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Yemen, un país hecho trizas

Yemen

El martes un bombardeo aéreo de Arabia Saudita en Saná dejó noventa muertos / Yahya Arhab / EFE

Yemen, el país más pobre del mundo árabe, vive sumergido en una guerra civil y está completamente dividido, situación que se ve acentuada por la intervención de fuerzas extranjeras. Este país esta situado en una zona estratégica, en la frontera con Arabia Saudí, el exportador más grande del mundo de petróleo, y es uno de los puntos de conexión entre el Mar Rojo y el Golfo de Aden. El otro es Somalía, un país africano fallido y sin estado.

Actualmente, se puede decir que Yemen vive prácticamente dividido. El sur, donde predominan los sunitas, grupos que se quieren independizar del norte y los yihadistas de Al-Qaeda. En cambio, el norte está bajo el control de los rebeldes hutíes chiitas, que en septiembre tomaron la capital del país, Saná, y obligaron al presidente, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, a huir a Arabia Saudita.

Los hutíes pertenecen a una rama del chiisimo conocida como el Zaidismo, que controló el norte de Yemen durante mil años, hasta 1962 y, actualmente, representa un tercio de la población en un país de mayoría sunita. Por eso, los hutíes se han enfrentado en diferentes ocasiones al gobierno yemení porque considera que los margina dentro del país.

Así pues, el conflicto del Yemen es heredero de una larga disputa que hay desde el siglo VII entre los musulmanes y que enfrenta a sunitas, quienes en ese entonces defendieron que el califa tenia que ser un árabe de la tribu Quarish a la que pertenecía Mahoma, mientras que los chiitas, quienes defendían que debía ser alguien de la familia del profeta.

Los sunitas son mayoritarios en todo el Islam, el 85% de la población musulmana, y su principal líder es Arabia Saudita. Sin embargo, los chiitas predominan en Irán y Siria, donde su actual presidente Bachar al Asad es alauita, una tribu chiita siria. Por eso, no es de extrañar que este conflicto se haya internacionalizado. Los sunitas temen que el chiismo se expanda en la región bajo la influencia de Irán, al mismo tiempo que Arabia Saudita no quiere ver como su frontera del norte la controlan sus enemigos.

Pero a esto se le suma que Yemen es un país muy inestable y de reciente creación. La República Árabe del Yemen (el Norte) se independizó del Imperio Otomano en 1918, mientras que la República Democrática de Yemen (en el Sur) se separó del Reino Unido en 1967. Ambos países se unificaron en 1990 y formaron lo que hoy conocemos como la República del Yemen. Sin embargo, un movimiento independentista del Sur desencadenó una Guerra Civil que se prolongó del 1994 al 2000, cuando Yemen acordó la delimitación de su frontera con Arabia Saudí.  

Pero ¿cuál es el contexto actual? Tenemos un Sur que reniega del norte. Unas tensiones que se han incrementado por el avance de los chiitas. Además, Estados Unidos realiza desde 2011 bombardeos sorpresas en el sur del Yemen para acabar con Al-Qaeda. Sin ir más lejos, el martes una web yihadista denunció que el lunes cuatro miembros de este grupo armado habían sido abatidos, presuntamente por un drone estadounidense, en el este de Yemen, en el puerto de Mukala.

Por otro lado, desde el 26 de marzo, una coalición internacional, liderada por Arabia Saudita, bombardea las posiciones de los rebeldes chiitas en el norte y, obviamente, esto produce daños colaterales, el eufemismo que se utiliza en los medios de comunicación, para referirse a los civiles asesinados. Sin ir mas lejos, pese que a finales de abril Arabia Saudita anunció que daba por terminada la operación, los seis días más mortíferos en el país han sido este mes de mayo, del 4 al 10, en que han muerto como mínimo 182 personas. A todo esto, Al-Qaeda también bombardea y realiza atentados suicidas en las zonas controladas por los chiitias.

Ahora, por eso, parece que se ha reducido la intensidad de los ataques, ya que desde el miércoles entró en vigor una tregua para que entrara la ayuda humanitaria. Desde que Arabia Saudita empezó los bombardeos la cifra de muertos supera a los 800, mientras que los heridos a más de 1.500, en un país donde viven unos 25,2 millones de personas, según fuentes de la ONU.

Y mientras esto sucede la comunidad internacional, para variar, mira hacia otro lado. Estados Unidos apoya la coalición liderada por Arabia Saudita, mientras que Riad y Washington acusan a Teherán de estar armando a los rebeldes. Por su parte, Irán niega estas acusaciones y pide que se paren los bombardeos en las zonas controladas por los chiitas.

Yemen se ha convertido en un país en que todo el mundo es hostil a su vecino, nadie tiene amigos, pero comparten muchos enemigos. Los chiitas del norte con Al-Qaeda tienen como adversarios a la coalición internacional y Estados Unidos; las potencias árabes lideradas por Riad y Washington comparten con los chiitas su animadversión contra los yihadistas, mientras que Arabia Saudita, Washington y Al-Qaeda quieren frenar la expansión del chiismo y de la influencia de Irán en la región.

Un escenario complicado de resolver en que hay muchos intereses económicos, sociales y culturales en el tablero, pero como siempre los que sufren son los civiles, que no tienen culpa de nada, pero se encuentran en medio de la disputa de poderes.

1 comentario

  1. Dice ser Ram

    Hombre no esperaras que un pais musulman tenga democracia desarrollo humano, politico, economico, tecnologico etc etc … ninguno lo tiene

    15 mayo 2015 | 13:59

Los comentarios están cerrados.