El resumen más rápido que puedo hacer de la gala de ayer es: JA JA JA
Y es que las galas en las que los concursantes acaban cubiertos de vómito hasta las cejas son las más divertidas.
Sí, ya sé, están las cosas esas del amor al prójimo, la empatía y los derechos humanos, pero qué queréis que os diga, un pequeño armisticio para putear a los concursantes nunca viene mal.
De hecho, creo que la convención de Ginebra tiene un artículo final que dice: “Todos estos derechos no aplican en el caso de ser el prisionero concursante de Gran Hermano“.
Me partía el culo ayer viéndoles sufrir, llenos de una sustancia viscosa, ateridos de frío, pasando miedo… ¿Me lo tengo que hacer mirar o es normal?

Y antes de que alguien me ponga a caldo, aclaro que es una pregunta retórica y que Dios mata un gatito cada vez que alguien defiende que no hay que meterse con los demás mientras me insulta.
Comencemos por el principio, porque si comenzamos por el final nos comeremos las patatas crudas y luego no habrá quien las fría.
El caso es que tocaba noche de terror. Como este año Halloween se ha pasado, pues ayer era tan buen día como otro cualquiera. La organización, en un ejercicio magnífico de innovación manteniendo la esencia, les preparó una pista de circo gore, de esas en las que Lady Gaga se crió.
Allí había una butaquita por cada concursante y debieron tomar asiento cada uno en la que llevaba su foto.
Y antes de que empezaran todos a cagarse la pata abajo, para irles soltando el estómago, les dijeron que el deseo de Ariadna, que pidió a la boca de los ídems, había sido concedido, por lo que sufrirían una contraprestación.
Al final no fue tan grave. De hecho, para los chicos creo que fue hasta positivo, porque consistió en clausurar la habitación de las chicas. Con dos consecuencias inmediatas: Las chicas tendrán menos ropa y deberán compartir cama con los chicos.
Más de uno duerme esta noche con el dedo del amor apuntando a las estrellas. Van a frotar más cebolleta que un jubilado en el metro. Las chicas tampoco parecían demasiado preocupadas…
El deseo de Ari era ir este fin de semana a la boda de una amiga. Hay que joderse, lo que que es capaz de hacer la gente por pillar cuatro langostinos y una barra libre.
La expulsión fue tempranera. ¡¡SE FUE A LA CALLE VERO!!
No era mi opción preferida. No sé por qué pero le he cogido a Marta más manía que a los escorpiones en los calzoncillos. Raro que es uno.
Cuando Vero fue a subir a la furgoneta de la marcha atrás (un día de estos será la furgoneta del método Ogino) salió de ella un payaso de esos que crean afición, o sea, más feo que Picachu haciendo fuerza para cagar, que le dio un susto de los que ponen las gónadas a confraternizar con las amígdalas.
El payaso en realidad era Cristian, el nuevo 12+1.
Os adelanto que el chaval es como un diamante en bruto, solo que sin lo de diamante.
En su vídeo de presentación dejaba claro que las mujeres están para cocinar, planchar, limpiar y cuidar de su hombre (no añadió lo de las felaciones porque no debe saber lo que es). Para él es un sacrilegio que, teniendo lavadora, las mujeres de ahora se quejen de las tareas del hogar.
Además aseguró que él no traga a ningún maricón y que éstos son una plaga. Ah, y que muchas mujeres son unas golfas porque van a por el dinero.
Sí, amigos en ocasiones la selección natural se equivoca y determinados individuos consiguen sobrevivir. En el diccionario hay una foto suya junto a la palabra “progresista” y un retrato al óleo en “tolerante”.
El pequeño Cristian y lo de pequeño es literal, que para meterlo en la casa le tuvieron que quitar la anilla y la cadenita de la que iba colgando de llavero, es de esas personas a las que regalarías tres metros de soga.
Nos quedó claro, amén de un buen puñado de vídeos que María ha dejado a varios miembros de la casa con un problema de circulación sanguínea.
O sea, que por la cabeza, la que hay sobre los hombros, no les circula la sangre, porque la tienen retenida, cual morcilla curándose, en el pepinillo del amor.
Esos dos zagales de hormona fácil son Hugo y Michael, pero sobre todo Hugo, que de tortolito parece gilipollas.
Y comenzaron las nominaciones del terror y la pota.
Los concursantes debían recorrer un pasillo y una sala en la que aparecían dos payasos de esos que si los exorcizas dan como resultado a Emilio Aragón, o sea, de los que dan un miedo que te has cagado antes de notar el culo húmedo.
Una vez superados los payados, que mataban el tiempo friendo a tartazos a los que iban a nominar, tenían que pasar a una sala donde había un tigre enjaulado y nominar allí.
