiempo de transición para el cambio de actividades. Por ejemplo, si está jugando y se acerca la hora de la cena, avísele 5-10 minutos antes.

- Elimine las reglas excesivas, porque cuantas más reglas tenga, tanto menos probable es que el niño esté conforme en cumplirlas todas. Intente conseguir que su hijo se sienta menos controlado y tenga con él, día a día, más relaciones positivas que contactos negativos.

- Por último, evite responder a su hijo con demasiadas negativas. Si su hijo le pide algo y usted no está seguro en ese momento de qué debe responderle, por lo menos cuente hasta 10 antes de decir “No”. En el caso de que le vaya a conceder lo que pide, hágalo antes de que empiece a lloriquear y evitará, de esta forma, que aprenda a utilizar el llanto, o incluso la rabieta, como el único medio para conseguirlo.

¡Feliz día del padre!

19 marzo 2011

Cómo reconocer a tiempo la diabetes en los bebés y en los niños pequeños

17 marzo 2011

Amalia Arce habla en su último post de la diabetes.

Estoy de guardia y hace un rato he descrito en twitter mi estado actual: “triste y un poco enfadada (con el mundo) por tener que dar un diagnóstico de diabetes mellitus tipo 1 a una niña de 9 meses”.
Y es que a veces la enfermedad es así de injusta. Siempre el diagnóstico de diabetes juvenil es un mal trago. Pero cuando el pequeño paciente es tan pequeño como para no tener en el futuro conciencia de que hubo un día en el que no fue un enfermo crónico me parte el alma. Y también genera mucho malestar ver el estado de shock en el que están los padres en estos primeros momentos.

Un bebé de mi familia al que quiero mucho tiene diabetes. También debutó con apenas nueve meses. Y mi padre es diabético de tipo II. Por eso al ver el post de Amalia no he podido contenerme para compartir aquí con vosotros este cartel para reconocer los síntomas de la diabetes.

Hay niños que han tenido que ponerse realmente muy enfermos para que se supiera que padecían esta enfermedad crónica. Y eso que es extremadamente sencillo diagnosticarla mediante un análisis de sangre.

Según la recomendable página Fundación para la diabetes:

El debut de la diabetes tipo 1 con cetoacidosis es una situación grave que representa la principal causa de mortalidad en niños con diabetes.

Hace 10 años, el profesor Maurizio Vanelli de Parma, Italia, demostró que gracias a una campaña de educación e información pública, basada en el reconocimiento precoz de los síntomas de la diabetes en escuelas, ámbitos sanitarios y centros pediátricos, el diagnóstico precoz de la enfermedad era posible antes de que los pacientes presentaran cetoacidosis.

En España, de acuerdo con datos comunicados por la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), de 1.169 debuts de niños entre 0 y 15 años de edad, producidos entre los años 2004 y 2008, el 39,5 % debutó con cetoacidosis. El caso era más grave entre los menores de 5 años (51,7% debutaron con cetoacidosis), y aún más importante en el caso de los menores de 2 años (69%).

La cetoacidosis diabética es un fracaso global metabólico debido a una carencia de insulina, elevándose la glucosa y los cuerpos cetónicos en sangre, llevando al coma. Sin tratamiento, tiene una tasa del 100% de mortalidad. Es la principal causa de muerte y de inestabilidad en niños que presentan diabetes tipo 1.

En los niños de menos de 5 años es en los que es más frecuente la presencia de cetoacidosis diabética y los síntomas iniciales son más confusos.