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La Gulateca

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Ruta gastronómica por Sofia: comer bien, rico y barato en Bulgaria

Está a menos de 3 horas de avión -con vuelos a buenos precios, por cierto-, tiene ese componente exótico de los destinos que todavía no son demasiado conocidos y, además, es bastante económico para los viajeros. Hablamos de Bulgaria y, más concretamente de su capital, Sofia.

Por allí estuvimos hace ya un tiempo y, si en pleno invierno y con nieve nos encantó, seguro que ahora en primavera luce mucho mejor. Pese a que la oferta gastronómica tal vez no figure en el primer puesto dentro de los encantos del país y la ciudad, los más curiosos no tardarán en descubrir que por allí no sólo pueden presumir de buenos vinos, sino que también se come bien y barato. Sobre todo con esta pequeña guía con algunos de los indispensables de la ciudad.

Así que quienes anden ya pensando en una escapada para esta próxima Semana Santa, deberían incluir Sofia -se lee con el acento en la “o”, por cierto- entre los candidatos. Una ciudad que ronda el millón de habitantes, pero cuyo centro histórico -donde están la mayoría de lugares a visitar y sitios recomendables para comer- es muy paseable.

De todos modos, el transporte público es excelente y los taxis baratos, así que no hay excusa para no moverse de un sitio a otro. Desde Sofia también hay diversas excursiones a las bodegas, así como tours gastronómicos por la ciudad. Son siempre una opción sencilla e interesante, aunque en ese caso hay que tener en cuenta que los precios ya no son para los locales, sino para los turistas y sus euros o libras.

Quienes quieran ir por libre o completar una de esas excursiones, aquí tienen algunas buenas ideas para triunfar. Hay muchas otras -presentes en todas las guías- pero, como siempre, hemos intentado huir del tema más folklórico y de los clásicos de Lonely Planet donde sólo hay turistas. Conseguirlo, eso sí, ya es otro tema.

El mercado central, claro

Visita obligada en cualquier ciudad, el mercado siempre permite hacerse una idea de lo que se come, se cocina y se compra en un país. Luminoso y con una mezcla de puestos tradicionales y otros de souvenirs, lo de comer en el mercado todavía no se estila mucho por allí, aunque sí hay un local que ofrece comida para llevar o consumir allí mismo. Mucho más animado es el mercado exterior (Zhenski Pasar) situado muy cerca.

Ante la duda, sopa. Y de callos

Aunque la cantidad de cadenas de comida rápida es realmente fascinante -un clásico de los países del Este tras la caída del muro, nos explican-, para comer algo rápido, rico y muy barato mejor apostar por alguno de los locales especializados en sopas. Supa Star y Sopa Bar son de los más conocidos, y si se trata de ir a los clásicos, la sopa de callos es una de las más tradicionales por allí. Puede sonar raro, pero al menos cuando hace frío está riquísima. Con un trozo de pan y algo para beber, podemos comer estupendamente por apenas 3 euros.

Secret, alta cocina

Nos vamos al otro extremo, con uno de los mejores restaurantes de Sofia. Al mando el carismático Boris Petrov, muy conocido por allí después de que fuera parte del jurado en una suerte de versión local de MasterChef. Además de la carta con platos clásicos, lo mejor es dejarse llevar por el menú degustación, que a un precio muy comedido al cambio (unos 40 € el menú de 15 pases), se asoma a la cocina búlgara e internacional desde un punto de vista muy moderno. Ya hay quienes hablan de una “nueva cocina balcánica” y citan este restaurante como uno de los puntos de referencia.

Tierra Búlgara, uno de los platos más espectaculares de Secret

Nitrógeno, esferificaciones, espumas -el chef trabajó muchos años en España-, pero también producto local y protagonismo de una de las estrellas gastronómicas de Bulgaria, el yogur. Sí, el yogur es un invento búlgaro -nos recuerda Petrov- aunque los griegos hayan gestionado mejor la comunicación. Los fermentados son otra de las claves de la cocina de este local elegante y muy conocido en Sofia.

Banitsa y shopska

Las especialidades compartidas con la cocina turca -los turcos se pasaron muchos siglos en la actual Bulgaria- son una de marcas de identidad de la gastronomía de la región. El banitsa a base de pasta filo y queso es uno de esos platos nacionales, muy similares a otros tantos de Grecia y Turquía. Típico de las fiestas navideñas, nosotros lo probamos en otro de esos restaurantes que aparece en todas las guías y que, sin ser ninguna maravilla, también merece una visita: Checkpoint Charly.

Pero las huellas mediterráneas también son evidentes y, de hecho, la ensalada shopska es uno de los platos más populares de Sofia, perfecto para los calurosas veranos. Tomate, pepino, queso… ¿Verdad que suena muy familiar? La de la foto, por cierto, es una reinterpretación del chef Georgi Boykovski, del restaurante Cosmos.

Космос (Cosmos), la nueva generación

Si tuviéramos que elegir sólo un restaurante en Sofia, tendríamos muchas dudas a la hora de decidirnos por Secret o por Cosmos. Más moderno, tanto en su decoración como en sus propuestas, la buena mano de Boykovski a la hora de poner al día grandes clásicos de la cocina búlgara se traduce en una larga de platos y recetas con mucha historia.

Justo de esas que nos gustan, sobre todo si el propio chef te las explica con su buen castellano, gracias a que también ha estudiado y trabajado muchos años por aquí. Los sesos rebozados con pan quemado pueden sonar mal, pero es un plato realmente exquisito que los que no tengan problemas con la casquería deberían probar.

La cuenta (unos 20 o 30 euros al cambio) es alta para ser Sofia, pero moderada para el bolsillo del turista que quiere descubrir lo último de la ciudad. Su carta de vinos búlgaros es muy interesante, e incluso disponen de uno propio, excelente en relación calidad-precio.

Mekitsa y el café de especialidad

Las panaderías y pastelerías de Sofia son un auténtico espectáculo. De hecho, ante un repentino ataque de hambre, es una de las mejores opciones. La ciudad también está repleta de cafeterías que, con aires modernos, están poniendo de moda el café de especialidad. Como ocurre en todo el mundo, son relativamente caras en comparación con otros lugares mucho más populares, pero si hay antojo de un flat white

Puestos a elegir entre los pasteles, merece la pena probar los mekitsa, una masa frita cuyo sabor recuerda un poco a los churros y que, en su versión más sencilla, se corono con azúcar glass. En Mekitsa & Coffe (en el mapa aparece en búlgaro, suerte) los sirven muy ricos.

Rakia Raketa Bar, cocina socialista

Gracias a Miguel Angel Almodóvar descubrimos uno de los imprescindibles de la ciudad: Rakia Raketa Bar. Y no sólo porque se trata del único en el que la rakia -la bebida nacional- tiene un especial protagonismo, con una selección de más de 60 variedades, sino porque en un país que lleva años queriendo olvidar su pasado comunista, aquí lo reivindican desde un punto de vista gastronómico.

Nostalgia en la decoración y en los platos de un local siempre repleto -hay que reservar- y donde probar recetas de los años 60, como el zujuk -una enorme salchicha- con loutenitsa, una deliciosa salsa de pimientos. Platos enormes, mucha carne y patata, y guiños a aquellos años del telón de acero.

Para terminar la noche o alargar la sobremesa, nada como asomarse al local vecino y tomar el pulso a la coctelería búlgara. Sputnik es, sin duda, otro de los lugares de moda de la ciudad, y donde la mixología poco tiene que envidiar a la de otras capitales europeas. Aquí, eso sí, también se juega con rakia.

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