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Calamidad olímpica

Una protesta en Brasil el mes de mayo contra la situación política en el país / EFE

Una protesta en Brasil el mes de mayo contra la situación política en el país / EFE

Como ya pasó con el Mundial, las calles de Brasil se han vuelto a llenar de indignados a las puertas de los Juegos Olímpicos. Este jueves, aparecieron en los medios de comunicación de todo el mundo unas imágenes de la policía disolviendo violentamente el miércoles una manifestación en la localidad Duque de Caixas, a veinte kilómetros de Rio de Janeiro, sede olímpica.

Los agentes utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma contra una multitud que protestaba no solo contra los Juegos, sino también contra el presidente interino, Michel Temer. Pero ésta no es la primera manifestación que se celebra contra la cita deportiva ni el actual gobierno. Pese las intensas medidas de seguridad, la semana pasada, en el paso de la antorcha olímpica por Angra dos Reis, los protestantes consiguieron apagar su llama.

Para hoy, diversos colectivos sociales han convocado a través de las redes sociales una manifestación en la playa carioca de Copacabana, poco antes de que empiece la inauguración del evento más importante del mundo de deporte. De momento, 3.000 personas han confirmado su asistencia a una protesta que uno de sus lemas más visibles es: calamidad olímpica. Y es que los brasileños ven que no llegan la prosperidad y los beneficios que les prometieron que portarían las citas deportivas.

Crisis económica y polítca

En 2010, Brasil prometía. Era la gran potencia sudamericana e iba a acoger los primeros Juegos Olímpicos de la región. En ese entonces, el PIB despegó a un ritmo de 7,4%. Ahora, por eso, parece que esos sueños de prosperidad se derrumban como un castillo de naipes.

Las competiciones deportivos se han asentado encima de la burbuja inmobiliaria y la especulación. Ahora esta burbuja estalló. En 2014, el año que Brasil acogió el Mundial,  su PIB tan solo creció un 0,1%, muy por debajo del 3,03% registrado en el 2013 y de los últimos cinco años.

Pero esto solo era inicio de la recesión. En 2015 la economía disminuyo un 3,8%,  la recesión más aguda desde los años 90. Además, en los dos primeros semestres de este año el PIB se ha contraído un 5,4% y el desempleo se ha incrementado hasta un 10,2%, mientras que el 2015 cerró con un paro del 6,9% y en 2014 con un 4,3%, según datos oficiales.

Además, en Brasil se ha desencadenado una crisis política. El senado decidió en mayo apartar temporalmente de su cargo a la presidenta, Dilma Rousseff, por, presuntamente, haber manipulado las cuentas fiscales del 2015. Ayer, esta misma cámara aprobó el texto del impachment (juicio político) que se votará a finales de mes y podría dejar a Rousseff definitivamente sin liderar el país. 

De momento, y de manera interina, Michel Temer, ocupa la presidencia del país, pero tampoco está exento de escándalos. Presuntamente está involucrado en un caso de corrupción de la petrolera pública del país, Petrobras, que salpica tanto a personas del Partido de los Trabajadores de Rousseff, incluso al expresidente Inacio Lula de Silvia, como a personas cercanas a Temer y de su ejecutivo. De momento, la presidenta destituida está limpia en este caso y asegura que el hecho de que se la haya apartado de la política es un golpe de Estado camuflado.

Cómo afectó los Juegos en otras ciudades

Algunos expertos consideran que buena parte de la crisis griega también es heredera de los Juegos Olímpicos de Atenas del 2014. El presupuesto para las infraestructuras fue de 9.000 millones de euros, el doble de lo establecido inicialmente y sin tener en cuenta el costo inflado ni los trabajos que se tuvieron que acabar a última hora. Muchas de estas instalaciones, como el campo de beisbol o el de hockey sobre hierba, ni tan siquiera se utilizan en la actualidad, pero es muy costoso mantenerlos.

En los siete años anteriores de los Juegos Olímpicos de Atenas, en Grecia había un crecimiento del PIB extra del 1,5%. A partir de entonces, eso cambió y la economía griega empezó a retroceder hasta que en 2009 entró en una gran recesión y en abril de 2010 fue rescatado el país heleno por primera vez. Desde entonces, Atenas ha aplicado medidas de austeridad en el país, pero aún así no ha conseguido salir de la crisis.

Las Olimpíadas de Londres le costaron al gobierno británico cerca de 11.500 millones de euros. La empresa Visa, patrocinadora de la cita deportiva, evaluó que la actividad económica durante este evento y concluyó que se incrementó unos 1.340 millones de euros, mientras que el consumo aumentó unos 880 millones de euros.

Un estudio reciente de la Oxford Saïd Business School alerta que los Juegos Olímpicos de Brasil tendrán un sobrecoste del  51% del presupuesto inicial y acabaran costando, mínimo, 4.200 millones de euros en un país que ha entrado en recesión.   ¿El Mundial y los Juegos Olímpicos estarán pasando su factura a Brasil?

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