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La Gulateca

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Tarta salada de avena y espinacas

Aunque en La Gulateca nos pierde la cosa glamourosa, a veces también podemos ser de lo más campechanos. ¿Acaso hay algo más terrenal que usar una receta sacada de una caja de copos de avena comprada en Mercadona?

Hacía tiempo que le teníamos ganas a esta especie de quiche avenera y se nos ha ocurrido que puede ser una buena forma de redimir en plan vegetariano recientes orgías carnivoras a base de euskal txerri.

Esta vez hemos sido bastante fieles a la receta original, pero no hemos podido resistir la tentación de intercalar con las espinacas unas ciruelas. La idea de añadir también un poco de jamón fue finalmente vencida, pero la verdad es que luego nos arrepentimos de tanto purismo vegetal. No se corten y échenle algo que le de gracia.

Ingredientes (4 personas)

· 250 gr. de copos de avena (Brüggen, en este caso)

· 100 gr. de mantquilla.

· 3 huevos

· 150 ml. de nata liquida.

· Queso feta

· 500 gr. espinacas

· Sal y especies

Preparación

Empezamos con la base de la tarta salada, mezclando la avena con la mantequila (derretir previamente), el huevo y las especies que nos apetezca (tomillo, romero, orégano…) También se puede añadir un poco de queso de fundir a esta masa.

Nos quedará una especie de mezcla sin forma ni textura definida que con un poco de maña y paciencia habrá que repartir por un molde bien engrasado. A base de mano y cuchara para ir aplastando, la idea es crear una capa lo más delgada y apretada posible forrando todas las paredes del recipiente.

Una vez listo el molde lo metemos al horno a 180 grados unos 20 minutos, para que la base del pastel esté ya algo hecha antes de añadir el relleno.

Mientras tanto en una cazuela rehogamos las espinacas frecas o congeladas hasta que estén un poco hechas. Añadimos las ciruelas y cualquier cosa que tengamos por la nevera y que pueda quedarles bien y le sumamos la nata líquida, dos huevos y el queso feta partido en dados. Reservamos parte para decorar por encima la tarta.

Sacamos la base del horno, añadimos el relleno, colocamos los tacos de queso por encima y otros 20 o 30 minutos al horno hasta que cuaje y quede suficientemente consistente como para que podamos desmoldar y partir sin que se destroce todo. O, al menos, que se rompa lo menos posible.

Si lo conseguimos el resultado es bastante vistoso y relativamente sano por aquello de la espinaca y la avena. Además, nunca está de más tener a mano una receta alternativa para cuando estemos hartos de la quiche de toda la vida pero haya antojo de una tarta salada.

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