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Trasteando: Philips “Más que sopas”

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Parece pintura, pero es una estupenda crema de remolacha con un toque de comino.

Aunque al pensar en robots de cocina lo primero es imaginar un trasto enorme y muy caro, también hay opciones más especializadas, compactas y asequibles. Este es el caso del “Más que sopas” de Philips que -a qué no lo adivináis- sirve para elaborar sopas y cremas.

Durante un tiempo le hemos hecho un hueco en nuestra cocina para probarlo. Fruto de nuestros experimentos hace ya unas semanas se pasó por aquí una señora crema de zanahoria al curry que quedó estupenda. Además, durante la larga convivencia con esta especie de termo-baditora han salido unas cuantas sopas, alguna compota -sí, también permite hacer compotas- y bastantes cremas.

Empezando por la que aparece en las fotos: una crema de remolacha con un toque de comino que se prepara en apenas 20 minutos. Este es posiblemente el mejor argumento del aparato: es fácil de usar y muy cómodo. Basta con dejar los ingredientes, elegir uno de los cuatro programas del panel superior y listo. Pasados unos minutos, unos pitidos nos avisarán de que todo está preparado. Además, como es termo, también puede aguantar la comida caliente unos 40 minutos.

¿Más ventajas? No abulta mucho, lo cual se agradece en cocinas pequeñas. Además, su precio -unos 100 euros- es bastante moderado en comparación con otros robots de cocina. Por otro lado la cocción rápida y hermética que se hace de los alimentos también contribuye a mantener la intensidad de los sabores.

No nos ha convencido tanto el sistema de limpieza. Aunque la parte de la tapa y la cuchilla no son un problema, el recipiente principal incorpora también la conexión eléctrica con lo que nada de sumergirlo ni mucho menos acercarlo al lavavajillas.

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El panel de control superior no puede ser más sencillo: cuatro funciones con su correspondiente luz. Basta elegir una y ponerlo en marcha.

Otro punto a tener en cuenta es que hay que ser bastante cuidadosos con las cantidades y respetar las recetas. O adaptarlas, pero siempre mantener las proporciones de sólidos -mejor bien troceados- y líquidos. Si nos quedamos cortos corremos el riesgo de que se pegue. Si nos pasamos, los sensores que incorpora -bastante sensibles, por cierto- detendrán el proceso para evitar que se desborde.

En realidad nada grave, pero quienes sean de ir por libre y pasar de las instrucciones y del libro de recetas -como nosotros- harán bien en tenerlo a mano. Sobre todo porque las recetas que proponen son muy interesantes y tienen un punto internacional que nos puede ayudar a descubrir y probar alguna que otra sopa que igual desconocíamos. Quienes tengan curiosidad pueden echarle un vistazo aquí.

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En esta casa somos muy de trastear con los aparatos que probamos. Y manchar la cocina lo que haga falta para ello.

Pero tampoco hace falta ser cuadriculados, porque es fácil corregir sobre la marcha. Una crema demasiado espesa puede hacerse más ligera a última hora con un poco más de nata o leche evaporada y unos segundos de triturado con la potente cuchilla que incorpora y que hace bien su trabajo. Precisamente estas cuchillas permiten también hacer batidos de forma bastante sencilla.

Interesante también el programa de compotas. Aunque prepararlas no tiene ningún misterio, si queremos ahorrarnos las horas de cazuela este puede ser un buen atajo. En menos de 20 minutos podemos tener compotas muy decentes y sin preocuparnos durante el proceso. Basta con determinar si la queremos más o menos líquida o el grado de triturado. De nuevo ser un poco obedientes con las instrucciones (no así con los ingredientes, vía libre en este terreno) será una buena idea.

¿Recomendable? El nombre no engaña: estamos ante un aparato que sólo tendrá sentido en cocinas en las que se preparan sopas y cremas con cierta asiduidad. También hay que tener en cuenta que no hay mucho margen con las cantidades y siempre obtendremos algo más de un litro, es decir, unas 4 raciones hermosas. Algo a tener en cuenta si hay pocos comensales -habrá que tener tarteras preparados para almacenar- o si se queda corto porque hay que alimentar a un regimiento.

Pero más allá de la comodidad y de las limitaciones en cuanto a limpieza y flexibilidad de la cantidad a preparar, posiblemente lo que más nos ha gustado es el efecto sopero que ha tenido en nuestra lista de recetas. Nada como tener un aparato especializado para vencer cualquier pereza y liarse a preparar sopas y cremas en invierno. Y empezar a pensar ya en los batidos o cremas frías que perpetraremos cuando se asome la primavera.

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