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Goldman Sachs is not an after shave Goldman Sachs is not an after shave

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Después del caso Barroso, la Eurocámara pide un código de conducta más duro para los comisarios europeos

Pierre Moscovici / EFE Olivier Hoslet

Pierre Moscovici / EFE Olivier Hoslet

Seguramente muy pocos conocen el nombre de todos los comisarios de la Unión Europea, incluso qué hacen exactamente en Bruselas. Pero a cualquiera le suena el caso del expresidente de la Comisión, el portugués Durao Barroso, al que Goldman Sachs fichó el pasado verano como director no ejecutivo. Le llovieron críticas hasta del presidente francés, François Hollande, que dijo que su decisión era “moralmente inaceptable”. Lo que hasta hace unos días era “sólo” un caso de ética profesional, se ha convertido también en uno de posible ilegalidad, ya que el diario portugués Público reveló hace dos semanas que Barroso estuvo “conversando” con la entidad desde 2013, cuando todavía estaba al frente de la Comisión Europea.

Menos conocida es la peripecia de Neelie Kroes que desvelaron medios como El Confidencial y La Sexta gracias a una investigación internacional coordinada por el Suddeütsche Zeitung y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. La ex comisaria de Competencia, el órgano del gobierno comunitario encargado de garantizar que las empresas compiten en el mercado europeo en condiciones justas y equitativas, fue administradora de una sociedad en Bahamas durante el ejercicio de su cargo y no informó de ello. Ser la responsable de que las multinacionales cumplan las normas del mercado europeo mientras se dirige una “offshore” en un paraíso fiscal no parece la mejor manera de convencer a los ciudadanos europeos de que la UE es una organización que merece la pena mantener.

Eso es lo que ha pensado un buen número de diputados en el Parlamento Europeo, que con estos casos estiman que se está “perdiendo fe en las elites e instituciones políticas”. Para recuperar la confianza de los europeos, quieren endurecer el código de conducta para los comisarios europeos, de forma que se eviten conflictos de interés. Para buena parte de la Eurocámara, el periodo de incompatibilidad durante el cual los comisarios no pueden aceptar un trabajo en el sector privado debería ser más largo. También demandan que se impongan penas y sanciones si se infringen las normas. En ese sentido, la comisión de ética del ejecutivo comunitario debería ser independiente, según los eurodiputados y tener poderes para decidir si los comisarios deben o no aceptar los puestos que las empresas privadas les ofrezcan.

Estas propuestas se lanzaron en el debate del martes pasado en el Parlamento Europeo sobre los vínculos empresariales de los “papeles de Bahamas”, con el comisario de Asuntos Económicos Pierre Moscovici. El francés, que aseguró que la Comisión estudia si son necesarias medidas, quiso dejar claro que los miembros del gobierno europeo “actúan exclusivamente en defensa de los intereses de Europa” y que aunque “ya hay reglas muy estrictas para garantizarlo”, estima que esas normas “deben combinarse con la responsabilidad personal”. Ojalá sus compañeros le oigan.

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