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El Fórum de las Culturas cobra sentido

Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en rueda de prensa / ACN

Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en rueda de prensa / ACN

Después de once años de su construcción, ahora el recinto del Fórum, que recibe este nombre porque albergó  el Fórum de las Culturas de Barcelona en 2004, este año coja un significado real. Recientemente, la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, anunció que será una de las piezas claves para atender los refugiados sirios, afganos y eritreos que lleguen a la capital catalana.

Para quien nunca haya estado en el Fórum cabe destacar que es un enorme complejo de cemento de 16 hectáreas situado enfrente del mar, lo que lo convierte en la segunda plaza más grande del mundo tras Tiananmen en Pekín. A su alrededor se construyeron hoteles y pisos de lujo, así como un centro comercial, Diagonal Mar, que abrió sus puertas un poco antes, en el 2001.

Tras el éxito urbanístico de los Juegos Olímpicos de 1992, a finales de los noventa se ideó este nuevo proyecto que comprendía desde la plaza de las Glorias hasta la desembocadura del río Besos, que se ha materializado en el 22@ y  en el recinto del Fórum, y que tenía con una clara misión: “recuperar” las zonas degradadas de los barrios de Poblenou y de la Mina.

Esta enorme plaza de cemento que acogió el Fórum de las Culturas entre el 9 de mayo y el 26 de set 2004, tuvo un coste para las arcas públicas tanto del Estado, la Generalitat como el Ayuntamiento de la ciudad de 240 millones de euros, 25 millones más que lo que estaba previsto, según la Sindicatura de Cuentas del gobierno catalán. Dos informes de esta entidad publicados en julio del 2014, revelan que en el Fórum de las Culturas hubo errores de planificación al mismo tiempo que se cometieron irregularidades en la contratación del personal, del pago de sueldos y gratificaciones, así como en la selección del personal.

Pero además, el Fórum de las Culturas generó mucha polémica, primero, porqué se vendió con un mensaje de paz, de diálogo intercultural y de cohesión, mientras que sirvió para marginar más el barrio de la Mina, donde gran parte de la población es de etnia gitana. Según destacaron en ese entonces diferentes organizaciones sociales, como se recoge en el libro “La otra cara del Fórum de les Culturas”,  fue un proyecto de especulación urbanística en el que no se tuvo en cuenta ni las particularidades ni necesidades del barrio de la Mina ni de sus habitantes. “El Fórum 2004 no solo no contempla la cultura gitana y ha vetado su participación, sino que está marginando a muchos ciudadanos del barrio donde se ubica”, resalta el libro publicado por la editorial Bellaterra.

Además, se criticó el Fórum de las Culturas por el carácter elitista de sus conferencias. Si bien sus dos ejes principales eran qué condiciones habían de haber para la paz y la diversidad cultural, sus ponencias no estaban al alcance de todos los bolsillos e incluso algunas llegaron a costar 450 euros tres días. Otro de los ejes fundamentales de este evento era el desarrollo sostenible y, de hecho, se instalaron paneles solares, pero los ecologistas criticaron el impacto ambiental que supuso la construcción de esta inmensa mole de cemento en la costa barcelonesa.

¿Y ahora que hay ahí? Una plaza prácticamente vacía, en la que no transita apenas nadie y que, a veces, sirve para acoger certámenes, conciertos o eventos culturales tipo la Feria de Abril.

Sin embargo, tal vez, ahora pueda coger el significado por el que fue construido: este diálogo entre culturas y un espacio para la paz. La actual alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha decidido que el Fórum se convierta en el sitio de repartimiento donde llegaran los refugiados sirios, afganos y eritreos.  En total, Cataluña prevé acoger 1.200, mientras que en Barcelona se quedarán entre 600 y 800, según su alcaldesa.

Colau prevé que estas personas empiecen a llegar en noviembre y su idea es que las primeras doce o trece horas las pasen en este recinto del Fórum donde recibirán atención médica, social y psicológica urgente. De hecho, la intención es que no se queden a dormir aquí y que sean trasladados en un centro cercano y habilitado para ofrecerles atención médica y psicológica si la requieren, o se instalen en uno de los diez centros repartidos por la ciudad que serán edificios municipales o pisos cedidos por órdenes religiosas o particulares. Para la asignación de los refugiados en distintos centros se tendrá en cuenta su perfil como si son niños solos, familias que viajan juntas o tiene algún tipo de discapacidad.

La responsable del plan de Acogida de la ciudad, Isabel Ferré, destacó que habrá dos fases y en la primera trabajaran entre 75 y 250 profesionales, mientras que en la segunda ya se contará con el apoyo de voluntarios.

El consistorio prevé destinar alrededor  de 10 millones de euros para a atender estas personas, unos 50 euros por refugiado cada día. Un desastre humano de esta magnitud e interminables guerras tal vez harán que por fin el Fórum se llené para lo que fue creado un espacio de paz, de solidaridad y diálogo entre personas.

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