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Goldman Sachs is not an after shave Goldman Sachs is not an after shave

Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Entradas etiquetadas como ‘referéndum’

Ley electoral italiana, el cuento de nunca acabar

Diputados Italia

Palazzo Montecitorio, sede de la Cámara de los Diputados.

El país de la inestabilidad crónica en sus gobiernos no parece encontrar una ley electoral que agrade a todos los partidos políticos. Antes de hablar de la nueva propuesta, echemos la vista atrás.

En 2005 se aprobó la Ley Calderoli, más conocida por “Porcellum” (la cerdada, en italiano), ley en la que el sistema electoral proveía bonos de mayoría. En el Congreso, el partido que obtuviese la mayoría simple a nivel nacional recibía automáticamente la mayoría absoluta de la cámara, repartiéndose el resto de los escaños proporcionalmente entre los demás partidos. En el Senado, el partido que obtuviera la mayoría en la región conseguía automáticamente la mayoría absoluta de los senadores por la misma.

Pasamos ahora al “Italicum”, aprobada en 2015 por el Gobierno de Matteo Renzi. Esta ley establece que el partido que supere el 40% de los votos se quede con el 55% de los 630 escaños de la Cámara de los Diputados. Eso sí, sólo es válida para la Cámara baja, ya que la reforma constitucional impulsada por Renzi, que preveía que el Senado dejara de ser escogido directamente por los electores, rebajando así sus competencias y convertirlo en un órgano de representación territorial; fue rechazada en el referéndum del pasado mes de diciembre.
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Nulidad del referéndum húngaro contra las cuotas de refugiados

cuota de refugiados en Hungría

Una anciana deposita su voto sobre la cuota de refugiados en una urna en Hungría. /EFE

Hace una semana en Hungría se votó lo siguiente: “¿Quiere usted que la Unión Europea sea capaz de establecer el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría sin el consentimiento del Parlamento?”.

Sin embargo, el plebiscito no alcanzó el quórum necesario del 50 % para ser válido. Sólo el 43,3 % de los ciudadanos decidió acercarse a un colegio electoral. Además, tan solo un 39,9 %, emitió un voto válido, de los que la inmensa mayoría, el 98 %, lo hizo a favor del “no” que promovía el Gobierno.

Tras la nulidad del referéndum, las críticas a Orbán le han llegado incluso desde el partido ultranacionalista y xenófobo Jobbik, que también apoyó el ‘no’. “Usted es un político fracasado. Nadie le tomará en serio”, dijo el líder de esa formación, Gábor Vona.

Por otro lado, el líder del grupo parlamentario de los socialistas, Bertalan Tóth, recordó a Orbán que la mayoría de los electores, “más de 5 millones de húngaros, no participó en el referéndum”.
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El Reino Unido: dividido por el Brexit

Trabajadores en Londres (EFE)

Trabajadores en Londres (EFE)

El próximo 23 de junio, dentro de sólo dos semanas, millones de británicos decidirán si el Reino Unido se queda (Bremain) o se va (Brexit) de la Unión Europea. ¿Qué va a pasar? Todo escenario es plausible. Las últimas encuestas señalan una división del país por igual entre los partidarios de quedarse o de irse así que la cosa está bastante equilibrada –una media de las últimas seis encuestas apunta a empate– y puede que quien termine por inclinar la balanza sean los indecisos (representan alrededor del 13%). “Al final todo dependerá de cuál de los dos bandos es capaz de apelar con más efectividad al instinto de supervivencia más básico de la especie, el miedo”, escribía en un artículo en El País John Carlin.

Después que el primer ministro David Cameron se comprometiera a celebrar un referéndum antes del final de 2017 si era reelegido primer ministro, el 23J, sólo tres días antes de las elecciones en España, quienes voten deberán responder a la pregunta: ¿Debe el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?

Argumentos a favor y en contra

Los inners defienden quedarse en la UE, especialmente tras el paquete de acuerdos que consiguió Cameron negociar y que serán vigentes si el Reino Unido se queda en la unión tras el referéndum. Para éstos, la llegada de migrantes es un factor de crecimiento económico que ayuda a pagar servicios públicos –en un artículo el profesor Adrian Favell recuerda que el Reino Unido ha sido en los últimos años un gran beneficiado del libre movimiento de trabajo en la UE- y que el comercio será mejor en el si de la unión, como bloque. En aspectos como la seguridad o la acción internacional, también los partidarios de quedarse aducen que la marcha del RU será negativa en este sentido.

