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13 escenas gastronómicas para la noche de Halloween

EscenasHalloween2Por Álvaro Méndez

Todo el mundo sabe que las cosas del comer pueden ser uno de los recursos más efectivos para producir asco, miedo y desasosiego en el espectador. Y no son pocos los perversos cineastas que han explorado esta vía rápida y directa hacia el estómago del respetable.

Buena prueba de ello son estas trece -el número no es casualidad, somos así de detallistas- escenas gastronómicas que hemos recopilado para amenizar vuestra noche de Halloween. Bon appetit!

1. “¿Qué fué de Baby Jane?” (What Ever Happened to Baby Jane? 1962)

En esta angustiosa obra maestra de Robert Aldrich, la inválida Joan Crawford vive atormentada por su trastornadísima hermana, magistralmente interpretada por Bette Davis. Uno de los momentos más memorables de este tormento se produce a la hora de la cena, donde la simpática Bette le sirve a su hermana un apetitoso manjar. Atención al nivel interpretativo de la pareja protagonista porque es pura fuerza de la naturaleza.

2. “Old Boy” (Old Boy, 2003)

La que probablemente es la mejor película del surcoreano Park Chan-Wook cuenta con un momentazo gastronómico la mar de sugerente. Tras quince años secuestrado sin motivo aparente y confinado en la habitación de un hotel, el protagonista sale por fin de su cautiverio y lo celebra comiéndose un pulpo vivo. Una escena con gran mérito para el actor protagonista, puesto que no hay ni trampa ni cartón. Y para demostrarlo, por el mismo precio, os incluimos el making of.

3. “El secreto de la pirámide” (Young Sherlock Holmes, 1985)

¿Os imagináis siendo atacados por un ejército de malignos profiteroles, pastelitos y cupcakes? Pues eso es precisamente lo que le ocurre a un joven y glotón Doctor Watson en “El secreto de la pirámide”, uno de esos clasicazos juveniles de los 80 que nos acabamos tragando cada vez que lo ponen por la tele.

4. “Poltergeist” (Poltergeist, 1982)

La mítica escena del filete crudo paseando tranquilamente por la encimera de la cocina es, sin duda, uno de los momentos más perturbadores de “Poltergeist”, ese film maldito, imprescindible para entender el cine de terror de los 80. Una escena no apta para estómagos delicados y que probablemente habrá empujado a más de uno al veganismo. Eso sí que es terrorífico.

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‘Pan runner': sobre marketing, semillas, grasas y pan

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El pan está de moda. Correr -o running como dicen algunos- también. Así que sólo era cuestión de tiempo que alguien se decidiera a unir estas dos tendencias. Santa Gloria -que ya en su día fue de las primeras en acercar a España el cronut, así que sabe de esto de las modas- lo ha hecho con un pan elaborado pensando en los deportistas.

Así es como se presenta el nuevo “pan runner”, estrenado hace unos días por todo lo alto con el televisivo y omnipresente cocinero Jordi Cruz, que presta su imagen para esta nueva modalidad de pan. Si la idea era llamar la atención, la verdad es que se ha conseguido. Más allá de los chistes que ha suscitado su nombre -hay cierta saturación de la moda “runner”, nos tememos- este pan, rico en proteínas y bajo en hidratos de carbono, ha conseguido unos cuantos titulares y miradas un tanto desconfiadas desde el mundo de los aficionados al pan. De hecho, hoy mismo nuestro vecino El Comidista también habla sobre el tema.

¿Pero qué tiene de especial este “pan runner”? ¿Es realmente mejor para un deportista que un pan convencional o estamos simplemente ante una campaña de marketing? Para comprobarlo, nada mejor que probarlo y, sobre todo, consultar a los expertos.

De entrada, la cuidada presentación -con una vitola con la imagen de Cruz- y la campaña de lanzamiento dejan claro que estamos ante un producto especial. El precio también lo es: 2,90 euros el pan de 390 gramos, lo que supone un precio de unos 7,40 euros el kilo. ¿Eso es mucho? Para responder, Ibán Yarza -reconocido experto en la materia y nuestro gurú panarra de cabecera- nos propone que lo comparemos con algunos de los mejores panes integrales con semillas de reputadas panaderías de Madrid y Barcelona y que rondan los 5 euros el kilo. Sí, en efecto, estamos ante un pan caro.

