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La ONU da la razón a Assange y a Ecuador

Assange

Assange ofrece una rueda de premsa desde el balcón de la Embajada de Ecuador / EFE

Era un 19 de junio del 2012 cuando, desde mi oficina de Ecuador estallaba la noticia bomba: Julian Assange, se había encerrado en la Embajada de Ecuador en el Reino Unido. A partir de entonces empezó la incertidumbre y las llamadas constantes a la Cancillería. ¿Vendría Assange a Ecuador? ¿Lo dejarían salir con un salvoconducto? Al final, el fundador de WikiLeaks decidió permanecer en este recinto diplomático al considerar que no tenia la garantía de poder llegar a Ecuador sin ser detenido antes. Así que optó por quedarse en la Embajada ecuatoriana, que es suelo ecuatoriano, por lo que los cuerpos policiales ingleses no pueden entrar.

En ese entonces, también recuerdo a la perfección como medios de todo el mundo criticaron la decisión del gobierno ecuatoriano, encabezado por Rafael Correa. Criticaban que desafiara al todo poderoso Reino Unido, criticaban que cobijase a Julian Assange, quien tiene dos cargos por abusos sexuales, otro de violación y uno de coerción en Suecia, por lo que este país pido a Londres su extradición.

En diciembre del 2010, la justicia británica ordenó su arresto domiciliario por petición de la justicia sueca. El 24 de febrero del 2011 los tribunales británicos aprobaron su extradición, que Assange recurrió. Finalmente, la justicia británica el 30 de mayo del 2012 decretó su extradición. Y así hubiera sucedido si Ecuador no hubiera dado asilo político a Assange y éste no se hubiera refugiado en la Embajada ecuatoriana.

Assange siempre negó esas acusaciones y afirmó que si lo extraditaban a Estocolmo, este país lo acabaría enviando en Estados Unidos donde podría ser procesado por un delito de traición (aunque ojo el dato Assange es australiano), una condena que puede conllevar hasta la pena de muerte. Assange ha estado en el ojo de mira de Washington desde que su portal web, WikiLeaks, desclasificó información confidencial de este país incluyendo miles de cables de las guerras de Irak y Afganistán.

Ahora, más de tres largos años de su encierro obligado en la Embajada ecuatoriana, la ONU le da la razón a Assange y a Quito. “El fundador del sitio web WikiLeaks, que publica información diplomática confidencial, ha sido detenido arbitrariamente por Suecia y el Reino Unido desde que fue detenido en Londres en diciembre de 2010, como resultado de la acción legal contra él por ambos gobiernos”, esto es lo que concluyó el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la detención arbitraria, según un comunicado de la ONU publicado el viernes en la web de la institución.

Este grupo de trabajo pide a los gobiernos de Suecia y el Reino Unido que terminen con la privación de libertad de Assange, respecte su integridad psíquica, su libertad de movimiento. Pero en una declaración pública, la ONU da un paso más allá y reconoce que el australiano tiene derecho de ser compensado.

“El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria considera que las diversas formas de privación de libertad a la que Julian Assange ha sido sometido constituye una forma de detención arbitraria”, resalta el jefe de este grupo de trabajo, Phil Seong-Hong, según recoge el comunicado.

La ONU considera que tanto el arresto domiciliario como el posterior encierro en la Embajada de Ecuador violan dos artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y seis de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos porque este largo período de encierro se debe a “la falta de diligencia por parte de la Fiscalía sueca en su investigación”.

El mismo viernes, Assange, desde el balcón de la Embajada, calificó de “dulce” e “histórica” victoria la resolución de la ONU, mientras que la diplomacia sueca e inglesa rechazaron acatar la petición de las Naciones Unidas.

“Julian Assange nunca ha sido detenido arbitrariamente por el Reino Unido. La opinión del Grupo de Trabajo de la ONU ignora los hechos y las protecciones bien reconocidos del sistema legal británico”, resalta el ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado. Además, asegura que es Assange quien está detenido voluntariamente por su decisión de permanecer en la embajada ecuatoriana.

Asimismo, recuerda que sobre el australiano sigue vigente una acusación de violación y una orden de detención, “el Reino Unido sigue teniendo la obligación legal de extraditarlo a Suecia” e insta a Ecuador ha trabajar con Estocolmo para poner punto y fina a esta situación.

Por su parte, el Canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, destacó que la resolución de la ONU demuestra que “queda perfectamente claro de que estamos hablando de una persecución política”. Además, recordó que durante cinco años y tres mecanismos de detención diferentes, Assange aún no ha sido sentenciado por ninguno de los delitos que se le imputan

Patiño también ratificó la intención del gobierno ecuatoriano de “seguir velando por la seguridad del australiano fundador de Wikileaks, por tratarse de un caso de violación a los derechos humanos y persecución política”, recoge un comunicado de la Cancillería de Quito.

Hace poco menos de un año, el 14 de marzo de 2015 os contábamos en este mismo blog cómo habían sido los primeros mil días del australiano en la Embajada de Ecuador. Ahora la pregunta evidente es: ¿cuántos más días tienen que pasar para que Assange sea libre ahora que hasta la ONU le ha dado la razón?

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