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Los valores de la república francesa

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Protestas en Francia en contra de Manuel Valls por la expulsión de la alumna gitana // Afp

Tras días de silencio y polémica, el sábado pasado el presidente francés, François Hollande, se pronunció sobre la deportación de la familia Dibrani, gitanos de la minoría romaní que residían en Francia de manera ilegal. La acción emprendida por su gobierno a principios de Octubre desató las críticas -más por la manera en que ocurrió que por la expulsión en si- y las palabras de Hollande no han hecho más que atizar el fuego. 

Después de denegar el permiso de asilo que la familia había pedido, el Ministerio del Interior, con Manuel Valls en cabeza, ordenó a la policía encargarse de devolver a los Dibrani de vuelta Kosovo. Primero fue el padre, el 8 de octubre, y al día siguiente, fueron la madre y los seis hijos. Cuando esto ocurrió todos estaban en casa menos Leonarda, ahora foco de todos los medios de comunicación por su arresto durante una excursión escolar.

Cuando salió a la luz el modo en que Leonarda había sido detenida muchos se indignaron y salieron a las calles a protestar. Rozando la legalidad, que prohíbe una acción policial de este calibre en las escuelas francesas o cerca de éstas, la policía hizo detener el autobús en el que viajaban Leonarda y sus compañeros de clase, que iban de excursión con el colegio. Así, aunque no ocurrió en la escuela sí que pasó durante horario lectivo y ante las miradas de incomprensión de sus amigos y la impotencia y resignación de sus profesores.

Sin embargo, ninguna de las críticas o las protestas, surgidas no sólo de entre sectores de la población sino también desde dentro del propio Parti Socialiste, sirvió para que el ministro del Interior francés, Manuel Valls, rectificara o matizara lo más mínimo de sus palabras. Tampoco lo hizo que centenares de estudiantes tomaran las calles de París y de otras ciudades del país para pedir el regreso de los Dibrani y la dimisión del ministro. Valls, de los políticos más populares hoy en Francia, se ha mantenido firme desde el primer momento y ha puesto en tela de juicio los valores de su partido, que con acciones como ésta recuerda más a la lucha contra la inmigración de Sarkozy que a la supuesta política izquierdista de Hollande.

Lo único que hizo el ministerio fue abrir una investigación para comprobar precisamente la legalidad del proceso de deportación llevado a cabo y, bajo poca sorpresa, esa investigación fugaz afirma que el proceso ocurrió ‘dentro de la ley’ y que en todo caso debería corregirse la legislación e incluir que la policía tampoco debe de actuar en plena actividad escolar, con independencia de si ésta tiene lugar o no dentro de la escuela.

Por si no fuera suficiente lo ocurrido hasta el momento, durante su aparición estelar ante las cámaras, Hollande sugirió que “dadas las circunstancias, si se realiza una solicitud y si quiere continuar sus estudios en Francia, [Leonarda] será bienvenida”. La idea del  presidente, de alargar la mano sólo a Leonarda dejando su familia en Kosovo, es tan absurda que cae por su propio peso. Con este gesto, Hollande, sienta un precedente que no gusta a la derecha ni satisface lo suficiente a la izquierda y que complica el debate sobre la inmigración en Francia.

Por último, mientras episodios de este tipo ocurren en la república francesa, segunda potencia europea y tierra de la ‘liberté, egalité et fraternité’, poco a poco y en silencio el partido de ultraderecha Front National va ganando adeptos. Según un sondeo publicado por ‘Le Nouvel Observateur’ el partido obtendría el 24% de los votos en las elecciones europeas, que tendrán lugar esta primavera, y se convertiría en el partido más votado de Francia. Miedo. ¿Dónde quedan los valores?

BLANCA BLAY

@BlancaBlay

blanca.blay@gmail.com

2 comentarios

  1. Dice ser martinezpolo

    ¿Políticos y valores?, es como pedir peras al olmo…

    22 octubre 2013 | 16:59

Los comentarios están cerrados.