Opuestos a estos argumentos, los que hacen campaña a favor de abandonar la UE se basan en la idea de una UE fallida y reivindican que el Reino Unido “recupere el control” de su situación. La crisis económica o la inmigración están también en el centro de este discurso, siendo la intención de los outers  frenar la llegada de migrantes económicos o recuperar el control de las fronteras. Sostienen también que pertenecer a la UE supone un freno para el crecimiento del Reino Unido y rechazan la libertad de movimiento.

¿Qué pasa si gana la opción de abandonar la UE?

Si la campaña Vote Leave da sus frutos y sale SÍ [a abandonar la UE] la negociación sobre las condiciones que marcarán la relación entre el Reino Unido y la UE deberá empezar a tomar su camino. El camino legal para abandonar la UE es el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que permite a un país renegociar los términos o condiciones de su marcha en los 2 años siguientes de notificar la intención de hacerlo. Los corresponsales en Bruselas de The Guardian ensayaban hace unos días en un artículo una especie de predicción de los hechos. Y aseguraban que tras la salida del RU, “con los mercados en crisis, los euroescépticos  envalentonados en toda Europa, la clase política europea se unirá en una declaración conjunta en la que expresarán su determinación de continuar, posiblemente como una Europa más integrada”.

Varios expertos señalan además que no jugará a favor del Reino Unido el hecho que en 2017 Alemania y Francia, dos de las grandes potencias de la UE, celebren elecciones nacionales. Y es que la negociación con el Reino Unido será dura como medida para evitar el contagio euroescéptico y que la opción de irse de la UE con todo ventajas sea vista como una opción.

Si el Reino Unido vota quedarse, la Decisión de los jefes de estado y de gobierno del 19 de febrero para “un nuevo marco para el RU dentro de la UE” tendrá que ser implementada.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En 2013, ante el crecimiento del euroescéptico UKIP -y la afectación de este hecho al voto conservador- el primer ministro David Cameron prometió que un futuro gobierno conservador renegociaría la permanencia del Reino Unido en la UE y celebraría un referéndum.

El año pasado, en 2015, Cameron ganó las elecciones con una amplia mayoría y empezó a marcar el camino para la celebración de un referéndum antes que terminara el 2017. La fecha elegida finalmente fue el 23-J. Con todo, Cameron está haciendo campaña para que su país permanezca en la UE y la promesa de un referéndum fue una respuesta vista como necesaria para salvar a su partido de las garras del UKIP.

Sin embargo, dentro del partido de Cameron, así como también en la oposición, no hay una posición homogénea en lo que respecta a quedarse o irse de la UE. Figuras clave del partido Conservador como Boris Johnson (Exalcalde de Londres) o varios ministros (Gove, de Justicia; Duncan Smith, de Trabajo y Pensiones; Whittingdale, de Cultura) son partidarios de la salida. Con todo, si gana la salida, Cameron no tendrá más remedio que comparecer el 24 de junio y decir que respetará el mandato de los ciudadanos.

¿Por qué Islandia retira su petición de entrar en la Unión Europea?

La Unión Europea era uno de los grandes poderes geopolíticos a escala global. Tras la crisis financiera del 2008 la región ha entrado en una fuerte crisis tanto económica como institucional. El abandono de las negociaciones de adhesión por parte de Islandia evidencia la pérdida de atractivo de la UE. Hace unas semanas el gobierno conservador de Gunnlaugsson, contrario a la adhesión, retiró de forma oficial la petición de entrada.

Lago Jokulsarlon en Islandia

Moyan Brenn/Flickr

No obstante, las discrepancias con respecto al ingreso de Islandia en la UE vienen de lejos, casi desde el momento en que fue solicitado el ingreso en mayo de 2009. Cuando Islandia presentó su candidatura gobernaba una coalición formada por el Partido Laborista y Los Verdes. El país se encontraba en quiebra técnica tras el estallido de su propia burbuja financiera, a raíz de la quiebra de uno de sus principales bancos, el Icesave, que se había hecho con los ahorros de muchos ciudadanos británicos y holandeses.

El gobierno de izquierda surgido tras la crisis vio en la candidatura europea una especie de salvavidas de futuro. Una solicitud impulsada por la socialdemócrata y europeísta Jóhanna Sigurdardóttir, que había asumido el cargo de primer ministro unos meses antes tras la dimisión de Geir H. Haarde, contrario a la adhesión a la UE, como consecuencia de romperse la coalición formada entre conservadores y socialdemócratas. Sigurdardóttir llevaba en su programa electoral el ingreso de Islandia a la UE, y ese era su objetivo. El Parlamento apoyó la decisión por 33 votos a favor, frente a 28 en contra. La opinión pública, tras sufrir el impacto del colapso económico en 2008, también veía entonces con buenos ojos ingresar en la UE.