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“Por su alto contenido en proteínas y bajo en hidratos de carbono, este pan está indicado especialmente para las personas que hacen deporte y quieren cuidarse”, explican desde Santa Gloria. Contiene -añaden- un 75% menos de hidratos carbono que un pan integral normal y un 27% más de proteínas que un pan integral convencional.

¿Y cómo se consigue? Desde esta panadería con 26 establecimientos repartidos básicamente entre Catalunya y Madrid, además de invitarnos a probarlo, nos detallan un poco más el proceso: se usan harinas de alto valor proteico, como altramuz y soja, se incorporan semillas de girasol, linaza y sésamo entre otras y se reduce el almidón del trigo.

El resultado es un pan bastante peculiar. Sabor no muy intenso, muchas semillas en el exterior e interior -muchísimas, como puede verse en las fotos- y una miga un poco húmeda y muy elástica. Su buen aguante al paso de los días y su efecto saciante se citan entra sus virtudes y en ambos casos hemos podido comprobar que es cierto. Casi una semana después de llevárnoslo de la panadería, resiste bastante bien.

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Más proteínas, pero también más grasa

Entre sus características también se menciona un índice glucémico muy bajo, lo que lo convierte en un pan apto para diabéticos. No ocurre lo mismo con el gluten, contrariamente a lo que se recoge en algunos medios, citando al cocinero Jordi Cruz. No es un pan bajo en gluten y de hecho, aunque no hay datos al respecto, más bien se tratará de todo lo contrario. Ningún problema con eso porque a estas alturas ya sabemos -o deberíamos saber- que eso de que comer sin gluten es más sano tiene muy poca base científica. De todos modos, no estaría de más aclararlo para evitar confusiones.

Además del uso de harinas ricas en proteínas, las semillas juegan un papel clave. No sólo aportan sabor, sino también inclinan la balanza hacia el lado de las proteínas. Pero eso también tiene otras consecuencias, como nos alerta Yarza señalando los datos nutricionales.

Así que es cierto lo que promete este “pan runner” en cuanto a su contenido en proteínas, hidratos, fibra y Omega 3. Sin embargo hay un detalle que se olvida mencionar pero que lógicamente sí aparece en los datos nutricionales: sustituir harina por semillas implica que no sólo suben las proteínas, sino también las grasas. Y así es, porque este “pan runner” tiene un 14,5% de grasa.

Y eso es mucho. Para comparar, Yarza nos pone delante algunos datos de otros panes convencionales: “El pan común tiene un 1,6 % de grasa, el integral cerca del doble y el pan de molde (con su leche y su gotita de mantequilla o aceite) tiene el 4 % de grasa”. Trasladamos la pregunta a Santa Gloria.

“Además de aportar mucha fibra alimentaria, las semillas también aportan grasa”, reconocen. “Pero es una grasa muy sana ya que de los 14,5 gramos, más del 85% son grasas insaturadas (entre otras Omega-3) -puntualizan- Como en el aceite de oliva, los aguacates o las nueces estas grasas son muy importantes para el organismo y sirven como fuente de energía”.

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Para deportistas

Así que estamos ante un pan que se presenta como una alternativa sana y pensada para deportistas, pero con 10 veces más grasa que los panes convencionales. Algo que, a simple vista, no parece una idea demasiado buena. “Este  pan no es un producto dietético. Es más un producto muy saludable para personas activas o diabéticos”, explican desde la panadería. Un matiz que, como ocurre tantas veces, cuesta saber hasta que punto queda claro en el discurso publicitario.

Para confirmarlo, consultamos con Juan Revenga, nutricionista y vecino de blog, que también se ha sentido intrigado por las cualidades de este pan para corredores y que -nos cuenta- anda también preparando un artículo sobre él. Tampoco él está muy convencido con que haya algo más que marketing detrás de esta elaboración y se sorprende de los aportes nutricionales del pan en cuestión. De hecho, Revenga incluso pone en duda que desde un punto de vista de composición, algo así puede considerarse pan.

