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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

La suerte de Lincoln

Barba negra, rasgos afilados, alta estatura y sombrero de copa, seguro que ya te viene a la mente esa especie de mártir, héroe o gracias al cine, el cazador de vampiros: Abraham Lincoln, uno de los presidentes míticos de EE.UU.

Lincoln responde a la tipología americana del “self made man”, hombre que se ha hecho a sí mismo. Nació en Kentucky en una humilde familia de granjeros y todo el mundo lo llamaba “Abe“. De leñador a estudiante de derecho, con 16 años combatió con los Indios en Nueva Orleans. Su gran cualidad: “un pico de oro”, sin él no hubiera convencido a tantos americanos.

Hoy hace 207 años que nació el presidente que en un solo mandato, liberó a los esclavos, mantuvo la Unión americana y le mostró al mundo cómo manejar Estados Unidos. Su figura se ha exagerado hasta tales extremos que hasta en Hollywood decidieron llevarla al limite con aquella adaptación cinematográfica en el año 2012 del libro homónimo de Seth Graham-Smith, titulada “Abraham Lincoln, cazador de vampiros” (Abraham Lincoln: Vampire Hunter). Un film dirigido por Timur Bekmambetov, incluso Spielbierg le dedicó una película.

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Hasta su ADN se ha hecho famoso y ha ocupado páginas de periódicos. A los 21 años Lincoln ya medía 1,90 metros. La prensa médica norteamericana especula que aquel exitoso presidente pudo haber sufrido un síndrome de origen genético conocido bajo el nombre de “MEN 2B” (Multiple Endocrine Neoplasia 2B o Neoplasia Endocrina Múltiple 2B). Una condición que podría ser responsable de su alta estatura y quizás también de su mandíbula pequeña.

El decimosexto presidente de los Estados Unidos de América, tuvo suerte al ser reconocido como el gran liberador de la esclavitud. Era en realidad un hombre racista, deseaba una América total y completamente desprovista de personas negras. Aunque Lincoln, proclamó la emancipación de los esclavos con la adopción de las enmiendas 13ª y 14ª de la Constitución de los Estados Unidos, la realidad es que aquella decisión fue sólo “oportunismo político” ya que él nunca había creído en “la igualdad de las razas”. Así lo afirma, Jan Morris un biógrafo que ha escrito mucho sobre Lincoln. Este relata que “en los 175 discursos pronunciados por aquel presidente entre 1854 y 1860 “siempre insistió en que sería anticonstitucional abolir la esclavitud”. En 1858 en su campaña para el Senado lo dejó claro: “Ni soy ni he sido nunca partidario de la igualdad entre blancos y negros. Hay diferencias que impiden que vivan juntos en situación de igualdad social y política; pero si llegaran a vivir juntos será en una posición de superior a inferior y, como casi todo el mundo, estoy a favor de que la posición superior la asuma la raza blanca”. Y en 1862 Lincoln se atrevió a dirigirse así a unos invitados en la casa blanca: “Por el bien de vuestra raza, debéis sacrificar parte del bienestar del presente para llegar a ser tan grandes al respecto como los blancos”, intentando convencerles de que abandonaran la Unión y se instalasen fuera del país.

Cuando se inició la guerra de secesión americana Lincoln quería ganarla a cualquier precio, motivo que le empujó a proclamar la emancipación de los esclavos, de esta manera se ganaba a la opinión pública americana. Entonces sólo abolió la esclavitud en los Estados Confederados “que aún no controlaba y no en los que le eran leales” (de hecho sólo 200.000 de los tres millones y medio de esclavos que había en el Sur fueron liberados durante la guerra). En 1865, poco antes de finalizar aquella guerra dijo estas palabras: Creo que sería mejor deportarlos a todos a algunas tierras fértiles con buen clima donde pudieran vivir sin mezclarse”.

Lincoln defendió así la “colonización” –la reubicación en el extranjero de parte de los negros estadounidenses ante la imposibilidad de convivencia pacífica en la sociedad blanca–. En 1863, Lincoln aprobó personalmente una solicitud para que los esclavos liberados fueran enviados a colonias remotas de América Central y América del Sur. Un cargamento “pruebade 450 esclavos emancipados fueron enviados a Haití, colonia que fue arrasada por la viruela y cuyos sobrevivientes tuvieron que ser rescatados.

La mayoría de estudios afirmaron que Lincoln hizo un cambio ideológico, pero Philip Magness y Sebastian Page revelaron en 2011 varios documentos inéditos del Archivo Nacional Británico que demuestran lo contrario. Los documentos aportados por Magness y Page sugieren que ideó, al proclamar la emancipación, un proyecto colonialista con Lord Richard Lyions, el ministro británico para los Estados Unidos. Con la supervisión del Gobierno estadounidense los esclavos negros iban a emigrar a varias colonias británicas, Honduras, Guinea y la colonia holandesa de Surinam, entre otros destinos. El proyecto se suspendió por la Guerra de Secesión y el posterior asesinato.

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En conclusión, el viejo Abraham Lincoln no era el presidente que todos quieren ser, en su mandato tuvo un gran acierto pero abolir la esclavitud no fue fruto de su amor por la democracia sino por la cercanía de un gran guerra.

1 comentario

  1. Dice ser Mary

    Lo d Abraham no fue suerte sino perseverancia ok.

    13 febrero 2016 | 18:39

Los comentarios están cerrados.