Pues sí, son Massimo y Carmela.
La pareja de concursantes que viene de Grande Fratello está más buena que el pan. Porque claro, ¿como iban a traer a unos concursantes feos?
No podrían aunque quisieran, porque en el GH italiano no hay de eso.
En fin, que en la casa se va a montar, porque los chicos llevan días como los perros de Paulov, salivando ante la llegada de carne fresca.
Esa pobre italiana no habrá sufrido acoso semejante en sus 20* años de vida. Y ya verás, ya verás como alguna oriunda se pone celosona…
Pero para ellas también hay chicha. 34 añazos de culturista. Se me van a volver locas. Le pega a Pilarita más que a nadie, porque tiene pinta el chaval de gigoló de los de darse una alegría al cuerpo las mujeres maduras.
¡También estuvo en las fuerzas especiales (italianas) como Arturo! Como venga igual de salido…
Además de la llegada de los nuevos, el otro tema de conversación estrella en la casa (y eso que empiezo a pensar que los pedos y eructos son un tema de conversación) es la marcha de dos concursantes al Grande Fratello.
Todos quieren ir, claro. ¿Os imagináis que se llevan a Pilarita? Ja ja ja ja. En Italia fliparían en colores.
Arturo, que dice que él no es ningún puto, ha asegurado que no quiere ir a Italia al tema del fornicio, sino a conocer gente y pasarlo bien. Pero eso sí, remata su perorata diciendo que “aunque si se puede enchufar a alguna…”.
No os fiéis de las imágenes: El edredoning Gerardo-Saray no era más que una broma para Pilarita, que por un momento pensó que por fin había pillado la fortuna de Prager.
Saray, por cierto, se ha convertido en el chiste de la casa. Cuando algún chico no tiene nada que decir se mete con los kilos de más de la gallega, que intenta bajar de peso con dos minutos en la máquina de correr.
Ha perdido 50 gr, y porque se ha cortado las uñas, que si no…
*Pues sí, metí la pata. Tiene 32. ¡Gracias!


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