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La Gulateca

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¿Lechugas vivas?

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Hacía tiempo que le teníamos ganas a este invento, aunque han pasado meses desde que lo vimos por primera vez en un gran supermercado hasta este segundo y definitivo encuentro. ¿Lechugas vivas? ¿Significa eso que el resto están muertas? Ya verás que disgusto los crudiveganos del séptimo día.

La idea es bastante sencilla: lechugas de cultivo hidropónico (sin tierra) que se comercializan con su raíz de tal forma que en un pequeño recipiente con agua pueden aguantar frescas -y vivas, se supone- más tiempo que la típica lechuga cortada. Aunque siguen siendo una rareza en las tiendas, por lo visto ya en 2011 Martín Berasategui introdujo en el país éstas de la de la firma holandesa Salanova y cultivadas en Anero, Cantabria.

Pero dejando a un lado la teoría, ¿qué tal estas lechugas vivas a la hora de preparar una ensalada? De entrada el precio es más elevado que el de una lechuga de toda la vida (entre 1,5 y 2 euros) y su tamaño es bastante más comedido que la media. Se acompaña de un pequeño recipiente de plástico con algo de agua para que se mantenga fresca en el punto de venta.

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Su aspecto es perfecto, la verdad. Demasiado incluso para aquellos a los que las frutas y verduras demasiado bonitas nos ponen un poco nerviosos. Aunque la idea original que se menciona en numerosas referencias es que se pueda conservar fuera de la nevera, en el plástico que acompaña a la lechuga se recomienda mantenerla en la nevera y rociarla con agua. En cualquier caso, si no hace mucho calor seguramente también aguantará sin problemas fuera, e incluso hay quien propone usarla como planta decorativa para la cocina.

En nuestro caso, y por aquello de experimentar científicamente, la hemos tenido en la nevera una semana desde la fecha de compra -no se indica fecha de recolección- y hay que reconocer que estaba perfecta de color, textura y aspecto general. ¿Gracias a la raíz humedecida? Queremos pensar que sí.

Para consumirla, al cortar la raíz -no comestible, recuerdan- las hojas salen muy fácilmente y con una simetría y perfección que, insistimos, no parece demasiado natural. ¿Crujiente? Mucho. ¿Sabor? En el caso de la variedad trocadero que escogimos ha sido correcto, aunque si tenemos en cuenta que ha estado una semana castigada en la nevera, es cierto que una lechuga normal no habría aguantado tanto y estaría mucho más pocha.

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¿Merece la pena? Respecto al sabor, no hemos notado ningún milagro ni diferencia abismal, al menos si la comparamos con una lechuga fresca y de cierta calidad, no esas iceberg mutantes.

Pero puede ser interesante, por ejemplo, como alternativa a las dichosas bolsas con preparados de ensalada. Por precio resulta competitiva, hemos comprobado que aguantan bien y son muy atractivas a la vista. Además no negaremos que puede resultar muy exótico eso de preparar la ensalada cogiendo las hojas directamente de “la planta”.

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

  1. Dice ser Culoman

    Nosotros cogimos una de esas y la plantamos en una macetita. Mientras nos la comíamos le fueron saliendo hojas nuevas por el centro, así que compramos una lechuga y comimos lechuga y pico 😛

    08 Agosto 2013 | 12:47

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