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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Esclavitud en pleno siglo XXI (Mauritania)

Boy in Maata Moulana

Michał Huniewicz/Flickr

La esclavitud fue prohibida por la Declaración de Derechos Humanos de la ONU en 1948 y legalmente abolida en todo el mundo. Los dos últimos países en hacerlo fueron Arabia Saudí en 1963 y Mauritania en 1981. Pero en Mauritania todo quedó en papel mojado ya que su práctica sigue vigente. Según la ONG australiana Walk Free unas 156.000 personas persisten bajo esta práctica en el país magrebí. En el informe de 2014 de otra ONG internacional, que lucha contra la esclavitud en todo el mundo, The Global Slavery Index, apunta que la cifra de mauritanos que aún viven en estado de esclavitud asciende a 155.600 personas de un total de 3.500.000 habitantes.

Más del 80% de los esclavos continúan integrados en las tribus. Ser esclavo significa pertenecer a otra persona y trabajar para ella sin percibir remuneración alguna, no tener acceso a la propiedad, ni a la educación, ni a los servicios de salud y estar privado del derecho de heredar, tanto esa persona como sus hijos.

La sociedad mauritana se divide principalmente en tres comunidades: los “moros blancos” de origen árabe, que han controlado todos los gobiernos de Mauritania desde la independencia de Francia en 1960. Los africanos negros y los “haratines”- a veces todavía llamados los “moros negros”-, descendientes de esclavos africanos negros propiedad de los moros. Los esclavos de Mauritania en la actualidad ejercen de sirvientes domésticos en las regiones urbanas y de pastores y campesinos en las rurales. Esta población sigue siendo la más vulnerable, con especial hincapié niños y mujeres.

En enero de este año el activista Biram Ould Abeid Ould Dah fue condenado a dos años de cárcel por organizar ilegalmente una caravana antiesclavista, el fin de la caravana era denunciar la expropiación abusiva de tierras pertenecientes a los “haratines”. Biram Abeid Dah es presidente de la ONG contra la esclavitud Iniciativa por el resurgimiento del movimiento abolicionista en Mauritania (Initiative for the Resurgence of the Abolitionist Movement in Mauritania – IRA); además, es ex candidato presidencial. Quedó en segundo puesto en las elecciones presidenciales de junio de 2014. Anteriormente, en 2013, fue galardonado con el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Mauritanian President Mohamed Ould Abdel Aziz

Presidente de Mauritania. Magharebia/Flickr

En 2007, el gobierno de Mauritania promulgó una ley que por primera vez penalizaba esta práctica. Sin embargo, la realidad es que los grupos de población esclavistas, en su mayoría de origen árabe-bereber, gozan de total impunidad. De hecho, desde 2007, un solo caso de esclavitud ha sido juzgado en los tribunales, y la condena de tres años al culpable no se cumplió, pues salió a los ocho meses. Además, el gobierno actual niega la existencia de la esclavitud. “La esclavitud ya no existe en este país. Solo quedan las secuelas de este fenómeno, que hacemos todo lo posible por abordar” aseguró el presidente Mohamed Ould Abdel Aziz en una conferencia de prensa. Lo cierto es que hay casos documentados de esclavos llevados hasta los tribunales mauritanos pero que son rechazados. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: son los grupos que controlan el aparato político, económico y judicial del país los que llevan a cabo tales prácticas.

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