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La Gulateca

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Ensalada de lentejas y sandía

Recetas de ensalada de lentejas hay muchas. Como esta legumbre admite mil acompañamientos en frío se nos ha ocurrido hacer nuestra propia versión echando mano de un ingrediente poco visto en este plato: la sandía. La fruta hace tiempo que se ha instalado en las ensaladas -sobre todo las más veraniegas-  así que por qué no mezclarlas con legumbres.

La sandía nos ha parecido la fruta perfecta, fresca, dulce y muy refrescante. Además siempre resulta un problema dar salida a los tres kilos que como poco pesa cualquier media sandia. A no ser que seamos familia numerosa, claro.

El resultado final es sorprendente, rico, refrescante y nutritivo. Perfecto para los meses de más calor.

Ingredientes:

  • 160 gr. de lentejas pardinas
  • Un trozo de sandía
  • 3 pimientos del piquillo
  • Un queso fresco
  • Una lata de maíz
  • Un manojo de perejil y unas hojas de albahaca

Para el aliño:

  • Zumo de medio limón
  • Aceite de oliva virgen
  • Sal y pimienta

Preparación:

Como en casi todas las ensaladas hablar de preparación se reduce a reunir los ingredientes y mezclar. En este caso el único proceso que requiere algo de tiempo es cocer las lentejas.También podemos echar mano de un bote (que sea bueno, al menos) o comprarlas ya cocidas en el mercado. Si no, prepararlas no tiene más secreto que lavarlas bien, ponerlas en agua fría con una hoja de laurel y un poco de sal y dejar que se hagan a fuego lento. En 30-40 minutos están listas. Sin remojo ni más complicaciones.

Para la ensalada ponemos las lentejas cocidas y agregamos el maíz dulce. Su sabor combina a la perfección con el dulzor de la sandía. La incorporamos cortada en pequeños dados. No nos olvidemos de sacar las pepitas en caso que las tenga. Por cierto, parece que está en vías de extinción la sandía tradicional, con sus pepitas negras y todo.

Volvamos a la ensalada. Para contrastar con la dulzura del maíz y la sandía hemos incorporado unos pimientos del piquillo que le dan este sabor a asado que le va de maravilla. Completamos con algo de proteína: un poco de queso fresco que además añade el color blanco a la ensalada.

Para terminar llega el toque ácido y refrescante. Bien de perejil y albahaca fresca picados. Para el aliño algo tan sencillo como zumo de limón y aceite de oliva con sal y pimienta. En esta última fase hemos incorporado vitamina C del limón y el perejil. Esta vitamina ayuda a la absorción del hierro de las legumbres, de este modo además de tener una ensalada fresca, bonita y colorida también es completa nutricionalmente. Qué más podemos pedir.

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