“¿Me has traído el Marca?”, dice mi hijo a modo de saludo cuando me oye llegar. “Sí, lo he traído. Y también El País, ¿lo quieres?”, respondo sabiendo que no va a hacer ni caso a otro periódico que no sea deportivo.
A mi hijo pequeño de El País sólo le interesa el crucigrama, así que en cuanto llego viene a por su periódico deportivo y a arrancar el trozo de página que contiene el crucigrama. Durante la primera media hora sólo se le oye hablar de futbolistas y entrenadores: que si uno ha dicho esto, que si otro ha negado aquello. Si hay algo relacionado con el Sevilla o su querido Atleti además de contármelo me canta el himno de ambos equipos.
Después empieza con su retahíla de preguntas sobre el crucigrama: ¿Letra sinuosa?”, “Están en Cádiz, de dos letras…”, “¿Cadmio?…
Nunca leo la prensa deportiva y hace tiempo que dejé de hacer crucigramas, pero me estoy poniendo al día en ambas materias. ¿Y tú? ¿qué es lo primero que lees en los periódicos? ¿también empezaste por los deportes y el crucigrama?
Uno de los que más me ha gustado es el de
Entre los participantes hay también un adolescente novelista,
Otro blog interesante, con formato de cuaderno escolar, es el de
Así que ya han leído el libro, y lo han hecho a la velocidad del rayo. La última aventura del mago les ha durado solamente tres días. Se lo regalaron el viernes y no lo han soltado desde entonces. Cuando uno se cansaba de leer, o se dormía, lo cogía el otro.
Esta tarde ha llamado la abuela: ¿Sabéis que el jueves
También tengo algunas dudas sobre esa idea tan generalizada de que los jóvenes se comunican con poco más que cuatro palabras. Es cierto que cuando un adolescente se encierra en sí mismo es dificil arrancarle algo más que monosílabos, o como mucho un “quita” o “déjame”, y que repiten algunos términos hasta la saciedad: “¡qué fuerte!”, “mazo”, “tronco” (o simplemente “tron”), “pelas”, “ok”, “piba”… Pero no debería sorprendernos: ha ido pasando, con otros términos, generación tras generación.

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