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Diario de una refugiada kurda iraquí: cómo sufre en Serbia las consecuencias del acuerdo entre Turquía y la UE

Refugiados en el lado griego de la frontera con Macedonia / EFE

Refugiados en el lado griego de la frontera con Macedonia / EFE

La semana pasada os hablé por primera vez de Hanasay, una refugiada kurda iraquí que vive atrapada en Serbia desde hace 22 días. Su familia fue rechazada por Croacia, que no les dejó continuar el viaje hasta Alemania porque tienen en el pasaporte un sello de Turquía. Las autoridades que los registraron tenían la orden de rechazar a quien hubiera pasado un mes en ese país porque se considera un lugar seguro desde el que deberían pedir asilo. Pero Turquía, lejos de ser un país donde estar a salvo, lo es aún menos para los kurdos.

La semana no fue fácil para la familia de Hanasay. Desde que llegaron, han estado comiendo pan con atún, que proporciona ACNUR, la agencia para los refugiados de la ONU, y el acceso a las duchas es limitado. Tampoco tienen agua caliente y en Sid, el pueblo junto a la frontera con Croacia, las temperaturas rondan los 7 grados. Hanasay ha estado enferma esta semana, aunque ha sido atendida por los doctores de Médicos Sin Fronteras y ya se encuentra mejor. Bromeaba incluso con lo malo que estaba el jarabe, para evadirse de la realidad.

Además del estado de salud algo delicado, Hanasay y su familia están nerviosos desde que la Unión Europea y Turquía hayan acordado el retorno masivo de los refugiados que llegan a Grecia. Aunque el acuerdo debe ser ratificado el próximo 17 de marzo, ya está teniendo consecuencias en los Balcanes: los países han cerrado sus fronteras y ya no dejan pasar ni el tren con 500 personas al día que estaban aceptando en las últimas semanas.

“La policía nos ha dicho que nos podemos ir si queremos”, cuenta Hanasay desde Sid. “Algunos se están yendo a pie hasta la frontera con Croacia y no sabemos si hacer lo mismo porque hay cámaras”, sigue. El miedo atenaza a las 600 personas refugiadas atrapadas en el pueblo que suman 1.100 en toda Serbia.

Desde el principio de acuerdo entre la UE y Turquía, los Balcanes, que han cerrado definitivamente las fronteras, están empezando a cerrar los campos de refugiados y a dejar a miles de personas abandonadas a su suerte. Está ocurriendo, como en Sid, en Slavonski Brod, el campo de Croacia en la frontera con Bosnia. Allí, las autoridades han dejado marchar a los refugiados y un grupo de jóvenes se había plantado ya en la estación central de trenes de Zagreb este fin de semana.

El sábado pasado, Hanasay me preguntó por la petición de asilo en Canadá. El país puso en marcha un programa hace dos meses para acoger a 25.000 refugiados, en un alarde de humanidad. Pero el problema es que es sólo para sirios. Canadá tiene abierto el proceso ordinario de petición de asilo y acoge a uno de cada 10 refugiados del mundo, pero la emergencia siria dificulta el camino a la familia de Hanasay, que viene de Iraq.

Ella tiene 17 años. Huye del ISIS, que devastó su ciudad en Iraq. Sólo quiere llegar a Alemania porque “es el único país que no rechaza a quienes piden asilo”, en sus propias palabras, para seguir estudiando e ir a la Universidad. ¿Por qué es tan difícil atender su derecho a una vida lejos de la guerra? Amnistía Internacional ha lanzado el manifiesto Yo Acojo, para pedir a la Unión Europea y el gobierno de España que empiecen a aceptar al número de refugiados con el que se habían comprometido. De los 16.000 con los que se había comprometido nuestro país, sólo ha acogido a 18. Tras la última cumbre, el presidente Mariano Rajoy afirmó que acogerá a 450. El continente que aprobó la Carta de los Derechos Humanos ha de ser el primero en cumplir con ellos. Hoy son ellos -y aquí caben desde sirios e iraquíes, a libios y eritreos- quienes nos necesitan. Mañana seremos nosotros.

2 comentarios

  1. Dice ser ciudadanoX

    No queremos mas musulmanes en Europa. Hay muchos paises musulmanes que no estan en guerra que pueden hacerse cargo de ellos…STOP INVASION ISLAMICA

    14 marzo 2016 | 23:01

  2. Dice ser Mentxu

    Yo Mentxu acojo en mi casa a quien quiera venir sean adultos con o sin niños o a niños huérfanos o hermanos. Yo quiero libremente ayudar a cualquier persona/s. Que como ya he explicado huyan de la guerra devastadora en Siria.

    14 marzo 2016 | 23:59

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