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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Claves del Brexit tras el desafío de Gina Miller a Theresa May

Theresa May ante el parlamento (Andy Rain / EFE)

La primera ministra británica Theresa May tenía un plan. “We have a plan”, exclamó para referirse al desarrollo del Brexit, la salida del Reino Unido de la UE que los británicos votaron el pasado 23 de junio. Sin embargo, otra mujer se interpuso en su plan: Gina Miller.

Esta empresaria nacida en Guyana, en América del Sur, y vecina de Londres desde los diez años, quiso desafiar el plan del gobierno de Theresa May, que pasaba por dar el pistoletazo de salida al Brexit sin contar con el Parlamento británico.

¿Qué pretendía la premier británica?

May pretendía invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa -es el artículo que prevé un mecanismo para la retirada voluntaria y unilateral de un país de la Unión Europea (UE)- directamente. Su argumento se basaba en justificar que era el “mandato” del pueblo británico.

“”Simplemente no podía seguir yéndome a la cama cada noche pensando bueno, ¿qué significa esto para mis hijos, qué significa para el futuro, qué significa para todos nosotros?”, explicaba en una entrevista en The Guardian esta semana. “Sabiendo que no hay nada planeado y sabiendo que vamos a hacer frente a un futuro incierto…sentí que no tenía otra alternativa”, sigue. Así que decidió plantar cara a May en los tribunales para que por lo menos su plan tuviera que contar con los votos de los diputados. Miller contrató un bufete y esta misma semana hemos conocido el fallo del Tribunal Supremo del Reino Unido, que por ocho votos frente a tres ha dado la razón a Miller.

¿Qué dice el fallo del Tribunal?

El texto del alto tribunal concluye que “El proceso para invocar el artículo 50 debe involucrar una relación entre el Parlamento y el Ejecutivo. […] El proceso de retirada requerirá, incluyendo la forma y el tiempo de cualquier legislación necesaria, ser determinada por el Parlamento”. Es decir, en otras palabras, May está obligada ahora a presentar una ley en la Cámara de los Comunes.

Para suerte de May el fallo descarta que el Gobierno tenga que esperar a obtener consentimiento en las asambleas  de Escocia, Irlanda del Norte y Gales para iniciar el procedimiento formal de negociación con la UE. De haber sido necesario en ese caso el proceso podría haberse eternizado.

¿Puede el Parlamento frenar el Brexit?

A pesar de la victoria simbólica que representa el fallo, es muy improbable que haya ninguna sorpresa puesto que en diciembre se aprobó por una amplia mayoría -461 votos a favor y 89 en contra- en la Cámara de los Comunes una moción para “respetar” la voluntad del pueblo británico expresada en el referéndum. Además, más allá de la moción, los conservadores son mayoría en el Parlamento -tienen 329 escaños- y el principal partido de la opisicón, los laboristas de Jeremy Corbyn -tienen 229- han asegurado que respetarán la decisión del pueblo británico tomada el pasado 23 de junio, aunque no serán todos puesto que Corbyn tiene una rebelión interna por esta cuestión. Si es cierto que es muy difícil que se pare en el Parlamento sí que podrían presentarse enmiendas.

¿Cuál es la paradoja?

Los resultados del Brexit se invierten en el Parlamento. Si el pasado junio un 52% de los ciudadanos votaron irse de la UE, en el Parlamento solo un 25% de los diputados lo apoyaba y la mayoría, el 75%, era favorable a quedarse en la UE. Sin embargo, como ya hemos dicho, se espera que los parlamentarios respeten la decisión salida del referéndum.

¿Qué pasos siguen ahora con el Brexit?

May tiene, por el momento, cuatro borradores para tramitar el texto de la ley por vía de urgencia, con votación prevista en el Parlamento. Según los planes del gobierno y si no hay más sorpresas en el camino, May confía en invocar el artículo 20 del Tratado de Lisboa a finales de marzo.

Cuando se activa el mecanismo, el Reino Unido deberá notificar su intención al Consejo Europeo, que proporcionará las directrices para la celebración del acuerdo que establezca las disposiciones necesarias para la retirada.

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