Entre las condiciones que debía cumplir Islandia se encontraban, entre otras, la prohibición de la caza de ballenas y compensar a británicos y holandeses por la quiebra del banco Icesave, que suponía el reembolso de 3.800 millones de euros. Algo que los islandeses rechazaron mayoritariamente (el 93,1%) en un referéndum celebrado en marzo de 2010.

Aun así, las negociaciones para el ingreso siguieron adelante intentando limar diferencias en aspectos como la agricultura, la pesca, el libre movimiento de capital o los impuestos.

Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, Prime Minister of Iceland

Sigmundur Davíð Gunnlaugsson/Flickr

En enero de 2013 Islandia suspendió las negociaciones ante la proximidad de las elecciones, que se saldaron con un gobierno conservador, presidido por Sigmundur David Gunnlaugsson, contrario a la entrada de Islandia a la UE, algo que notificó el pasado mes de junio a través de su ministro de Exteriores, y que ha confirmado de manera oficial ahora.

Islandia ha sido capaz a pesar de la grave crisis económica de 2008, que provocó la nacionalización de tres de sus principales bancos y que llevó al banquillo al primer ministro Geir Haarde, enderezar su situación. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicaba recientemente algunos datos significativos.

La tasa de desempleo de la economía islandesa consiguió bajar, el año pasado, hasta situarse en el 4,1% pese a que los salarios del país aumentaron, en ese mismo período, un 5,8% en términos reales (el año anterior, 2013, ya habían subido el 3,5%). “Islandia ha sido una de las mejores economías de Europa en los últimos años en términos de crecimiento económico y tiene una de las tasas más bajas de paro”, explica Peter Dohlman, el jefe de la misión del FMI para el país.

Además, Islandia puede alardear de ser un país de moda. Sus ingresos por turismo se han disparado desde 2010. El FMI proyecta un robusto crecimiento del PIB para este año y el próximo -del 3,5% y del 3,2%, respectivamente-, después de la desaceleración de 2014, cuando la economía avanzó un 1,8%, casi la mitad de lo que se expandió en 2013. Con la caída de la banca a finales de 2008, Islandia llegó a perder el 8% de su riqueza en dos años y a sufrir un desempleo del 11,9%.

El portazo de Islandia a la Unión Europea afecta mucho más a la imagen y a las perspectivas de futuro de la UE que a las meras cifras. La isla más septentrional de Europa, con sus 330.000 habitantes, apenas aportaría un 0,2% adicional al PIB del conjunto. Sin embargo, el abandono de su candidatura a la adhesión escenifica el avance del euroescepticismo y la pérdida de confianza en el futuro de la propia UE.

No sólo Islandia evidencia la pérdida de confianza en la UE. En el horizonte de la institución comunitaria están también el referéndum prometido por Cameron sobre la permanencia o no de Gran Bretaña y el posible retraso de otras incorporaciones como las de Serbia, Bosnia y Turquía

Cataluña y el proceso participativo desde el mundo árabe

Una manifestante deposita su voto en una urna en la manifestación por el derecho a decidir el pasado 11 de septiembre / ACN

Una manifestante deposita su voto en una urna en la manifestación por el derecho a decidir el pasado 11 de septiembre / ACN

En este blog nos va el periodismo internacional, eso ya lo sabéis. Pero a veces, el foco de la noticia está dentro de nuestras fronteras. Ayer, más de dos millones de catalanes se acercaron a las urnas para expresar su opinión sobre el futuro de la comunidad en un proceso participativo. Más allá de si el resultado es o no legítimo y de si de él se desprende un mandato para los partidos políticos, la noticia ha tenido un innegable impacto internacional. Informaban la BBC, el Washington Post o Le Monde. Más de 800 periodistas internacionales seguían la jornada desde Barcelona, según el Periódico de Catalunya. ¿Cómo lo veían desde el mundo árabe?

A las nueve de la noche del 9N, AlJazeera, la cadena más vista en los países árabes, se hacía eco de la votación “simbólica” y recordaba que había sido recurrida por el gobierno central. Dedicaba también un programa especial de 25 minutos sobre la situación. En la noticia tildaba la votación de “estéril e inútil”, según el ejecutivo, a la que acudían votantes “de todas las edades” en 6.700 locales de participación. Recordaban la pregunta, la población de Cataluña y el origen de la deriva soberanista que el medio sitúa en 2010 con la sentencia del Tribunal Constitucional en contra del Estatut. “Alimentó las pasiones a favor de la independencia”, juzgaba la cadena de televisión. Lee el resto de la entrada »

¿Por qué abdica el rey de España?

