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Cuatro novias y un funeral

OPINIÓN

Una imagen de un hombre acudiendo a la urna durante el referéndum del jueves / 20Minutos

Una imagen de un hombre acudiendo a la urna durante el referéndum del jueves / 20Minutos

Este sábado, en España nos despertamos con una doble resaca: la del Brexit y el fin de una agitada campaña electoral. Algo que con la cuestión catalana de telón de fondo, los políticos españoles no han podido evitar comparar.

Felipe González acusaba a Cameron de “fracturar Europa” y pidió que no sucediera lo mismo en Cataluña. El candidato socialista, Pedro Sánchez, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, concluyeron los dos que en Gran Bretaña habían ganado “los populistas y conservadores.”  Por su parte el Partido Popular (PP) pidió el voto para su formación que garantiza la “estabilidad”.

El único que se diferenció en su discurso es el candidato de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, que aseguró que “es terrible que se diga que la democracia es un peligro” y opinó: “todo el mundo se tiene que calmar y pensar que el problema no es que se haya elaborado un referéndum en el Reino Unido, sino lo que piensan la mayoría de los británicos”, según recoge el diario La Vanguardia.

Más allá de las palabras de cada político, lo que sí ha denotado es la diferencia de hacer de la política española y británica. En los dos países gobiernan partidos conservadores, que hasta ahora compartían filas en el Parlamento Europeo.

David Cameron, hasta ayer primer Ministro del Reino Unido, en cinco años de mandato ha organizado dos referendums. El primero sobre la independencia de Escocia, donde salió victorioso cuando el No se impuso al Sí. El segundo el del pasado jueves, cuando en Gran Bretaña ganó el Brexit, la postura que él no defendía.

La salida del Reino Unido de la UE, tenia el apoyo explícito del partido de extrema derecha UKIP, pero también de miembros del mismo partido conservador, el partido de Cameron, como es el caso del europarlamentario Daniel Hannan, con el que pudimos hablar ahora hace un año y nos relató sus motivos para defender el Brexit.

En la vida, una de las cosas más difíciles es perder. Y Cameron, partidario de que Gran Bretaña se quedara en la UE, fue valiente, organizó un referéndum sabiendo que lo iba a perder y así fue. Cameron entendió que debía escuchar la voz del pueblo. Y es que la misma palabra lo indica, democracia es el poder del pueblo. Además, el primer ministro asumió su derrota y ayer asistimos a su funeral político, cuando anunció que renunciaba el cargo.

Seguramente, desde España lo vivimos más atónitos que ningún otro país europeo. En España no estamos acostumbrados a que nadie dimita por sus fallos políticos. Tampoco estamos acostumbrados que se consulte al pueblo. De hecho, de las cuatro principales formaciones políticas que se presentan mañana a las elecciones, tres se muestran contrarias a consultar a la población catalana sobre si quiere ser independiente o no.

Pero además, es la forma tan diferente de hacer entre el Partido Conservador inglés y el PP español. No solo porque el primero tiene el valor de sacar las urnas, aunque el resultado pueda ser contrario, no solo porque luego si pierde, el ministro dimita, sino también porque el segundo sigue utilizando técnicas propias de regímenes pasados para desestabilizar sus contrincantes políticos.

Esta semana, también atónitos, hemos asistido como salían a la luz unas conversaciones entre el ministro del Interior y ahora candidato del PP en Catalunya, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel Alonso, para crear casos y escándalos de corrupción entre los dirigentes o familiares de los partidos independentistas catalanes.

Es más, se trataba de cargarse Catalunya. “Les hemos destrozado el sistema sanitario”, decía Alonso en una de estas grabaciones.Según una de estas escuchas, el presidente del país, Mariano Rajoy, estaba al tanto de todo lo que tramaban Jorge Fernández Díaz y Alonso.

Todo ello una falta de respeto y de elegancia, no solo hacia los partidos independentistas, sino también hacia la gente que los vota.

Un escándalo en toda regla, que además, no ha tenido ninguna consecuencia política. Alonso compareció ante el Parlamento  catalán el jueves y amenazó en sacar información a la luz que involucraba a todos los partidos, pero no dimitió. A Fernández Díaz tampoco se le ha pasado por la cabeza dejar su cargo y a Rajoy menos.

Es más el PP, no solo no ha dado ningún tipo de explicación, sino que solo ha centrado la investigación para averiguar quién ha filtrado las grabaciones.

Ayer la maquinaria del Estado ya empezó a funcionar. Agentes de la Policía Judicial acudieron a la sede del diario Público, el rotativo donde se ha filtrado las escuchas. Sin embargo la dirección del diario no se las entregó porque acudieron sin ninguna orden judicial.

Mañana viviremos otras elecciones en España en menos de seis meses. Tras las elecciones del 20 de diciembre, el Congreso de los Diputados quedó tan fragmentado que no se pudo formar gobierno porque en España, los políticos tampoco están acostumbrados a pactar. Cuatro formaciones políticas y todo indica que, si no se alían el PP y el PSOE, se requerirán más de tres fuerzas para configurar gobierno.

A partir del lunes, asistiremos al baile de las cuatro novias. Esperemos que el matrimonio resultante traiga una nueva forma de hacer política, más democrática, más elegante, sin conspiraciones, porque la actual es insostenible.

2 comentarios

  1. Dice ser pepe el democrático

    pues si, la manera actual de hacer política es insostenible, donde está el PP todo es corruPPción, es la dictadura encubierta….pero visto lo visto la palabra DEMOCRACIA a más de uno le suena a chino porque seguirá sacando por encima de los 7 millones de votos

    25 junio 2016 | 20:55

  2. Dice ser Jaime D.

    A diferencia del comentairo anterior yo no lo llamaría dictadura. El sistema es democrático en esencia pero, ¿Os imagináis una democracia en un país donde los ciudadanos fueran ladrones? Los políticos, al ser ciudadanos también lo serían. En el caso de España tenemos un monton de ladrones pero no es que sean los ciudadanos, sino un gran puñado de políticos situados en puestos de ministros, tesoreros y presidentes comunitarios. Hemos logrado un índice tan alto de corrupción en el PP que da igual quien dimita, el reemplazo ya está decidido y el retiro asegurado.

    25 junio 2016 | 21:52

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