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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

A Rohani se le olvidó la libertad

Por Cláudia Morán

Mujeres en Irán antes de la revolución de 1979 /  elimperiodedes.wordpress.com

Mujeres en Irán antes de la revolución de 1979 / elimperiodedes.wordpress.com

Hace tan sólo un año, el nuevo presidente iraní, Hassan Rohani, sorprendía al mundo con su discurso en la Asamblea General de la ONU. Directo, conciliador y hasta pacifista, dejó a todos los presentes boquiabiertos al pedir la eliminación de las armas nucleares en el mundo, lo cual parecía indicar una nueva era progresista en la historia del país. Sin embargo (y aunque en el aspecto diplomático ha habido avances), Irán continúa sin respetar importantes derechos como el de la libertad de expresión, al cual ataca desde varios frentes -la calle, las universidades y, por supuesto, Internet- y esto afecta muy especialmente a las mujeres.

Mientras países como Marruecos o Túnez han avanzado considerablemente en sus libertades de expresión e información tras las revueltas, en Irán la censura continúa en forma de detenciones, torturas e incluso asesinatos de aquellos que critiquen o desafíen al Gobierno en la calle o en Internet. En el caso de las mujeres, son obligadas a llevar el velo y están sometidas a diversas prohibiciones, por lo que sufren una persecución aún mayor. Y eso que Rohani fue elegido presidente de Irán después de atraer enormemente el voto femenino durante su campaña, en junio de 2013, cuando prometió trabajar por la igualdad. No obstante, el poder de los ayatolás en Teherán pesa más que cualquier intención reformista, y ante ello el presidente iraní tiene poco o nada que hacer. Así, las iraníes ven con decepción y frustración cómo todo intento de avanzar choca de frente contra un Parlamento de mayoría conservadora. Lo único que Rohani ha conseguido ha sido el ascenso de algunas mujeres a gobiernos provinciales o permitir el acceso femenino hasta ahora prohibido a determinadas ingenierías.

Las iraníes no pueden ser juezas ni candidatas en unas elecciones presidenciales, como tampoco pueden divorciarse fácilmente ni acudir a determinados lugares a los que acudan hombres, como las piscinas. El velo, por supuesto, es obligatorio en la calle para todas, aunque cada vez más mujeres opten por desafiar al régimen atreviéndose a salir sin él. En el caso de los medios de comunicación, Irán se ha convertido en el país con más mujeres encarceladas por informar, un total de 10 informadoras según el último informe anual de Reporteros sin Fronteras (donde, por cierto, el país ocupa el puesto número 173 de 180 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa). Internet y las universidades son otros de los medios de libertad de expresión más silenciados por el régimen iraní. Según Freedom House, Irán es el país del mundo más restrictivo con el universo 2.0, con un brutal control y una gran filtración de contenidos; por otro lado, en las universidades, que hasta ahora habían sido un medio idóneo para el progreso, se está llevando a cabo la segregación por sexos, impidiendo el acceso de las mujeres a algunas materias, y la persecución directa de activistas y jóvenes críticos con el gobierno.

La llegada de Rohani a la presidencia de Irán ha supuesto avances a nivel diplomático, pero no se ha traducido ni de lejos en mejoras en los derechos de las y los iraníes. Con todo, cuesta creerse aquellas fotos de los años 70, cuando las chicas vestían con ropa ceñida y enseñaban las piernas.

CLÁUDIA MORÁN

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