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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

El periodismo no es un crimen

Marc Marginedas / El Periódico de Catalunya

Marc Marginedas / El Periódico de Catalunya

Parece mentira. Que en el siglo XXI tengamos que reclamar que, efectivamente, el periodismo no es un crimen.

Ayer, los rebeldes sirios liberaban por fin a Marc Marginedas, tras seis meses de secuestro. Tras su puesta en libertad, quedan 12 periodistas cautivos en Siria, según Reporteros Sin Fronteras. La ONG calcula que hay unos 33 periodistas desaparecidos en el país árabe. Entre ellos, Javier Espinosa y Ricard García Vilanova.

33 personas, encerradas, enmudecidas, por contar lo que está pasando. La libertad de expresión sigue estando en peligro en todo el mundo, pero especialmente en Siria, Méjico y Brasil.

El martes 11 de febrero, en Veracruz (Méjico), Gregorio Jiménez aparecía muerto en una fosa de Las Choapas. “Lo mataron por hacer periodismo”, contaba su mujer. En octubre de 2013 había recibido una amenaza por investigar dos crímenes. Ni el Gobernador del Estado de Veracruz ni el Presidente Municipal de Cotzacoalcos hicieron nada por evitarlo, ni siquiera responder a las llamadas de los periodistas que pedían colaboración.

Pero el terror de Méjico se ve superado por el de Brasil. Geolino Lopes Xavier, presentador de radio y televisión, fue asesinado el pasado 27 de febrero. Es el cuarto periodista asesinado en 2014 en el país. Fue abatido a tiros por dos personas mientras se encontraba dentro de un vehículo de su cadena de televisión en Teixeira de Freitas. Brasil es a día de hoy, con un Mundial de fútbol a la vuelta de la esquina, el país más peligroso para ejercer la profesión en América Latina.

Pero también lo es Egipto. Mohamed Fahmy, Baher Mohamed y Peter Greste no pueden informar. No los han secuestrado grupos armados o los han matado los cárteles. A ellos los detuvieron las fuerzas de seguridad el pasado diciembre, tras entrevistar a un dirigente de los Hermanos Musulmanes, el partido que ganó las únicas elecciones libres que se han celebrado en el país y que fue ilegalizado el mismo mes. Trabajan para la cadena AlJazeera.

El periodismo no es un crimen. Es la campaña que ha puesto en marcha la televisión árabe con el hashtag #FreeAJStaff, que también tiene a otros periodistas detenidos en el país por hacer su trabajo. En el juicio se encausa a otros 17 periodistas por el mismo motivo: dar voz a todas las perspectivas.

La libertad de expresión no nos hace felices, ni más sonrientes, ni más guapos, ni más delgados. Pero nos hace más libres. Los periodistas nos equivocamos, muchísimo. No somos ni héroes ni protagonistas de las noticias. Pero trabajamos para difundir injusticias, para que cada ciudadano conozca la realidad. Si nos secuestran, asesinan y detienen no podremos hacerlo. La verdad no se mata asesinando periodistas.

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