Más allá de la enorme cantidad de fibra y de una composición nutricional que califica de “muy rara”, tampoco convence esta receta como la ideal para deportistas, señalando la “estrepitosa falta de hidratos de absorción lenta”.

El pan ya es sano

Lo cierto es que a estas alturas nadie se sorprenderá de descubrir que detrás de un producto funcional -esos que prometen bajar el colesterol, por citar el ejemplo más conocido- hay más marketing que ciencia o efectos reales. Y parece que este pan tampoco es una excepción.

Y es que referirse a un pan con estos niveles de grasa como un producto “para personas que se cuidan” no parece lo más adecuado, por mucho que se cumplan el resto de promesas mientras se pasa de puntillas por este dato. Tampoco la vertiente deportista queda demasiado clara, puesto que si bien ese plus de proteínas sirve para regenerar los músculos tras las actividad física, son los hidrtos de absorción lenta lo que más necesita un corredor.

Está rico, es diferente a cualquier otro pan y aunque caro, seguro que los curiosos del pan lo encuentran interesante. Pero más allá de eso, no nos parece que haga un gran favor al mundo del pan por mucho que parezca que cualquier cosa a la que se ponga runner de repente se vuelve más vendible. El pan por si sólo ya es un producto sano y eso es precisamente el mensaje que los panaderos -y cocineros que prestan su imagen- deberían encargarse de recordar.

Por cierto, tras comer una segunda rebanada seguimos sin sentir el impulso de calzarnos las deportivas y salir a correr. Pero algo nos dice que eso no es culpa del pan.

Cervezas de calabaza

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Si hay un ingrediente que es protagonista del otoño en general y de estos días en particular -algo bueno tenía que tener el dichoso Halloween, ¿no?- es la calabaza. Y no sólo para cocinar, porque la calabaza también se bebe. Y si es en forma de cerveza, mucho mejor.

Pero que nadie se escandalice, porque la cerveza de calabaza (pumpkin ale) no es algo nuevo consecuencia de la moda de las cervezas artesanas o el último invento de algún genio del marketing para rentabilizar aun más Halloween. Su historia se remonta a nada menos que el siglo XVII. De todos modos, hablando ya de la versión moderna de esta cerveza, es a partir de 1980 cuando vuelve a despuntar aunque, según explican los expertos en la materia, con una versión diferente más especiada y dulce que la vista hasta entonces.

Aunque en estados Unidos son muy populares sobre todo por estas fechas, es verdad que a este lado del Atlántico siguen sin ser las más comunes del mercado. De todos modos  tampoco es muy difícil localizar alguna en un escaparate bien surtido de cervezas artesanas. De todas las que se producen por aquí, nosotros nos hemos fijado en dos: “La Negra”, de Birras & Blues -Playa de la Patacona, Valencia- y la “Pumpkin Ale Jean Lafitte” de Etxeandia Garardauak (Urduliz, Bizkaia).

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Imagen de Etxeandia Garardauak

Lo malo es que, según nos cuentan, a la segunda llegamos tarde. En 2013 produjeron 550 litros de esta variedad pero fue “un rotundo éxito, por lo que no queda nada de esa producción”, nos cuentan. La buena noticia es que para finales de noviembre prometen tener lista una nueva hornada de 1.000 litros. Así que atentos a su tienda on-line.

La que sí hemos podido probar es “La Negra”, una brown ale valenciana a la que se le añade calabaza. “Calabaza horneada a leña, un proceso diferente al resto de cervezas de calabaza y que aporta unos azúcares y aromas muy peculiares que la levadura no puede comerse”, aclara Casto Giagnorio, maestro cervecero de la casa. Nuestras dotes de catadores no dan para mucho, pero es fácil detectar ese carácter aromático y un tanto dulce en esta cerveza de color marrón oscuro y con el punto de amargor muy bien controlado.

Pumpkin Ale

Los primeros pasos de esta casa de origen italiano asentada a orillas del Mediterráneo, en Valencia, se remontan a 2011. “Hemos seguido un camino de vida distinto al de otros cerveceros. Muchos han comenzado fabricando en sus casas, creando para amigos y creciendo después. Pero en Birra&Blues ya estábamos metidos de lleno en el mundo de la hostelería”. De ahí que su apuesta fuera crear una pequeña cervecería en el restaurante italiano que regentaban, Espaguetti&Blues.

