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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Sí se puede

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Los habitantes del Bloc Salt persiguen evitar su desahucio/Núria Segura

¿Te imaginas vivir en una sociedad dónde no se necesite dinero? En la que las personas se intercambian favores las unas a las otras sin pedir nada a cambio. Esto es lo que está intentando construir la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en los trece bloques de pisos que ha ocupado en Cataluña y lo que ellos mismos llaman, la Obra Social de la PAH.

En un edificio de cinco plantas en Salt (Girona), viven 43 personas, 22 adultos y 21 niños repartidos en 16 familias. Todos ellos tienen algo en común, han sido desahuciados de sus casas o corren el riesgo de que el banco se quede sus viviendas por no poder asumir sus hipotecas. En el bloque de Salt han encontrado una salida para poder establecer su hogar.

Una vez a la semana, los vecinos del bloque hacen una Asamblea, ahí se reparten las tareas de la semana, se autogestionan, viven en comunidad y unos se ayudan a los otros. Por ejemplo, Engracia era profesora interina y, a raíz de los recortes, se quedó sin trabajo. Cada tarde, cuando los niños regresan del colegio les ayuda hacer los deberes y luego cena en casa de algún vecino. “Este año no me han llamado para ir a dar clases, pero nunca había tenido tanto trabajo como hasta ahora, 24 horas al día 7 días a la semana”, dice Engracia con una sonrisa en la boca.

Miriam, que comparte casa con la maestra, explica que la gente hace favores sin esperar nada a cambio. “No es porque yo te ayude a ti, tú me tienes que ayudar a mí, no. Cada uno ayuda a quién puede y cómo puede según sus habilidades”, destaca.

Doris, una chilena, vivía con su marido y su hija, pero con la crisis los dos se quedaron sin trabajo, fueron desahuciados y su esposo decidió hacer las maletas y volver a su país. De un día para otro, se encontró sin trabajo, sin casa, sin dinero y sin marido. Aún así, esta mujer fuerte no se amedrentó. Doris se siente afortunada de estar en el bloque de Salt pues asegura que aquí puede dormir sin pensar  “si mañana tendrá que comer” y, además, hay  gente que les escucha y les apoya.

Esta es una de las tónicas del bloque, en el que la mayoría de sus habitantes son mujeres. Sólo hay dos matrimonios en todo el edificio. “Las mujeres son resistentes y por sus hijos hacen lo que haga falta. Así que aquí hemos entrado las mujeres y gestionamos el bloque”, explica Engracia.

Pese que la PAH ha ocupado trece bloques en Cataluña, el de Salt es el más emblemático porque fue el primero. Sus moradores llegaron aquí el mes de marzo y Doris reconoce que ha aprendido mucho en este edificio, en el que convive con personas de distintas partes del planeta. Por eso, para la chilena en el edificio se ha caído el muro de la migración, se ha demostrado que sí hay integración y se puede convivir todos juntos.

Además, otras de las lecciones recibidas es que se puede vivir sin dinero. “Aquí nosotros hacemos, compartimos cada uno lo que sabe. Además, la autogestión, la recuperación de alimentos”, resalta. Engracia, por su parte, explica que el bloque es una demostración de que se puede “prescindir del sistema capitalista” y poco a poco “se puede construir otro modelo económico”.

Si uno camina por el bloque ve que las casas están decoradas con mensajes reivindicativos u optimistas como “Cal somriure (Hace falta sonreir)”; algunos adultos trabajan en el huerto, mientras las gallinas picotean por el patio, otras mujeres conversas y es una constante ver a niños corretear y jugar.

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Desde hace unos meses, los bomberos se han negado a realizar desahucios en España y se han unido a los manifestantes/Núria Segura

Josep Cabayol pertenece a Sicom TV, una entidad que a través de la comunicación ponen de relieve problemas sociales y trascendentales de la actualidad. Esta organización está realizando un documental sobre el bloque de Salt. Sicom TV ya produjo un documental sobre la PAH en 2012, que este año ganó el premio al mejor largometraje del X Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona.

Cabayol explicó que el documental reflejará que en este bloque se está “experimentado una nueva manera de entender la vida, de compartir y, en definitiva, de entender la economía” que se basa en compartir los bienes comunes y, todo esto, “se puede hacer sin dinero”.

Tal vez este sitio, es de los pocos en el que las personas pueden confiar las unas con las otras, las puertas no se cierran con llave y si alguien le sale trabajo, aunque sea por unas horas, sabe que se puede ir tranquilo o tranquila porque siempre va haber alguien que se cuide de sus hijos.

El bloque, en verdad, es propiedad de la Sareb, el banco malo, que creó el gobierno de Mariano Rajoy para vender los “activos tóxicos”, es decir, aquellas viviendas que su precio se había desplomado tras la burbuja inmobiliaria, por lo que si los bancos españoles las vendían al precio actual perdían mucho dinero. Muchos de estos edificios son de personas que han sido desahuciados y, por eso, la PAH pide que se alquilen a los damnificados a un bajo precio, pero mientras que el gobierno no encuentre una solución, la plataforma insta a ocuparlos.

La Audiencia Provincial de Girona pidió que se desalojara el bloque de Salt el 16 de octubre a las 09:00 de la mañana. La noche del 15 al 16, este sitio se convirtió en una fiesta, con conciertos, y unas 800 durmieron en el parking del edificio. Los autobuses no paraban de llegar y el 16 por la mañana, 1.500 personas se congregaban en las inmediaciones del bloque bajo la consiga de parar el desalojo. Hasta un grupo de 100 bomberos indignados acudieron a la cita.

A las 08:00 de la mañana, todo eran gritos de alegría: El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo había decidido parar el desalojo por cuestiones humanitarias. Además, obligaba a las autoridades españoles a sentarse a una mesa a negociar con los habitantes del bloque de Salt para darles una solución a su situación. Los vecinos, visiblemente emocionados, recibieron la noticia entre abrazos y lágrimas y no paraban de dar las gracias a todos los que acudieron al edificio.

María llegó de Sant Adrià del Besós el 15 al mediodía. Para ella, que no se haya desalojado el bloque de Salt es “una batalla y una victoria importante en una guerra contra la Sareb” porque este edificio es “el referente de la Obra Social de la PAH”.

Cabayol se mostraba optimista y decía que es un hecho histórico porque un tribunal europeo “ha cuestionado el derecho de un banco, de un banco malo como es la Sareb, de ejercer la propiedad privada por encima de los derechos de las personas (…) Hoy se ha demostrado que sí vale la pena luchar por otro modelo”.

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Centenares de persones acogen con aplausos la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo de parar el desahucio del Bloc Salt.

Doris, con una sonrisa de oreja a oreja, espetó contra la administración española que, a su juicio, debería sentir “vergüenza” de que la resolución tuviera que venir de fuera del país. Para la chilena era importante que no se desalojara el bloque, principalmente, por las familias, a las que no se podía dejar en “calle sin ofrecerles otra alternativa”. Además, a su modo de ver, si caía Salt, asegura, hubieran desalojados los otros edificios de la PAH. “Hemos dicho no nos moverán, hemos dicho, la lucha continua, y estamos aquí”

Una vez más, la PAH ha demostrado que “Sí se puede”.

Vídeo del Bloc Salt realizado durante mi estancia en Salt.

Este reportaje y el vídeo se ha podido realizar gracias a la colaboración de Sicom TV y de los habitantes del Bloc de Salt.

Núria Segura Insa

Nuriasegura@gmail.com

@Nuriasein

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