Por Cláudia Morán

Juan Carlos I ha abdicado después de casi 39 años en el trono de España. El que fuera sucesor del dictador Francisco Franco tras su muerte, abandona la jefatura del Estado y del Ejército españoles, dejando tras de sí un rastro de múltiples escándalos y la retirada de confianza, cada vez más acentuada, de los españoles en la institución monárquica. Los escándalos de la monarquía en los últimos años han deteriorado la imagen de la Corona probablemente mucho más que el escenario de crisis económica. A continuación profundizaremos en los más relevantes, junto con un repaso de los aspectos más polémicos de la monarquía juancarlista.

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El terremoto británico

Uno de los carteles de la campaña.

Uno de los carteles de la campaña.

Hace tres años, Gabrielle, una joven de Oxford, le miró, cuando lo tenía delante, mientras hablaba como ponente en la Universidad y sus palabras le parecían llenas de nada. Lo miraba, con su posado estudiado, mientras hacía bromas sobre la indumentaria de Angela Merkel. Y mientras le escuchaba se preguntaba una y otra vez, ¿quién eres? Quién era lo sabía de sobras, era Nigel Farage, el líder del UKIP –el partido por la Independencia del Reino Unido en sus siglas en inglés-. La pregunta iba más allá, ¿quién se escondía tras esa faceta de showman?, como le describe Yasmin Alivia-Brown, columnista de The Independent, en el documental “Nigel Farage: Who are you?”

Hoy, quizás más que nunca más allá de las fronteras del Reino Unido, Farage es bien conocido. No por sus 15 años ejerciendo como eurodiputado, no por sus propuestas políticas, sino por la acérrima defensa de dos políticas, las dos anti. Anti inmigración, antieuropeísmo. Con estos dos mensajes por bandera en su sencillo manifiesto para las elecciones europeas, el UKIP se situaría, según los últimos sondeos, como el partido más votado del Reino Unido, con poco más del 30% de los votos. De confirmarse en los comicios, sería esta la primera vez que el populismo británico gane en Bruselas.

“Él sabe muy bien a quién se dirige, habla a las emociones de la gente, no a la razón”, dice James, de Winchester. Farage ha sabido llenar un vacío en la política británica, explica Ben, joven de Reading: “En los últimos años tanto los conservadores como los laboristas se habían alejado de sus partidos y se habían acercado al centro”. “El desencanto de sus votantes, el descrédito de la política y el sentimiento antieuropeo ha sido aprovechado por Farage para arrancar votos junto con políticas aparentemente populistas”, añade. Según explica Ben, “aunque es una lástima que las elecciones europeas se lean en clave nacional (mirando a las generales que tendrán lugar en el Reino Unido en 2015), lo bueno que puede llevar el ascenso del UKIP es que la política británica despierte”.

Lo que más sorprende, coinciden todos, es que a pesar de los escándalos destapados por los medios en las últimas semanas, los sondeos no paren de sumarle votos al partido. Y es que han sido uno tras otro, votos y escándalos. Aunque el UKIP niega ser un partido racista y se distancia de partidos como el de Marine Le Pen, uno de sus candidatos en las elecciones municipales, William Henwood, instó al actor británico Lenny Henry a emigrar “a un país negro”, literalmente, por haberse quejado de que en la BBC salen pocos representantes de las minorías étnicas. “Como si existieran países negros o países blancos”, dice Emily, de Stratford upon Avon, que admite que aunque muchos lo niegan “el racismo existe más de lo que se piensa” en Reino Unido. “Algunos no perciben el UKIP como un partido racista porque en lugar de hablar de un nigeriano habla de un rumano, pero al fin y al cabo eso es racismo”, añade Gabrielle.

Otro de los momentos de gloria del partido, esta vez protagonizado por el mismo Farage, tuvo lugar recientemente cuando el editor político de la cadena británica BBC, Nick Robinson, puso en evidencia al político preguntándole si no creía que la decisión de emplear a su esposa, la alemana Kirsten Farage, como su propia secretaria en el Parlamento Europeo suponía, al fin y al cabo, “quitarle el trabajo a un británico”. La pregunta de Robinson, hecha tras la presentación de uno de los pósters de campaña de UKIP para las europeas y en el que se alerta de “europeos” quitando trabajo a los británicos, Farage terminó por contestar “que nadie podía hacer el trabajo que su mujer hacía (británicos incluidos)”.