Pero volviendo a la calabaza, ¿podemos hablar de una cerveza temática para Halloween sin que nadie se enfade? Sí y no. “La Negra” nació en 2012 coincidiendo con esta fiesta, pero la acogida ha sido tan buena que decidimos que esta cerveza, a priori estacional, pasase a formar parte de nuestra carta fija”.

Y parece que fue una buena idea a tenor de la larga lista de reconocimientos obtenidos desde entonces: 3 estrellas en la iTQi de Bruselas en 2013, con una puntuación por encima del 90%; y Medalla de Oro a la mejor Brown Ale del mundo en 2014 por la Global Craft Beer Asociation en Berlín, hace tres meses. Así que nada de tomarse a broma esta cerveza, porque estamos -aseguran- ante una de las más premiadas del país.

De momento, eso sí, la producción es pequeña, de unos 140.000 litros al año. De ahí que no sea muy fácil encontrarla fuera de su territorio, aunque puede comprarse en tiendas on-line o, por ejemplo, en Barcelona, donde Sergi Arola la ofrece en su restaurante del Hotel Arts. A finales de año abrirán tienda propia en Valencia y, entre los planes de futuro, también figura una fábrica que permita ampliar la producción pero sin renunciar a los métodos artesanales.

Puestos a importar fiestas, importemos también sus tradiciones cerveceras. Con ese planteamiento seguro que más de uno se reconcilia con Halloween.

¿Qué quiere decir tu madre con ‘eso tú ya lo ves’? Lección 8: Buñuelos de viento

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Por Ninna Jorro

Finales de octubre y tú con el cambio de armario todavía por hacer. Hay que ver cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuándo estabas en un chiringuito playero, con tus bermudas, tus chanchas y tus Wayfarer tomándote un gin tonic a la puesta de sol, mientras de fondo sonaba Forever Young. 

Sí, amigo, esos días quedan ya muy lejos y, aunque tú sigues con tus bermudas y tus chanclas -con calcetines, eso sí- porque no has sido capaz de ponerte a sacar la ropa de entretiempo, lo cierto es que noviembre y toda su nostalgia otoñal están a la vuelta de la esquina. Te entra el bajón… ¡Si cómo mínimo tuvieras puente por Todos los Santos! ¡Maldita sea! ¡Si el 1 de noviembre no cayera en sábado! Quizá entonces podrías encontrar un poco de sosiego en forma de escapada al pueblo.

Unos días con tu madre, que probablemente tenga aún ropa de entretiempo tuya para sacarte del apuro hasta que te pongas con el cambio de armario allá por diciembre y que, además, seguro que habrá preparado deliciosos dulces típicos de estas fechas: Huesos de santo y -¡oh sí!- Buñuelos de viento.

Esos pequeños bocados celestiales en forma de bolitas de masa frita que te retrotraen a tiempos mejores. Esos en los que los niños no se disfrazaban el día 31 por la noche y tocaban a los timbres diciendo Truco o trato con las pupilas increíblemente dilatadas por una sobredosis de azúcar en sangre.

Lo tienes claro, si la montaña no va a Mahoma… Estás decidido a llamar a tu progenitora para pedirle que te envíe por mensajero la tan necesaria ropa de entretiempo y que te dé su infalible receta de Buñuelos de viento. El terror invade tu mente, tu cuerpo se estremece, el vello se te eriza y el sudor frío corre por tu frente… Sabes que esa llamada va a ser muy difícil y que es muy probable que no entiendas ni una sola palabra de lo que tu madre te diga. Tranquilo, compañero, nosotros te cubrimos. Un tono, dos tonos…

- ¿Diga?
– Hola, mamá.
– Hola, hijo, ahora mismo estaba pensando en ti. ¿A qué no sabes quién está en el pueblo?
– ¿Quién, mamá?
– ¡Lourdes, la hija de Puri!
– ¿Quién?
– ¡Sí, hombre! Aquella niña que te gustaba tanto cuando eras pequeño.
– No caigo, mamá.
– ¿Cómo no te vas a acordar? ¡Si te pasabas el día levantándole la falda para verle las bragas!

¡Ay, truhán!

