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Víctimas del asesinato de Bin Laden

vacunación polio

Unos guardias custodian a una enfermera que vacuna a unos niños de polio en Karachi / EFE/Rehan Khan

El médico Shakil Afridi languidece en una cárcel de Pershawar, Pakistán, prácticamente, solo. Su crimen, ayudar a la CIA a encontrar a Osama Bin Laden. Los niños de Pakistán no pueden ser vacunados de polio, las víctimas directas de la operación que acabó con el saudita.

Al más estilo de una película de espías, Afridi fue contratado para orquestar una falsa campaña de vacunación de Hepatitis C en Abottabad, en una zona tribal de Pakistán, donde se escondía Bin Laden. Esa campaña sirvió para analizar los ADN de los niños y, a través de sus descendientes, Washington halló al hombre más buscado por la Casa Blanca.

De esta manera, se determinó que Osama Bin Laden estaba escondido en esta ciudad y el 2 de mayo del 2011, un cuerpo de élite de la marina estadounidense entró en su casa, lo asesinó y se llevó su cuerpo para evitar que se rindiera homenaje al autor intelectual del 11-S.

En ese entonces, un vídeo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, viendo en el momento que asesinan a Bin Laden recorrió los medios de comunicación de todo el mundo. Esa acción, sirvió a la Casa Blanca para marcarse un buen punto, tenían a su enemigo en el saco, pero ha conllevado muchos problemas a la población local y a Washington parece que no le importa ni hace nada para solucionarlo.

En ese entonces, empezó el calvario de Afridi. Pocos días después de la muerte de Bin Laden, el 23 de mayo,  fue detenido por los servicios de Inteligencia de Pakistán y acusado de traición.

Al cabo de un año, por eso, fue condenado a 33 años de cárcel por otro crimen diferente: su supuesta colaboración con el grupo armado Lashkar-i-Islam, prohibido por la región tribal Jaiber, a los que, teóricamente, donó más de 22.200 dólares, algo que la familia de Afridi niega. Argumenta que en 2008 fue secuestrado por esta organización y con este dinero se pagó el rescate.

Finalmente, se le redujo la pena a 23 años y ahora está en una celda en reclutamiento solitario, donde no se le permite prácticamente ni recibir visitas. Su abogado, por ejemplo, no ha podido verlo desde el 2014. El hermano de Afridi, pese tener un permiso para visitarlo, no le han dejado entrar al centro penitenciario. Tan solo permiten a su mujer y sus hijos que acudan a verlo una vez cada dos o tres meses. Pese haber ayudado a la CIA a encontrar a Bin Laden, Washington ha dejado que se pudra en una cárcel pakistaní.

La penosa situación del médico, también se ha colado en la campaña electoral estadounidense, ya que el candidato republicano,  Donald Trump, se ha comprometido a liberarlo si gana las elecciones.

Pero Afridi no es el único que ha pagado por la operación de la CIA. Tan solo en ocho países del mundo, entre ellos Pakistán, padecen de una enfermedad que se llama poliomielitis, conocida popularmente como la polio. Para combatirla, los niños deben de ser vacunados.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha visto obligada a parar las campañas de vacunación de esta enfermedad en reiteradas ocasiones en las zonas tribales de Pakistán. Desde que se descubrió como cazaron a Bin Laden, grupos armados locales o los talibanes mismos atacan a los médicos que vacunan, a quienes acusan de ser espías de la CIA.

Sin ir más lejos, el 20 de abril fueron asesinados por un grupo de pistoleros siete policías que protegían a especialistas que vacunaban a niños de polio en Kariachi, Pakistán.

La polio, que tan solo existe Pakistán, Afganistán, Iraq, Siria, Nigeria, Guinea Ecuatorial, Camerón y Etiopía, afecta a niños entre 4 y 15 años por vía secreciones respiratorias o vías fecales orales, que en este último caso puede llegar al menor a través del consumo de agua sucias. Esta enfermedad ataca al sistema nervioso de los niños, lo que les puede causar debilidad muscular o hasta parálisis.

Obama se marcó un punto, pasará a la historia como el presidente que mató el enemigo de Estados Unidos. Desde entonces, supuestamente, el mundo es mas seguro. Sin embargo, un héroe no es solo quien caza a su enemigo, sino quien también contempla las consecuencias de sus acciones y les pone remedio. Obama ha dejado abandonados de la mano de Dios al médico que le ayudó y a los niños, niñas y médicos de las zonas tribales de Pakistán, donde gracias a él se paga con la vida ofrecer o recibir un servicio tan básico como una vacuna.

 

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