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Trucos para conseguir la nata montada perfecta

Hay muchas formas de preparar y comer las fresas. Solas, en recetas dulces o saladas, como parte de un pastel… Pero, sin duda, una de las primeras cosas en las que pensamos al oir hablar de esta fruta es la nata montada. Fresas con nata, un clásico de esos que siempre funcionan.

Así que ahora que las fresas están en temporada y que posiblemente más de un día haya en casa antojo de acompañarlas con nata, vamos a repasar algunos trucos para que montarla no sea una especie de misterio o ejercicio de fe.

Claro, también podemos comprarla ya montada, pero comparar esas de chorro -incluso la mejor de ella- con la que podemos preparar en casa es ridículo. Así que, saquemos nuestra varillas de batir y al lío.

Nata con mucha grasa

La diferencia entre los dos tipos de nata líquida (cocinar y montar) que encontramos en las tiendas es el porcentaje de grasa de cada una de ellas. Además de elegir la segunda -sorpresa, la mejor nata para montar es la que aparece identificada así- es importante fijarse en la cantidad de materia grasa.

Lo ideal sería alrededor del 40%, pero no es fácil encontrar de este tipo en supermercados, así que podemos conformarnos con alguna que tenga más del 35%. Los de Central Lechera Asturiana han sido muy ágiles, y su nata de montar se presenta con un 35,1 % que la ha convertido en la que todo cocinillas recomienda.

Todo muy frío

Otro truco bastante conocido pero que hay que tener presente para conseguir una nata montada perfecta: necesitamos frío. No sólo la nata tiene que estar muy fría (de la nevera del día anterior o incluso 15 minutos en el congelador antes de montarla) sino también los utensilios que vamos a usar.

Fotos de Emma García para La Gulateca

El bol (mejor metálico, que aguanta bien el frío) también debería estar en el congelador un rato antes de empezar, y exactamente lo mismo con las varillas de batir. Sobre todo si estamos en verano y hace calor en nuestra cocina. Así, además, nos ahorramos lo de colocar un bol con hielos debajo mientras batimos.

En realidad nada de esto es ningún secreto e incluso en la citada nata líquida aparecen destacadas estas recomendaciones.

A mano o a máquina, pero sin pasarse

Por comodidad, lo mejor es recurrir a una batidora o robot con el accesorio de batir. Pero si no tenemos, no pasa nada porque a mano también queda estupendamente. De hecho los puristas aseguran que es mejor, porque el ritmo variable a mano y los movimientos irregulares contribuyen a airear la nata montada.

Si lo hacemos con un aparato, velocidad media y subiendo y bajando las varillas. Nosotros hemos probado las dos versiones y la verdad es que no notamos diferencia en el resultado. Sí en el dolor del brazo después de estar batiendo casi 20 minutos.

Saber cuándo está lista es una de esas cosas que se ve, sin necesidad de recomendaciones de minutos. Cuando la nata montada no se caiga del bol al inclinarlo es que ya está. De hecho, es tan malo quedarse corto como pasarse si queremos que la nata tenga la textura adecuada.

El azúcar

La nata montada necesita azúcar. No sólo por sabor, sino porque también ayuda a que suba bien y se mantenga. La cantidad dependerá del gusto de cada uno, aunque por aquí somos siempre de sugerir moderación para evitar una nata muy empalagosa.

Lo mejor es empezar a batir y cuando empiece a tener cuerpo, ir añadiendo poco a poco las cucharadas de azúcar mientras seguimos batiendo. Para 200 ml. de nata líquida nosotros hemos usado 100 gr. de azúcar glass -ahora os explicamos por qué- y ha quedado con un dulzor moderado.

Otros ingredientes

Con estos consejos tenemos más que suficiente para conseguir una nata montada estupenda, que nos quitará las ganas de volver a comprar una de esas de bote. No obstante, hay quienes sugieren algún ingrediente más para mejorar la consistencia de la nata y hacer que dure un poco más sin venirse abajo.

Es decir, para una nata montada que acompañe a las fresas no hace falta complicarse la vida con inventos raros. Con el truco de la temperatura y añadir el azúcar a medio montado es más que suficiente. Pero si queremos algo más consistente -para rellenar o decorar tartas, por ejemplo- hay algunas ideas que se pueden probar.

Vamos a dejar a un lado los estabilizantes, pero no porque sean química de esa mala que dicen algunos, sino porque no son muy fáciles de encontrar en los supermercados y, la verdad, tampoco necesitamos que nuestra nata aguante dos días perfecta en la nevera.

La receta para una nata más consistente

Lo que sí hemos probado con buen resultado es sustituir el azúcar convencional por azúcar glass. Por lo visto, esta versión tiene algo de almidón y ayuda a darle más consistencia a la nata.

También hay quien sugiere recurrir a gelatinas, queso tipo mascarpone -para darle a la nata una textura casi de icing– o incluso Maizena o preparado en polvo para cuajada. Hemos probado esta última idea -un sobre de preparado para cuajada para 200 ml. de nata- y la verdad es que el resultado es perfecto y la nata nos ha aguantado sin bajarse de un día para otro en la nevera.

Es decir, 200 ml. de nata líquida con más del 35% de porcentaje de grasa, un sobre de cuajada en polvo, 100 gr. de azúcar glass, batir todo con batidora y muy frío, y listo. No tiene más misterio.

¿Te sabes algún truco para que la nata montada quede perfecta? Cuéntanoslo en los comentarios.

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser SGF

    Hola,

    El otro día probé la de Pascual que también tiene 35,1% de grasa
    y me montó estupendamente

    03 Abril 2017 | 11:14

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