- Bueno, mamá, no sé. Yo te llamaba porque se acerca el día de Todos los Santos y…
– ¿No me digas que vas a venir?
– Mamá…
– ¡No sabes qué alegría me das! Así me acompañas al cementerio que si es por tus tías la tumba de tus abuelos estaría tan descuidada… Que yo ya he ido a arreglarla esta semana pero lo suyo es ir el día 1, ¡si no qué va a decir la gente!
– Pero si ya has ido esta semana…
– ¡Toma! No me iba a esperar a ir el día 1 y que la Toñi y la Mari vieran las flores secas y se pensaran que sólo nos preocupamos ese día, ¡menudas son! Les gusta mucho largar, ¿sabes?
– Bueno mamá, no será para tanto.
– Para ti nunca es para tanto… Entonces, ¿cuándo vienes?
– Pues este año no puedo, no hay puente… pero quería hacer tus Buñuelos de viento.
– Vaya hijo… pues nada entonces, no vaya a ser que le des un gusto a tu madre… ¿Los Buñuelos de viento? Eso no tiene ningún secreto, es muy fácil.

ACLARACIÓN: No

- Necesitas agua, leche, mantequilla, harina, levadura, huevos y sal. Yo le pongo un poco de piel de naranja y un chorrito de anís. Tu abuela los hacía con calabaza también pero como tú veas.
– Como tú los hagas, mamá.
– Pues nada. Pones el agua, la leche, la mantequilla, la piel de naranja, el chorrito de anís y una pizca de sal en un cazo y lo pones a calentar.
– ¿Cuánto necesito de cada cosa?
– Pues mitad de agua y mitad de leche, una cucharadita de mantequilla y una pizca de sal.
– Ahá, ¿cuánto es esa mitad de agua y de leche?
– ¡Vaya preguntas, hijo! Pues lo mismo que pongas de agua lo pones de leche.

Problema #1: Es que tu también… ¿No sabes qué quiere decir mitad y mitad? ¡Y eso que tienes estudios! Tantos años de carrera para descubrir que las intrigas del lenguaje gastro-materno sólo se aprenden en un sitio: la universidad de la vida. Tu madre no entiende de gramos, ni mililitros, ella se guía por algo que pocos tienen y a lo que muchos aspiran, algo que no te da ningún título, que no podría enseñarte ni Alberto Chicote: el instinto cocinillas.

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Sal de lágrimas

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Por Iker Morán

¿Hartos de sales gourmet traídas desde las laderas del Himalaya y secadas a mano con rocas volcánicas rosas de Ibiza durante la puesta de sol? Nosotros también, así que ha llegado el momento de ir un paso más allá y reivindicar la sal premium definitiva: “Sal de lágrimas humanas”, un invento que descubrimos hace tiempo en Hoxton Street Monster Supply, en Londres, y que sin duda es el condimento perfecto para una semana terroríficamente temática como ésta.

Y es que no hablamos de lágrimas humanas sin más, sino que esta sal tan especial se presenta en media decena de variedades para que los paladares más selectos con esto de la sal no se sientan decepcionados. Así, tenemos desde sal fruto de lágrimas de cortar cebolla, hasta la de lágrimas de cólera o, nuestra preferida, la sal de lágrimas de arrepentimiento. Una ensalada con tears of sorrow, por favor. Y reducción de módena, claro. ¿A alguien se le ocurre algo más glamouroso y terrorífico a la vez?

Teniendo en cuenta los precios de las vulgares sales gourmets que no son obtenidas de lágrimas, éstas tampoco nos parecen muy caras. El lote completo con las cinco variedades cuesta 33 libras y cada una de las sales son 7,5 libras, lo que ahora mismo, al cambio, son menos de 10 euros. Si pensamos que, por ejemplo, nuestra querida sal de lamentos y arrepentimiento promete estar recolectada sólo a base de sollozos de auténtica miseria, nos parece casi una ganga.

Y ya que estáis de visita por esta estupenda tienda -que además está en el barrio más moderno de la capital inglesa- no dejéis de echar un vistazo a sus kits para pequeños monstruos. Caramelos e historietas con el sugerente nombre de Childress’s tinned fears (terrores infantiles enlatados) y que se presentan, como promete su denominación, en unas pequeñas latas. El kit completo sale por 35 libras y cada una de ellas por 8.

