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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Armas nucleares, el poder o la ruina de poseerlas

armas nuclearesSegún las pistas que nos ofrecen los gestos diplomáticos, todo parece insinuar que Irán y las seis grandes potencias -EUA, Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia y China- están cerca de anunciar un principio de acuerdo para resolver el conflicto nuclear. Washington asegura que ha sido el embargo económico y financiero de Irán lo que ha llevado el gobierno de Teherán a ceder y sentarse a negociar sobre el programa nuclear, puesto que la presión de las sanciones le impide beneficiarse como la superpotencia energética que es el país asiático. De lo que no hay duda es que la posición de Teherán, como todo en la política, responde a un interés (en este caso económico) que pesa más en la balanza que otro interés (el poder regional que le otorga el programa nuclear y la capacidad disuasoria que ello conlleva).

De hecho, desde la invención de las armas de destrucción masiva su carácter disuasorio ha sido y es su principal rol y a pesar de los “intentos” para reducir las armas nucleares a escala mundial desde el fin de la Guerra Fría el debate sobre su posesión sigue sobre la mesa. Según las Naciones Unidas, en la actualidad existen cerca de 22.000 armas de este tipo y se han hecho más de 2.000 ensayos. En 2012 nueve países eran poseedores de armas nucleares aunque sólo los cinco con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU las poseían de forma legal. Así lo establece el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) firmado en 1968 por los Estados Unidos, la Unión Soviética y el Reino Unido durante la época de la détente y poco antes que en 1971 se alcanzara la paridad nuclear entre los dos primeros. Tratado que, por otro lado, ha caído en el olvido y es incumplido por los países que poseen armamento nuclear.

Otros estados, como Pakistán, India, Israel y Corea del Norte también son fuerzas nucleares. Caso aparte sería el de Irán, que supuestamente ocultaría actividades nucleares de tipo militar, hecho que lo ha situado en los últimos años entre los temas prioritarios de la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos.

Desde el “mundo sin armas nucleares” que planteó Barack Obama en 2009 hasta la firma del nuevo Tratado START entre Rusia y Estados Unidos en 2010 ha habido algunos gestos políticos orientados hacia un mayor control sobre este tipo de armas y una progresiva reducción de éstas. Paralelamente, pero, países como India y Pakistán estarían desarrollando y desplegando nuevos tipos de armamento, Israel continúa su política de opacidad nuclear y de Corea del Norte se conocen pocos datos.

Hoy la desconfianza y la sospecha siguen instaladas en la política internacional, que se mueve entre la diplomacia, la geopolítica y la estrategia. De otro lado, la tecnología avanza y las distintas artimañas políticas indican que todavía nos esperan décadas de debate, especialmente si no se toman decisiones en bloque entre todos aquellos países que poseen armas nucleares o si hay ausencia de voluntad y compromiso políticos. Además se debe tener en cuenta que los estados no son los únicos actores que se benefician de su existencia, hecho que hace todavía más utópica la idea de “un mundo sin armas nucleares”. Otros actores como las empresas que fabrican armas nucleares o los centros de investigación nuclear se lucran de lo que para ellos es un negocio.

Ante la enorme complejidad del asunto y la prueba de que sigue siendo un tema de vital importancia en la política internacional, es responsabilidad de los políticos de hoy cooperar y pensar en una lógica mejor, si existe, que la que planteó una vez Winston Churchill: “La seguridad es hija del terror”.

 

BLANCA BLAY

@Blancablay

blanca.blay@gmail.com

 

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