Hace ya mucho tiempo escribí un post sobre lo poco ecológicos que resultan los pañales y la posibilidad de utilizar otros reutilizables que son mucho más respetuosos con el medio ambiente.
Decía entonces citando a Ecolosfera:
Un producto de consumo generalizado que representa nada menos que la tercera parte de los desechos arrojados en basureros y cuya descomposición total demora nada menos que unos 500 años. Basta con tener en cuenta estos datos para entender la necesidad de buscar alternativas ecológicas a una necesidad básica.
Pues por fin, un año más tarde, he tenido la posibilidad de probar con Julia tres tipos diferentes de pañales más ecológicos. Aunque adelanto que ninguno me parece que lo sea del todo.
Por una parte he usado pañales de celulosa completamente biodegradables. De hecho sus vendedores te dicen que si cuando los descartas los pones en el jardín, las petunias te florecerán preciosas.
En su uso y apariencia son como cualquier otro pañal deshechable. Quizás algo más rígidos. Su mayor inconveniente es el precio: un paquete de 40 pañales de 12-25 kilos cuesta 26,50 euros sin contar gastos de envío.
Luego he probado los funzzi bunz. Y la verdad es que la cosa no me convence demasiado.
Explico un poco cómo va la cosa: son talla única, tienen unos elásticos semiescondidos con los que puedes fruncir la cintura y el hueco de las piernas para adaptarlos al tamaño del bebé. Vienen con unas compresas lavables de tela que se introducen entre medias del pañal. Para una mayor absorción, sobre todo de noche, puedes usar dos. Aunque es algo menos ecológicos venden si lo deseas un rodillo gigante de papel que poner entre pañal y niño para evitar tener que limpiar la caca, retiras el papel lo tiras y listo. Antes del primer uso hay que lavarlos tres veces. Y no puede pasar más de dos días sin que un pañal sucio pase por la lavadora o por el lavado a mano.
Precisamente tanto lavado es lo que me hace dudar que sean una solución tan ecológica: nosotros somos cuatro en casa, dos niños, y yo no pongo ni de casualidad día sí y día no una lavadora. Usar sólo este tipo de pañales me obligaría a ello o a lavarlos a mano, que gasta aún más agua. Si esa solución me fuerza a poner el doble de lavadoras habría que saber echar muy bien la cuenta ecológica.
Además, recomiendan lavarlos entre 60 y 95 grados. Mis lavadoras suelen ser a 40. Y me gusta usar detergente para bebés con sus cosas, así que tendría que usarlo siempre probablemente.
La primera impresión al tenerlos en la mano es que son muy monos, con esos colores brillantes y esos dibujitos, que son tremendamente suaves por dentro y que abultan un montón. Y así es de hecho: abultan más del doble de un pañal normal y eso sólo con una compresa. Intenté hacer la prueba con dos compresas y la pobre peque parecía un tentetieso, no podía girarse, estaba incómoda y la dejé solo con una. En cualquier caso le mantienen los muslos separados, algo que los creadores de estos pañales defienden que es muy bueno para evitar problemas de caderas.
Mi primera experiencia tras ponérselos no fue muy buena: la nena se hizo caca casi al instante, esas cacas líquidas de los lactantes que se escurren por todas partes. Puso el pañal fino, a mano fui incapaz de lavarlo bien y tuve que poner una lavadora que no planeaba metiendo cosas que sólo lo necesitaban a medias.
Con el pis no es tanto problema, se nota algo más la humedad en la tela que en los pañales normales. Algo que según la empresa de los pañales es bueno porque los niños son conscientes antes de que se están orinando y contribuye a un mejor y más pronto control de esfínteres.
En ese sentido creo que estarán mejor con niños mayores que tienen cacas más solidas y más fácilmente eliminables con el papelito.
Además, niños de entre uno y dos años manchan menos pañales: un recién nacido puede cargarse 10 pañales al día. Así que harían falta unos 20. A unos 15 euros el pañal, sin contar papeles, es un desembolso inicial importante…
El mayor inconveniente en cuanto a comodidad es qué hacer con ellos si pasas el día fuera de casa. Arrastrar contigo una bolsa llena de pañales sucios, sobre todo en verano, es un tanto desalentador. Recomiendan llevarlos en una bolsa de congelados por razones obvias.
Como te vayas a un hotel de vacaciones, te tocará acudir casi cada día al servicio de lavandería.
Hay familias que los usan en combinación con los pañales normales, pero no sé hasta que punto esa solución intermedia contribuye al medio ambiente.
En definitiva, que no lo veo nada claro.
Pero esa es sólo mi opinión particular. Me consta que hay muchas madres felices y contentas con este invento, a las que las cuentas les salen, sobre todo cuando los han usado varios hijos, y para las que las incomodidades que cuento no lo son tanto.
Lo que si creo es que si hay que buscar una alternativa ecológica a los pañales convencionales creo que la cosa pasa más por algo del tipo de los pañales de celulosa compostables que de los reutilizables.
Siendo realistas, el grueso de la población no va a ponerse de nuevo a lavar pañales.