Por cierto, por si alguien todavía no lo había deducido, la sal de lágrimas tiene truco. Es una idea de Studio Weave y We Made This. Ellos se ocupan de la parte del diseño mientras que la sal -en realidad sal marina con diferentes especies- es cosa de  la compañía Halen Mon. Pero eso son meros detalles que sólo interesan a los humanos, porque los monstruos saben que ésta es sal de lágrimas auténticas.

Dedos de zombie, una receta fácil para Halloween

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Por Carolina Denia y Juan Castromil

Ya, que vosotros sois más de castañada, de dulces tradicionales, de huesos de santos, de buñuelos -atentos que esta semana también tenemos de eso- pero resulta que os han invitado a una fiesta de Halloween. Te da pereza porque estas modas yanquis son una tontería, pero como habrá alcohol vas a ir. Y además resulta que tienes que llevar algo de comer acorde con la temática. Por suerte, aquí está La Gulateca para ayudarte con el asunto y que tu plato sea el más terrorífico. O al menos el más resultón y fácil de hacer: estos dedos de zombie o zombie hot dog.

Si tu economía no está para derroches, el coste de este plato te encantará: menos de 0,25 euros cada unidad (aproximadamente 0,075 cada salchicha y 0,15 cada panecillo). Con esto podrás alimentar a un regimiento de zombies aunque, eso sí, el ketchup va a parte.

La clave de este plato no reside tanto en su elaboración como en la selección de los productos y su presentación. Las salchichas tipo Frankfurt son idealmente pequeñas -del tamaño de un dedo- y su color también ayuda a conseguir el efecto final deseado. El panecillo simplemente ha de ser de un tamaño acorde.

Comenzamos friendo las salchichas hasta que el exterior quede dorado e incluso ligeramente chamuscado. Con un cuchillo bien afilado cortamos por un extremo simulando la forma de una uña y, antes de terminar, realizamos tres o cuatro cortes, en grupos de dos, a lo largo de la salchicha para similar los nudillos.

Ya solo quedan los últimos toques de presentación. Poner la salchicha en el pan sobresaliendo por el extremo de la uña y abusando bien de ketchup en el panecillo, dejándolo caer como gotas para que parezca sangre.

“La Via del Tè”, un paseo por Florencia

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Por Iker Morán

Aunque los amantes del té saben que cualquier época o momento es bueno para prepararse una taza -a cup of tea, pronúnciese con acento lo más british posible- es cierto que en otoño parece que apetece más. Así que, si hace unas semanas os desvelábamos nuestra receta para el té helado perfecto, hoy hacemos hueco en nuestra despensa para una nueva marca de té. Y no una cualquiera sino la que presume de ser una de las más exclusivas del mercado y la primera italiana que descubrimos

¿Té en Italia? Pues sí, de la mano de La Via del Tè“, directamente llegada desde Florencia y que se estrena en el mercado Español a través de Vente Privee. Así que atentos los cazadores de nuevos tés porque nos han contado que a lo largo de estos meses lo irán poniendo a la venta en su tienda on-line.

Pese a que la acabamos de descubrir, en realidad la historia de esta marca se remonta a nada menos que 1961. Alfredo Carrai fue su creador y uno de los impulsores de introducir en Italia la cultura del té. Medio siglo después no tenemos muy claro si lo consiguió -cuesta identificar Italia con té, tal vez sea cosa de los tópico- pero lo que está claro es que ha convertido esta firma en un sinónimo de té en su versión italiana.

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Evidentemente no estamos hablando de tés italianos, sino recolectados en diferentes orígenes para completar una gama que, a día de hoy, incluye nada menos que 300 variedades, desde tés de Yunan, hojas de Darjeeling de la India o especialidades japonesas como el Gyokuro. Además de su cuidado packaging -ojo que estamos hablando del té que se sirve en el Four Seasons de Florencia, nos recuerdan sus portavoces- llaman la atención los nombre de algunas de las variedades.

La leggenda di Boboli -el de la imagen y el que hemos tenido ocasión de probar, a base de té negro con cítricos-, Santa Maria del Fiore, Il mistero della Venere o Il sogno di Michelangelo son algunos de los sugerentes tés que nos proponen. Todos, por cierto, con sus correspondientes instrucciones de preparación respecto a la cantidad, temperatura y tiempo de infusionado.

