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Hechos, no palabras

Barack Obama

Obama coloca una corona de flores en el memorial que conmemora las víctimas de la bomba nuclear de Hiroshima / 20 Minutos

Nadie esperaba que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidiera perdón por la matanza que supuso la bomba nuclear de Hiroshima. Y no lo hizo. Eso hubiera sido desautorizar a un predecesor suyo, pero el pasado viernes se convirtió en el primer residente de la Casa Blanca que visitó esta ciudad japonesa y se abrazó con una de sus víctimas.

Hiroshima fue la primera de las dos bombas atómicas que lanzó el ejército de Estados Unidos en Japón en agosto del 1945, con lo que se puso punto y final a la Segunda Guerra Mundial. La bomba nuclear en Hiroshima dejó 166.000 muertos, mientras que la de Nagasaki otros 80.000. El derrame de sangre y el caos fue tal, que Japón se vio obligado a firmar un acuerdo de paz.

El pasado viernes, Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense en activo en visitar Hiroshima. Puso una corona de flores  en el Memorial para la Paz, que  conmemora las víctimas de la bomba atómica y al terminar el acto se abrazó con Shigeaki Mori, un hibakursha, una palabra que sirve para definir a los supervivientes de la bomba nuclear.

El fatídico 6 de agosto de 1945, Mori tan solo tenía ocho años y se dirigía con un amigo al colegio. Cuando cayó el artefacto, el niño estaba cruzando un puente, que se rompió y el menor cayó al agua. Eso le salvó la vida, ya que le protegió del calor extremo de la bomba.

Ahora, Mori es historiador y ha dedicado toda su vida a reconstruir lo qué pasó ese día y lo qué sucedió a las víctimas de esta tragedia, entre ellas doce militares estadounidenses, prisioneros de guerra, que también murieron a raíz de la bomba, ya sea en el acto o días posteriores.

Fortalecer lazos

Pero más allá del gesto simbólico de Obama, también ha sido una iniciativa que refuerza los lazos entre los dos países. En estos 71 años, Japón ha pasado de ser el enemigo de Washington a su gran aliada en la región y poco a poco se han ido tejiendo una buena relación entre los dos gobiernos. Buena medida de ello, también por la victoria de los gobiernos comunistas en China (1949) y de Corea del Norte (1950).

Ambos países fueron ocupados por Japón durante la Guerra Mundial y, ese entonces, eran los aliados de la Casa Blanca en la zona. Sin embargo, las tuercas han cambiado y con el acto del pasado viernes, Obama quiso demostrar que ahora su amigo en la región es Tokio.

El presidente estadounidense acudió a Japón para participar en una Cumbre del G-7, en la cual, de manera indirecta se mencionó a China por la situación que se vive en los mares situados en el Sur y Este de ese país. Algo que preocupa especialmente a Tokio,  por el conflicto que tiene abierto con Pekín por la soberanía de las islas islas Senkaku, en japonés, o Diaoyutai, en chino, y que ambos países reclaman.

En la cumbre también se emplazó Corea del Norte para que abandone este lenguaje hostil. Precisamente, a principios de este año, Pyongyang anunció que había probado bombas de hidrógeno, más devastadora que la nuclear.

Así pues, aunque Obama no pidiera perdón en Hiroshima, su presencia es una imagen que vale más que mil palabras.

1 comentario

  1. Al final, siempre hay alguien que no esta contento. Hay una expresion que dice: que saludes o no al verdugo, te ahorcará igual…

    31 mayo 2016 | 10:09

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