Conmigo que no cuenten…
30 noviembre -0001 | 00:00
yo los he usado y me gusto mucho
30 noviembre -0001 | 00:00
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14 septiembre 2009 | 09:47
Pues yo soy de las mamás que usan pañales lavables y que está muy contenta con ellos. No sabía como me iba a ir al principio, pero nos arriesgamos, y aparte de ahorrar un pastón en pañales desechables, ayudo un poquito al medio ambiente. Y como en casa hay que poner lavadoras con cierta frecuencia, pues no me molesta lavarlos. Eso sí, cuando salgo de viaje uso desechables, pero como no lo hago con mucha frecuencia, pues el gasto y la basura generada no es tanto. Y de detergente para bebés, nada, uso jabón lagarto en escamas y vinagre y quedan bien.
14 septiembre 2009 | 10:32
Yo tampoco estoy convencido de que sean tan ecológicos como dicen… No desechas tantos pañales, pero tienes que gastar muchísima más agua para tenerlos limpios, además de la energía utilizada para lavarlos. Al final, lo comido por lo servido. No me convence.
Todavía si laváramos a mano en el río como antaño…
14 septiembre 2009 | 10:36
Utilizamos desde hace unos meses, y muy contentos, los lavamos a 40º.
Hemos notado que cuando hacen pipí (qué eufemismo) absorve un poco menos, pero cuando hacen popó (gran eufemismo) dan mucho mejor resultado,
ya que no aparece el típico “churrete” que mancha la ropa (nos ha pasado 2 veces en casi un año).
Además, el primer aclarón se les pega en la ducha con el mismo agua, así que sólo es un poco más de agua de lavadora, y ya no nos tenemos que preocupar
por ir al supermercado (ahora nos preocupamos de si hemos puesto la lavadora)
Para cuando hace caca, hay unos forros, que los puedes tirar a la basura, y al ser de celulosa son biodegradables (y si sólo han orinado, pues se pueden
reutilizar)
14 septiembre 2009 | 11:04
Hola madre reciente.
Según mi experiencia te puedo contar que yo, cuando mi peque tuvo entre los 6 y los 9 meses use pañales de tela. No me resultaban muy cómodos pero mi peque tiene la piel tan tan tan sensible que era los únicos que podía llevar. Ademas si contribuía al medio ambiente mejor.
Cuando empezó a ponerse de pie, con 8 meses y medio, se los tuve que quitar por que no podía el pobre, estaba muy incómodo, así que me pasé a la marca Bamboo. Pañales desechables pero ecologicos, osea, de fibra de bambú y no sé que mas.
Esos muy bien, pero el paquete de 50 cuesta 22,75 € (sin contar gastos de envío). Así que los usamos hasta que llegó el verano y el niño podía ir la mayor parte del día con el culete al aire.
Necesitamos otra alternativa.
14 septiembre 2009 | 11:09
Ya hace muchos años que fui padre pero siempre me pregunté si habría alguna alternativa ecológica a los tan sumamente caros pañales desechables (de aquella los pañales eran mucho más caros que ahora, os hablo de hace 20 años). Y por lo que veo las cosas no cambian, nos intentan vender productos “ecológicos” que al final son tan contaminantes como los no ecológicos.
Nosotros usamos durante un tiempo pañales de tela especiales, pero a la niña se le irritaba todo y por cada pañal un bote de crema hidratante que se iba. Pero ya cuando creció un poquito más (como dices tú cuando empezó a hacer caquita sólida) los pañales de tela fueron más eficaces y le producían menos rozaduras. Podía mover las piernas a su antojo, y no le abultaban nada. Eso sí, qué suma facilidad para quitárselos!! Teníamos que tener 40 ojos para ella y el pañal.
Esperemos que algún día se consiga un método mejor y que mis futuros nietos los usen.
14 septiembre 2009 | 11:12
Hola!
Nosotros estamos utilizando pañales de tela con nuestro segundo hijo y estamos encantadísimos!
En casa también somos cuatro y sí que hacemos la colada día sí y dia no, por tanto no nos supone ningún sobrecoste de agua.
No conozco los Fuzzi Bunz, pero en las marcas que utilizamos nosotros (Happy Heiny, Econappy, Swaddlebees, Ella’s House) de ninguna manera nos dice de lavar entre 60 y 90 grados, és más, recomiendan como mucho 60º. Nosotros los lavamos solamente una vez por semana a esa temperatura, el resto de días los lavamos a 40º .
Lo del desembolso inicial es verdad, pero si comparas unos 500€ que te puedes gastar como mucho para la totalidad de pañales necesarios en 3 años más o menos, con la media de 1400-1600€ que te gastarías con los desechables… creo que sale a cuento.
Pero para gustos los colores, y si no te acaban de convencer… pues nada.
Si me permites, te dejo aquí un enlace interesante sobre los pañales de tela, que informa bastante bién. (si lo crees necesario lo elimino)
ChupeteVerde.com
También existe la alternativa de los pañales desechables ecológicos, que no son más caros que los convencionales.
14 septiembre 2009 | 13:44