Una forma diferente de pasear por Florencia sin salir de casa. Aunque, sí, nosotros también preferiríamos escaparnos y tomarnos allí una tazza di tè. Parece que ya empieza a hacernos efecto.

Vajillas de Chichinabo

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Por Conchi Roque

Ya podemos hablar, sin temor a equivocarnos, del resurgimiento de la vajilla. No es que hasta ahora no hubieran tenido importancia, pero sí es cierto que en los últimos tiempos han adquirido un (merecido) protagonismo.

Cada vez son más las firmas que diseñan platos a modo decorativo -para colgar en la pared o adornar una estantería- pero no es el caso que nos ocupa hoy. Las vajillas de Chichinabo Inc. son totalmente aptas para su uso. Y eso es lo que más nos gusta. Eso y, claro está, su diseño. Y es que este estudio se ha propuesto recuperar estéticas de lo más tradicionales y todo aquello que, quizá por ser cotidiano en nuestro día a día, nos acaba pasando desapercibido. De ahí su nombre, Chichinabo, que vendría a ser ‘algo de poca importancia’ y no eso que estáis pensando…

No hay más que darse un paseo por su web para comprobar que la oferta es variada. Sus diferentes proyectos nos llevan desde un homenaje a los bares castizos hasta un paseo por los mercados de toda la vida, con esas señoras con códigos de peso que ya solo usan ellas y que hacen del mercado un sitio especial.

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Sobre estas líneas, fuente 1/4 y mitad (42€). Arriba, vajilla homenaje a los bares (25€ la unidad)

Uno de sus trabajos más delicados es el que llevan a cabo junto con la tienda online de marisco gallego Sal y Laurel. Se trata de una colección limitada de cuncas de viño artesanales con motivos de artes de pesca sostenibles -con las que siempre se ha capturado el marisco en Galicia-. Las cuncas son elaboradas artesanalmente y decoradas a mano, de modo que no hay dos iguales.

El juego de 4 cuncas de viño ronda los 40€

El juego de 4 cuncas de viño ronda los 40€

Si, como nosotros, te enamoras de sus diseños, tenemos una gran noticia que darte: están dispuestos a hacerte una vajilla para ti, a tu gusto. Tu les dices lo que quieres y ellos te lo diseñan. Y, además, te ofrecen la posibilidad de que ese diseño sea absolutamente exclusivo, sin reproducciones de ningún tipo. Para ti y sólo para ti. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, puestos a pedir, que fueran más económicas pero nadie dijo que la exclusividad fuera fácil.

Vajilla personalizada para enamorados a distancia

Vajilla personalizada para enamorados a distancia

Chichinabo Inc. tiene varios puntos de venta en Madrid, Barcelona y Galicia. Pero si ninguno te pilla cerca, no te preocupes, en su tienda online lo tienes todo a un solo clic.

‘Ni Un Pez Por La Borda’, contra la destrucción de los fondos marinos

Niunpez-03Por Ninna Jorro

Hace algo más de dos años oímos hablar por primera vez de Niunpezporlaborda.org, una campaña que luchaba por acabar con los descartes y las capturas no deseadas de peces que se arrojan al mar una vez atrapados, ya muertos. Esta práctica se llevaba a cabo bajo el amparo de las políticas vigentes en aquel momento en la Unión Europea.

La campaña, hermana de la internacional Fish Fight, abanderada por cocineros como Jamie Oliver o Gordon Ramsay entre otras personalidades, consiguió reunir más de 800.000 firmas en contra de estas prácticas y a favor de la reforma de la Política Pesquera Común europea.

En aquella ocasión, el cuento terminó felizmente, con una reforma de la Política Pesquera Común que eliminará de forma progresiva los descartes a partir del año que viene. Con un objetivo cumplido, la gente de Niunpezporlaborda.org se ha marcado uno nuevo: acabar con la pesca de arrastre que destruye las profundidades marinas.

