De piedra me he quedado al leer que el número de familias que han acudido a Proyecto Hombre para pedir un tratamiento de desintoxicación para sus hijos adolescentes ha crecido un 37% en un año. ¿Deberíamos empezar a llamar a esta asociación Proyecto Adolescente?
Es una realidad incuestionable que los jóvenes cada vez consumen más drogas, que empiezan a probarlas antes y que muchos terminan enganchándose a ellas. De poco parece servirle a las nuevas generaciones la cantidad de información que tienen sobre los terribles efectos que causaron a los que ya no son tan jóvenes, y los que siguen causando.
Ya sé que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero con los adolescentes es todavía más fácil que ese viejo dicho se haga realidad. Están en la edad de probar un montón de cosas, aunque todos, o casi todos, saben lo que se juegan con las drogas. Se conocen la teoría a la perfección, pero en la práctica… se las encuentran hasta en los huevos kinder y muchos, demasiados, terminan picando.
No sé qué les pasa por la cabeza al resto de padres y madres, pero yo no puedo dejar de alarmarme cada vez que leo una noticia parecida.
El final de curso está a la vuelta de la esquina. Se acercan los exámenes y empiezan a cundir los nervios entre los estudiantes.
Creo que sólo les dejé hablar un par de minutos antes de lanzar una sonora queja: “¡Aquí huele a tigre!”.
“¿Preferías dar papillas y cambiar pañales o es mejor lidiar con dos adolescentes con sus altibajos y sus broncas?”. Me lo preguntó ayer una amiga mientras paseábamos con sus dos hijos pequeños.
¡Vaya panorama más alentador pinta el profesor para los millones de hijos de separados que hay en el mundo! Sólo le ha faltado definirse como padre de familia unida y ejemplar, católico, apostólico y romano, con hijos felices y sonrientes, todos con pareja estable (si es que eso puede asegurarse) y, por supuesto, muy muy ricos.
Yo también odio los móviles-discoteca. No soporto esos inexplicables teléfonos con mp3 y altavoces incorporados, ni el ruido infernal que emiten. Y, como ella, tampoco los aguanto en el metro, ni en el autobús, ni en ningún otro sitio.
No ha sido el único caso del día. Los padres de otro bebé de 5 meses han sido detenidos en Fuerteventura por 
Esta mañana pensaba que ni siquiera se acordaban de qué día era. Me equivocaba: me han invitado a comer fuera de casa. Es la primera vez que hacen algo así.

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