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La MINURSO, diplomacia de papel mojado

Por Cláudia Morán

el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prorrogar la misión de la MINURSO en el Sáhara Occidental sin incorporar un solo cambio

El Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prorrogar la misión de la MINURSO en el Sáhara Occidental sin incorporar la vigilancia de los derechos humanos / Foto: Twitter

Cuentan que una vez la ONU envió una misión al Sáhara Occidental con la intención de preparar elecciones democráticas de cara a la autodeterminación del territorio colonizado. De eso hace ya 23 años, más de dos décadas en las que esa misión, la MINURSO, se ha ido renovando sin grandes logros para los saharauis, hasta convertirse en nuestros días en una mera herramienta de control del alto el fuego en el territorio. Y también en una marioneta que parece contentarse con las promesas vacías del monarca marroquí.

La MINURSO fue constituida en 1991 con el objetivo de celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, de acuerdo con la resolución de Naciones Unidas por la que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”. Lo que la diferencia de otras misiones de paz es que no se encarga de la supervisión de los derechos humanos en el territorio, como sería lo normal en cualquier misión de este tipo. Esto se explica porque Marruecos siempre ha contado con potentes aliados internacionales para impedir que la ONU husmee en su territorio (o en lo que Mohamed VI considera que lo es). Los aliados “silenciosos” del monarca magrebí existen -aunque se nieguen a darse por aludidos- porque a pesar de que ningún país del mundo reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, todo sigue igual. Algo pasa. Mientras, Mohamed VI sigue compartiendo mesa, foto y actos oficiales con mandatarios demócratas de todo el mundo, incluidos algunos de los autodenominados “Amigos del Sáhara Occidental” (Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y España).

Para colmo, el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de prorrogar la misión de la MINURSO en el Sáhara Occidental sin incorporar un solo cambio. ¿El motivo? Los tímidos pasos hacia el respeto de los derechos humanos que ha manifestado recientemente Mohamed VI. De la misma manera que el monarca alauí hizo una reforma exprés de la Constitución en 2011 para evitar las revueltas árabes en Marruecos, ahora viaja a Washington, hace promesas a corto plazo, suprime los juicios militares a civiles y se persona ante la ONU -como ya ha hecho- si con ello puede evitar una resolución favorable a las demandas del Frente Polisario en materia de derechos humanos. Así, lo que para los analistas internacionales es una pura estratagema de Marruecos, para Naciones Unidas es una acción suficiente que exime a la organización de vigilar los derechos humanos. En definitiva, al Sáhara Occidental no llegará la autodeterminación ni la supervisión de esos derechos, pero sí una foto de un buen apretón de manos. Aunque los saharauis no se contentarán como la ONU.

CLÁUDIA MORÁN

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