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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

Nacer en Camboya

Camboya constituye una de las economías más dinámicas de Asia, pero a su vez esta sumida en la pobreza y tiene un grave problema en la protección de los derechos de los niños que viven desde hace años una situación grave y trágica. Duros años de guerras, conflictos y violencia generalizados entre 1970 y 1989 destruyeron las infraestructuras y el progreso de una nación que fue conocida como la Francia del Sudeste Asiático.

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Shehzad Noorani, flickr

Aproximadamente un tercio de la población camboyana vive por debajo del umbral de la pobreza. Existe un gran contraste entre las áreas urbanas y rurales y la mayoría de los niños de las regiones pobres están expuestos a la malnutrición y a condiciones de vida mediocres.

Las instalaciones hospitalarias son insuficientes y en muy mal estado y la salud de los niños esta constantemente en peligro: El SIDA está ampliamente propagado. Un gran numero de niños quedan huérfanos porque sus padres contraen esta enfermedad. Además, un tercio de nuevas infecciones se transmiten de la madre al niño. Hay también una gran mortalidad infantil, explicada en parte, porque tres cuartos de los nacimientos se dan en la casa de la madre.

El acceso al agua potable es también un problema muy grave en Camboya, en las zonas rurales, donde vive el 80% de los camboyanos, sólo el 16% de la población dispone de agua potable.

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http://www.humanium.org/es/camboya/

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http://www.humanium.org/es/camboya/

En Camboya la escolarización no es obligatoria, y aunque el índice de escolarización mejoró en los últimos años, las condiciones de escolaridad son precarias: el material y la higiene en las escuelas son ampliamente insuficientes…

El trabajo es una realidad diaria para aproximadamente 45% de los niños de 5 a 14 años en Camboya. Algunos de ellos trabajan de forma abusiva en las salinas, fábricas o en las industrias de construcción en pleno apogeo. Otros trabajan en los campos de arroz o recogiendo basura. Estos últimos son los conocidos “niños del basural”. En Phnom Penh, la capital de Camboya, se encuentra el basural municipal Stung Meanchey, dónde diariamente llegan más de 700 toneladas de la basura del país. Más de 3.000 familias trabajan y viven en las aldeas que rodean el basural.

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Shehzad Noorani, flickr

Durante las veinticuatro horas del día, los niños hurgan en más de 600 hectáreas de residuos malolientes, embriones de enfermedades en proceso de putrefacción con el fin de encontrar bolsas de plástico, latas, botellas  y cualquier chatarra que puedan vender para su reciclaje. A cambio de tan sólo un dólar norteamericano, los niños trabajan 12 horas en duras condiciones.

Los niños camboyanos a menudo se enfrentan al comercio de la droga o al comercio sexual… Una gran parte de este tráfico se lleva a cabo en la frontera con Tailandia. Así, muchos son vendidos para formar parte de la red tailandesa de prostitución.

La legislación camboyana reprime estos tratos de niños y explotación sexual. Desafortunadamente, los policías no son dignos de confianza. Ellos mismos son frecuentemente autores de violencia, abuso y acoso. Así, las escasas violaciones y agresiones que se denuncian se diluyen en un sistema judicial totalmente corrupto.

La única preocupación de los niños camboyanos es la lucha cotidiana por la supervivencia. Estos han aprendido a no confiar en nadie, ni siquiera en sus propias familias. Es común que los padres vendan al menos a uno de sus hijos para que se dedique a la prostitución y mantenga al resto de la familia.

Maria Gobern – maria.gobern@gmail.com – @mariagobern

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