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La Gulateca

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Las dietas más absurdas para la post Navidad

Verdura para purgar el turrón.

La vida es una sucesión de tópicazos. Por ejemplo, después del atracón de las fiestas toca hacer régimen y depurarse para bajar esos kilos que hemos acumulado en pocos días. Esta máxima, que aparece hasta la saciedad en todas partes (incluso en informativos) se aplica para todo el mundo, acumule o no kilos en Navidad, tenga o no sobrepeso, haya estado con gripe estomacal todas las fiestas o se haya atiborrado de turrón hasta reventar. Todos acabamos cayendo en este discurso.

La sociedad consumista nos impulsa hacia el desenfreno comprador y justo después hacia la contención. O más bien hacia otro tipo de consumismo, el de los regímenes. Porque solo el afán empresarial justifica la aparición de tal cantidad de dietas dispares que intentan atraer las malas conciencias. Es cierto que la obesidad y el sobrepeso no son beneficiosos para la salud y que, demasiado a menudo, hace falta una reeducación alimentaria ya no solo para bajar de peso, sino para prevenir enfermedades.

Pero esto no es lo que persiguen una serie de dietas – unas muy mediáticas, otras no tanto – que se disputan el título de la dieta más desequilibrada, absurda y sin base científica. No es una apreciación solo nuestra, todas las dietas que veréis a continuación aparecen en el análisis de dietas la OCU como dietas potencialmente peligrosas. Es posible que consigan hacer perder kilos de manera rápida, pero eso no significa que el resultado sea duradero ni sano. He aquí una selección de las más extremas.

1. Dieta paleolítica o Paleodieta

Dieta creada por Loren Cordain basada en la idea que nuestra genética es la misma que los hombres del paleolítico y por tanto la alimentación debería ser la misma. Así que en la paleodieta están prohibidos todos los alimentos procesados y cultivados, o sea que nada de cereales, legumbres, lácteos, azúcares refinados ni aceites. Permite, eso sí, cocinar la carne y el pescado sin aceite. No sabemos si los hombres de la Edad de Piedra asaban también sus viandas  o no. En todo caso el resultado es una dieta muy desequilibrada, con mucha proteína y sin glúcidos. El azúcar, además de endulzarnos la vida, es necesario para el cuerpo.

2. Dieta de los potitos

Popularizada por actrices de Hollywood con más bien pocas luces, esta dieta es un tanto infantil. Se trata de alimentarse de potitos de bebés. Ya sabéis estas preparaciones tan apetitosas con un montón de alimentos triturados juntos y pensados para seres que pesan como mínimo 10 veces menos que nosotros. Pura lógica.

3. Dieta del grupo sanguíneo

Demasiadas veces se intentan vender dietas absurdas bajo cuestionables teorías pseudocientíficas. Por ejemplo en esta dieta, conocida también como D’Adamo, el grupo sanguíneo es determinante.  Por ejemplo, los de grupo A no les queda otra que hacerse vegetarianos, en cambio lo de grupo O deben consumir proteína animal. Lo peor es para los AB a quienes prohibe el consumo de carne, lácteos y productos integrales. La base científica es más bien débil, además es poco apta para familias que decidan hacer dieta juntos y no tengan el mismo grupo sanguíneo.

4. Dieta de los colores

La estética es primordial para muchas cosas, por eso alguna mente brillante creó la dieta de los colores. Según la fecha de nacimiento se hacen una sucesión de colores diarios. Así al largo del día sólo se pueden consumir alimentos de un sólo color. Una forma de separar los alimentos sin ningún tipo de lógica que consigue una dieta monocromática y desequilibrada. ¡Con lo apetecibles que son los platos multicolor!

5. Dieta de un alimento al día

Seguimos con dietas aburridas, esta con el nombre ya lo dice todo. Con esta dieta olvídense de desayunos completos para aguantar bien la mañana o de ser la envidia de la oficina con nuestro tupper sano y apetecible. El resultado, una vez más, es desequilibrado, poco nutritivo y demasiado poco calórico. Querer adelgazar muy rápido solo consigue que una vez se vuelve a comer normal – con estas dietas tiene que pasar más temprano que tarde – el cuerpo acumule grasa rápidamente para soportar la siguiente hambruna. O sea el temido yo-yó.

6. Dieta del pomelo, dieta de la sopa quemagrasa, dietas depurativas…

El punto en común entre todas estas y alguna más es el ayuno o semiayuno. Unos pocos días con zumo de pomelo, caldo de verduras o jarabes extraños y después reintroducción de los alimentos poco a poco. La mayoría no consiguen más que hacer pasar hambre y volver poco después a los mismos malos hábitos que han llevado al ligero sobrepeso que tienen la mayoría de clientes de estas dietas.

7. Dieta Atkins

Una dieta mediática y muy conocida que es muy peligrosa sin control y muy dudosa incluso con control. Se empieza eliminando del todo los hidratos de carbono y los lácteos. En los primeros días la base es alguna ensalada y toda la proteína que se desee – esto incluye también embutidos -. La lógica dice que puede ser una bomba para el colesterol. La Atkins y en general las dietas hiperproteícas son ahora mismo tendencia en lo que a regímenes se trata. Una moda que puede cambiar en cualquier momento, como todo en sociedades de consumo como la nuestra.

8. Dieta Enteral Planas

Las clínicas de estética ya hace tiempo que se han apuntado a la terapia dietética para captar clientes. De todas, la dieta más extrema y sorprendente que hemos visto es la de la Clínica Planas. Se basa en la alimentación sólo mediante ví­a nasogástrica durante diez días. Lo bueno es que es una dieta imposible de hacer por cuenta propia y por tanto existe un control. Aunque nos parece un poco drástico esto de dejar de comer y más si el objetivo es bajar unos kilitos. Quizá nos hemos pasado de frenada.

A todo esto más de uno ya habrá pensado que conoce a tal o cual que le funcionó la dieta Atkins o la del pomelo. Sí, seguramente habrá adelgazado, pero a cuenta de qué. ¿Dónde queda el sentido común de la dieta equilibrada, con muchos vegetales, cereales, legumbres y evitando los alimentos más grasientos y procesados? La verdad es que llevar una vida sana no es fácil ni se consigue cambiar de hábitos de un día para otro pero, desde luego, es lo más efectivo si queremos mantenernos en un peso saludable y, sobre todo, si queremos estar sanos.

Aunque siempre nos queda el consuelo de creernos estudios como el del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EUA, según el cual las personas con sobrepeso viven más años. La vie est ondoyante, y las teorías dietéticas también.

 

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