Sindia fue la primera. Creo que se va a tatuar la cara de Miliki en la nalga izquierda, de lo encantada que quedó con los payasos. O eso o se jiñó de miedo. Y si gritó viendo a los payasos, con el tigre pegó un grito que al pobre bicho aún le tiemblan las patas.
Se daba la circunstancia que los concursantes que eran nominados recibían un chorrito así como de cuatro litros de un mejunje apestoso y helado, así imitación pota de payaso con corte de digestión.
Y amigos, no se salvó ni uno. Os contaré que María, la “arrazopordondepazo” arrasó pero bien, porque se llevó más pota que una bolsa para el mareo en un avión. No paraban de caerle chorreones según la iban nominando.
¡Cómo lo disfruté!
Sus vomitonas y las de los demás, porque para entonces mi vena sádica estaba desatada.
Marta, que es una chiquilla muy bien mandada, al ver tanta vomitona, pensó que eso es lo que había que hacer y contribuyó vomitando ella, así, tan natural, en medio de la pista del circo.
Pepe fue el siguiente. El hombre de los ojos como tapas de alcantarilla abiertas fue valiente y nada le dio miedo. Ah, no, esperad, que le temblaban las piernas como para montar claras a punto de nieve.
Cuando el payaso le dio el tartazo en la cara el tío reaccionó como si le hubieran lanzado ácido. Lo mismo es merengesensible.
Pudimos ver poco después un primer, casual e inocente primer plano a la entrepierna de Noemí, a la que sólo la oscuridad protegía de que se le viera hasta el número de chasis.
A esas alturas Michael, Noemí, María y Sindia habían recibido pota como para montar unos grandes almacenes y ponerla a la venta.
A mi Sindia me dio un poco de repelús, porque le dio una especie de tembleque compulsivo que se lo enseñas a la niña del exorcista y se caga de miedo.
El que mejor se lo pasó, sin duda, fue el capullo del súper, que no paraba de vacilar a los nominadores sin piedad. ¡Bien por él!
Momentos estelares fueron cuando Alessandro y Hugo recibieron sus potazos. Fue casi al final de las nominaciones y los dos se las prometían muy felices.
Al espagueti le dio de lleno y fue maravilloso porque su peinado así, como de estropajo condenado a la silla eléctrica aplacó sus iras y se le pegó al cráneo, como a las personas normales.
En el caso de Hugo fue más tierno, porque con la pota amarilla en la cabeza parecía Calimero justo después de ser despedido del trabajo al pillar a su novia montándoselo con su jefe.
Hay que destacar también el soberano hostiazo que se pegó el payaso enano en una persecución a Marta. Antológica. Y para no hacer sangre, pusieron el vídeo en la gala una y otra vez, para regocijo de Milá, que casi se mea encima de la risa, la jodía.
Me encanta que la gente sea capaz, como ella, de hacer un trabajo a la perfección y encima, divertirse.
Para cuando comenzó la entrevista a Vero, en la pista de circo estaban ya todos sus excompañeros tiritando como flanes encima de una lavadora. Menudas caras. Sobre todo la de María, que debía pensar que las chicas guapas como ella no tienen por qué pasar por eso. Para algo arrazanpordondepazan.
“Eres famosa por un carácter un poco complicado“, le dijo Milá a Vero. En realidad quería decir “Eres famosa por ser más antipática que el cobrador del frac”. De hecho la han echado por el 75,2% de los votos.
Vimos como llegó a la casa, a la carrera, en aquella competición, ganando a los dos otros aspirantes. “Para que me pararan me tiré a los coches”, dijo. Lo mismo habría sido más práctico tirarse a los conductores…
La entrevista fue un poco rollete. Entre que Milá no le daba caña y que Vero estaba en plan guay con Mary Joy, el interrogatorio parecía una reunión de trabajo de las hermanas clarisas.
Por último, el nuevo, con su vestido de payaso (que le iba que ni pintado) se tuvo que esconder. El primero de los concursantes que lo encontrara por la casa podría salvar a alguien o a sí mismo de las nominaciones.
Bien, teniendo en cuenta que estaban nominados TODOS MENOS Alessandro, Ariadna y Hugo.
El progresista se escondió en un armario, en el que Pepe acabó encontrándole casi de inmediato.
¿Y a quién salvó Pepe? Pues como es un tipo solidario y que quiere mucho a sus compañeros… se salvó a sí mismo.
Descojone hubo cuando Milá le dijo al machote de Cristian que acababa de salir del armario y todos comenzaron a preguntarle si era gay. Ja ja ja. “No, no, no, no, yo hombre y mujer”, dijo con suficiente vehemencia como para pensar lo contrario.
La despedida de Vero de la casa también dejó un momento hilarante, al menos para una mente sucia como la mía. “Ábrete un poquito más”, le dijo a Noemí. Lo mismo era un consejo de Alessandro. Ja ja ja.
Y así quedaron las cosas, amigos y amigas.
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