Los amigos, el messenger, tuenti, los videojuegos, la tele, hacer deporte, escuchar música… Éstas son las principales aficiones de mis hijos, y creo que no me equivoco al ponerlas en este orden. Los amigos están por encima de todo (entre ellos incluyo a alguna posible novia, de las que últimamente no me dan muchos detalles). Les da igual que el plan con ellos sea ir al cine, a tomar una hamburguesa o de botellón, el caso es “estar con los colegas” y divertirse. Por eso, cuando no pueden estar con ellos se comunican a través de Internet.

Pensaba en sus aficiones después de leer la lista que ha creado un lector de 20minutos, supongo que menor de 18 años, sobre lo que más quieren/necesitan los adolescentes. Puedes verla aquí. Según las votaciones de los lectores las principales aficiones de los jóvenes son: novi@, amigos, tele, Internet, hacer/ver deporte, cine, messenger/chat, cine, móvil y YouTube. Vamos, más o menos lo mismo que les interesa a mis hijos. En la lista también se incluyen, algo más abajo, el MP3 y la Play -valorada en mi casa muy por encima de la media, según esta clasificación-.
Los estudios, como era de esperar, ocupan el puesto 13 de una lista de 15 preferencias. ¿Qué adolescente los incluiría entre sus prioridades?
No deja de ser curioso que su principal objetivo al llegar a casa sea sentarse ante el ordenador y meterse en tuenti o en el messenger para seguir en comunicación con los amigos de los que acaban de despedirse, ya sea para seguir hablando con ellos, para reirse con sus fotos o vídeos, o para hacer comentarios sobre cualquier tema que le interese a todo el grupo. Lo dicho, la amistad por encima de todo.

Así que ya han leído el libro, y lo han hecho a la velocidad del rayo. La última aventura del mago les ha durado solamente tres días. Se lo regalaron el viernes y no lo han soltado desde entonces. Cuando uno se cansaba de leer, o se dormía, lo cogía el otro.
-Te propongo un pacto: ¿hacemos como que nos divorciamos y así nos dan plaza en el cole?
Mis hijos han sido siempre de la liga antitabaco. No soportaban el humo y criticaban tanto a su padre por fumar que consiguieron que dejara de hacerlo. Pero eso fue hace mucho tiempo, cuando aún eran niños. Ahora, en plena adolescencia, con unos cuantos amigos fumadores y rodeado de humos en cualquier juerga o botellón, el pequeño podría haber cambiado de opinión. Estoy segura de que el mayor no fuma, pero su hermano… Hasta hace poco solía contármelo casi todo, pero está cambiando y ahora es más reacio a hablar de sus cosas, así que su respuesta malhumorada no me ha convencido del todo.



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