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Tampoco Breton Woods es una marca de Whisky. Porque el periodismo internacional no es solo cosa de hombres, ocho mujeres ofrecen un punto de vista diferente sobre lo que pasa en el mundo.

A indignação tambêm é brasileira: Brasil, la canción y la protesta

Desde las sambas que cantan a un “amante” (el pueblo) durante las épocas de dictadura hasta los raps que denuncian la pobreza, la violencia y la desigualdad sugieren que el gobierno este país tropical debió haber escuchado más las canciones en la radio y menos a sus asistentes políticos para evitar hacer el referéndum anunciado esta semana por Dilma Rouseff.

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Brasil es la eterna casa de la samba, el carnaval y la alegría, pero también de la indignación. Basta solamente con ir atrás en el tiempo, en épocas dictatoriales, cuando Geraldo Vandré hablaba de flores y denunciaba Por los campos hay hambre/En grandes plantaciones/Por las calles marchando/Indecisos cordones o Chico Buarque, quien prometía venganza en A pesar de você, cantando desde el exilio que aquel régimen debía pagar por cada lágrima derramada.

De la misma época que marcó la censura de Vandré, Elis Regina y Caetano Veloso es el relato mágico Construção (Construcción) del prolífico Buarque, en el que se cuenta la historia de un trabajador de la construcción, que sumido en una depresión decide “tropezar en el cielo” desde el balcón que estaba construyendo.

Chico Buarque Goldmansachsisnotanaftershave.wordpress

Morreu a contramão atrapalhando o tráfego (murió a contramano entorpeciendo el tráfico). Otro anónimo, otra alma sumida en la eterna rutina del trabajo mecánico, presa de sus

circunstancias. Por esa capa de grasa que tenemos que beber / Por ese humo desgracia que tenemos que toser / Por los andamios de gente para subir y caer. Dios le pague: esto era Brasil en los años ’70.

Con la democracia en 1985 llegaron nuevos problemas, los crecientes bolsones de pobreza alcanzaron extremos en los que la policía no se atrevía a entrar en las favelas. La desigualdad rampante, la droga y la violencia se apoderaron de las grandes urbes brasileñas.

La corrupción, los problemas económicos y la contaminación fueron también temas que ya estaban presentes durante la dictadura, pero que empeoraron a través de los años y dieron a Brasil la imagen tétrica que todos tuvimos durante los ’90 de su gobierno, con el neoliberalista Fernando Collor de Mello como actor principal.

Y con estos crecientes problemas, nació una nueva canción. El rock, el rap y otras músicas típicamente anglófonas pasaron por el tamiz brasileño y se reconvirtieron.

Letras como Até Quando (Hasta cuándo) de Gabriel el Pensador o Mais do mesmo (Más de lo mismo), de Legião Urbana sonaron entre temas de Madonna, Michael Jackson o Billy Idol, denunciando la violencia, la pobreza y la desigualdad.

En 1993 nació O Rappa, una banda que no tiene un ritmo exactamente definido, con variaciones de reggae y rock e incorporaciones de samba, rap y música tradicional de Brasil. Su importancia radica en su popularidad, dado que sus canciones de denuncia tienen un fuerte impacto social.

O Rappa canta a la favela, a las armas circulantes en Brasil, a la inseguridad, la corrupción y la droga. Fue así como estos “Pescadores de ilusiones” lograron sonar en todas las radios de uno de los países más prometedores de la tierra.

Así, la música retrata un conflicto arrastrado que difícilmente se resuelva con unos pocos años de Gobierno del PT, que a pesar de sus inmensurables logros, tiene una cuenta pendiente de ocho de ministros que han caído a causa de la corrupción en sus filas.

Muchos problemas de los brasileños, como la falta de educación, seguridad, salud, cloacas o viviendas dignas sigue patente en la realidad del país, y es por eso que se arrojaron a las calles a reclamar, en una protesta que comenzó por una nimiedad como es el aumento de un boleto de transporte.

Por supuesto, el ambiente da para mucho e incluso desde el lado musical hay oportunistas. Tal es el caso del cantante popular Latino, que prometió a través de su cuenta de Twitter lanzar una canción de protesta a razón de las manifestaciones.

Por suerte, el arte de sus predecesores prevalece y nos hace recordar que puede que la alegría sea sólo brasileña; pero en tal caso, la indignación también.

Para contactarme: veronicaafurlan@gmail.com o mi twitter @veronicafurlan

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