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Goldman Sachs is not an after shave Goldman Sachs is not an after shave

Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Un fenómeno llamado Marina Silva

Llegó a la política con una fuerte vocación ambientalista y a la cima por una desgracia. Quién es la mujer de la que habla todo Brasil.

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Las primeras informaciones eran vagas. Un helicóptero, en Santos. Siete personas a bordo, ningún sobreviviente. De pronto, se supo: uno de los candidatos más prominentes en la carrera por la presidencia de Brasil había muerto.

La cara de Eduardo Campos ocupó las portadas de los diarios en todo el mundo. En el socialismo no se decidían y hasta pensaron retirarse de las elecciones de este año. El joven candidato había muerto a menos de 90 días de las elecciones.

Finalmente se decidió que esta mujer nacida en el selvático estado de Acre, evangélica, ecologista hasta la médula y ambigua en varias cuestiones clave, fuese la candidata al Palacio del Planalto.

El ascenso de Marina Silva fue astronómico. Los últimos sondeos la ubican empatada con Dilma Rousseff para los comicios del 5 de octubre y prevén que derrotaría con holgura a la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) en un eventual ballottage, el 26 de octubre.

Y los contrincantes no saben por donde atacar. La ambigüedad de la candidata en cuestiones como Política Económica o Seguridad hizo que muchos no pudieran encasillarla y llegara al punto en el que está: a un paso de ganarle la reelección al PT, que ya daba por sentado un segundo mandato de Rousseff.

Su ambigüedad es su mayor capital. Logró cautivar a la creciente clase media brasileña y a los universitarios, a la par que a los conservadores, que buscan una alternativa al Partido dos Trabalhadores. Para lograr este fin, la evangélica hizo algunas concesiones, por ejemplo, revirtiendo su postura pro-aborto y bajándole el volumen al discurso ambientalista que sostuvo por años.

A favor o en contra de su candidatura y sus ideas (¿cuales serán?), el fenómeno no deja de llamar la atención de su país y del planeta.

La volatilidad del voto brasileño sorprende.

Y aunque ya todos los sondeos son beneficiosos para la nueva estrella del firmamento político en Latinoamérica, para el mes que viene todavía una eternidad en términos electorales. ¿Bastará con una declaración fuera de lugar, o un nuevo fenómeno accidental del destino, para cambiar otra vez el tablero político de Brasil? Sólo el tiempo lo dirá.

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