Y es que a varios cientos de metros de profundidad se encuentran ecosistemas y especies singulares y prácticamente desconocidos. Los fondos marinos son ecosistemas extremos, donde la falta de luz y alimento hacen que la vida lleve otro ritmo, más lento. Allí se encuentran corales milenarios o especies de peces que tardan décadas en alcanzar la madurez sexual.

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Es por ello que, cuando un ecosistema de este tipo se destruye, su recuperación es larga y costosa. La pesca de profundidad supone una seria amenaza para estos hábitats. Según cuentan en Niunpezporlaborda.org, las redes de arrastre arrasan corales, esponjas y otras especies que no llegan al consumidor pero que son vitales para que estos ecosistemas sobrevivan y, por tanto, para que lo hagan especies como el pez espada, que sí consumimos.

Personalidades como Eva Hache o Carmen Ruíz, el cocinero David Muñoz de DiverXo o el periodista Mikel López Iturriaga, autor de “El Comidista“, se han sumado a esta iniciativa que pretende recabar firmas a favor de la reforma del vigente reglamento de pesca de profundidad para el Atlántico Nordeste.

Según cuentan en su web, se están llevando a cabo, en el Consejo de Agricultura y Pesca de la Unión Europea, las negociaciones para reformar este reglamento. Es por ello que se ha abierto una petición en Avaaz.org para pedir a la Ministra Isabel García Tejerina que España apoye y proponga medidas de gestión relacionadas con la minimización de los impactos sobre los ecosistemas marinos vulnerables y la explotación sostenible de los recursos pesqueros.

Desde La Gulateca nos sumamos a esta iniciativa y os invitamos a que le echéis un vistazo y, si os interesa, a que agreguéis vuestra firma a la petición que encontraréis en este enlace.

Un paseo por los mercados de Buenos Aires

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Por Iker Morán

Seguramente no aparecen en las guías turísticas pero ya se sabe que a todos nos gusta ser viajeros, no guiris. Así que cuando nos escapamos a Buenos Aires -sí, nos hemos traído en la maleta varios temas- en el mapa marcamos en rojo un par de mercados de la Capital Federal. Nada mejor que ver lo que se come y se compra para conocer un lugar.

Claro que Buenos Aires es diferente, nos habían avisado. Aquí cocina el teléfono, bromean algunos porteños refiriéndose a la extendida tradición de encargar comida a domicilio o, como dicen allí, delivery. Pero como somos de piñón fijo, buscamos tiempo para escaparnos a ver un par de mercados: el de San Telmo -el más conocido por su nombre, pero un poco venido a menos- y el de El Progreso, en el barrio de Caballito, posiblemente el más animado de la ciudad.

Carne, carne, asado… sería el mejor resumen de este paseo que además nos animamos a grabar en vídeo, para sorpresa de los porteños que andaban por allí y es que -según nos contaban- los turistas gallegos, ni suelen pasar muchos días por Buenos Aires ni se dedican a recorrer sus mercados preguntando dónde demonios están las pescaderías en esta ciudad.

El Mercado de San Telmo (Defensa, 961) -no confundir con la feria que se organiza cada domingo a lo largo de toda la calle Defensa y por la que hay que dejarse caer sí o sí- es uno de los más veteranos. Un precioso edificio de 1897 en el que sobreviven algunos puestos de carne y verduras pero que, sobre todo, está ocupado por anticuarios. La visita, en cualquier caso, merece la pena. Y hay muy buen café, como os contamos en el vídeo.

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El Mercado Del Progreso (Av. Rivadavia, 5430) también tiene unos cuantos años a sus espaldas. Se inauguró en 1889 y a día de hoy pasa por ser uno de los más animados de la ciudad. Al menos en sábado por la mañana, víspera de día de asado, que es cuando nos pasamos por allí. Milanesas por doquier, muchas carnicerías donde aprender los mil y un cortes que manejan allí e incluso una pescadería. Un mercado en condiciones, sí señor.

Es cierto, Buenos Aires no es una gran ciudad de mercados desde el punto de vista gastronómico. Pero basta ver la fachada del antiguo Mercado de Abastos (cerrado en 1984 y reconvertido en un centro comercial de visita totalmente prescindible) para suponer que en su día sí lo fue. Tal vez sea cuestión de esperar unos años para que, como ocurre en otros lugares, la gente se anime a volver a los mercados.

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