Este es solo un ejemplo entre tantos, igual o peor que cuando un concejal del partido insinuó que las inundaciones y las tormentas de este invierno eran un desastre consecuencia de la decisión del gobierno de Cameron de legalizar el matrimonio gay.

¿Y después, qué?

Mientras el carismático líder hace bromas de las suyas y se vende como el auténtico british, el tiempo corre y queda menos de un mes para los comicios europeos. El euroescepticismo amenaza y Farage se frota las manos. Sus electores, los euroescépticos, votarán. Lo harán porque el mensaje es claro: “No necesitamos esperar hasta 2017 para celebrar un referéndum, hagámoslo ahora mismo. Utiliza las elecciones europeas del 22 de Mayo para decirles qué piensas sobre la Unión Europea”, dice el manifiesto. La gran pregunta, sin embargo, no está en qué partido británico obtendrá más votos. Con Europa en el horizonte, la gran pregunta que se hacen muchos jóvenes en Reino Unido, como Ben, James, Emily o Gabrielle, es, ¿Y después, qué?

 *Ben, James, Emily y Gabrielle son estudiantes de Relaciones Internacionales en el Reino Unido.

BLANCA BLAY

blanca.blay@gmail.com

 

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¿Debería ser Escocia un país independiente? Barroso y la libra apuestan por el no

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, declaró en  en el programa político de la BBC “Andrew Marr Show” que considera “muy difícil, si no imposible”, que una Escocia independiente pueda ser miembro de la Unión Europea. Recordó que Escocia quedaría fuera de la UE si se independizara y debería pedir el reingreso, que además tendría que ser aprobado por los 28.independencia de escocia

No es la primera vez que Barroso muestra su postura frente a la posible secesión de Escocia. Desde el mismo momento en el que Alex Salmond propuso celebrar el plebiscito, el presidente de la Comisión Europea le dijo que, para tener una silla en Bruselas, debía ponerse a la cola y solicitar desde cero su adhesión.

Los independentistas escoceses calificaron de “disparate” las palabras de Barroso. El jefe del Gobierno autonómico de Escocia Alex Salmond respondió a estas declaraciones resaltando que la Unión Europea “respetará el voto democrático de los escoceses” en el referéndum independentista previsto el próximo 18 de septiembre. El líder nacionalista recordó acto seguido que Barroso dejará su cargo al frente de la Comisión antes de la consulta sobre el futuro de Escocia dentro del Reino Unido. En opinión del líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), la Unión Europea, que “ha aceptado a tantos países”, “tendría que negociar de buena fe y con espíritu de cooperación” con la nueva nación si los escoceses votan a favor de la independencia. Además, Salmond apuntó que ningún país de la UE ha expresado su intención de vetar la adhesión de una Escocia independiente, si finalmente gana el ‘Sí’.

El Gobierno británico también advirtió a Salmond sobre las consecuencias económicas y monetarias que tendría para Escocia su separación del Reino Unido. El ministro de Finanzas británico, George Osborne, indicó que  una Escocia independiente tendría que abandonar la libra y que además tampoco tendría derecho a los fondos del Banco de Inglaterra. A siete meses del referéndum secesionista, Londres ha intensificado durante estas últimas semanas su campaña por el “no”. Clarificar el futuro de la libra y subrayar las consecuencias económicas que se pueden derivar de la separación es una de las claves de la estrategia de David Cameron para convencer a los indecisos.

KAP-scottland

Las últimas encuestas revelan que la tendencia a favor de la independencia ha subido del 32% al 37 %. La campaña que apoya la unión descendió del 49% al 44%. La clave puede estar en el gran número de indecisos, los cuales están especialmente preocupados por la economía. Los líderes nacionalistas de Escocia consideran “un farol” la amenaza británica sobre la libra, al tiempo que amagan con no pagar su parte de la deuda pública si finalmente se les niega la unión monetaria.

Alex Salmond cree viable la independencia de Escocia apoyada en los recursos del petróleo del Mar del Norte y aboga por un nuevo Estado que mantenga la libra esterlina y a la reina Isabel II como jefa de Estado, y forme parte de la UE y la OTAN, entre otros organismos internacionales.

El próximo 18 de septiembre, los mayores de 16 años residentes en Escocia, están convocados a las urnas para responder con un sí o un no a la pregunta “¿Debería ser Escocia un país independiente?”.