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El secreto de por qué follo tanto

Soy feo, medio gordo, mirad que tetas: vivo en una casa pequeña y apestosa. Pero aun así follo casi todos los días con mujeres diferentes. Mi secreto no está en mi inteligencia ni en mi encanto. Sino en mi madre muerta.

Mi madre muerta tapa los ojos de las chicas guapas. Las embruja. Les susurra al oído sortilegios que nublan sus mentes: de pronto les gusto y quieren abrirse de patas, me enseñan el coño. Mi madre muerta les conduce hasta mi cama.

-Métemela sin condón –me piden las chicas guapas.

Y yo se las meto. Mi polla está inmunizada de enfermedades sexuales porque mi madre muerta cubre, con su mano, mi polla cada noche: por el dolor que le produce haberse muerto de cáncer cuando yo tenía 10 años de edad. La palma de su mano sana mi polla: la fortifica y robusta.

Cuando eyaculo dentro del coño de la mujer que mi madre me ha traído hasta la puerta de mi casa, todos mis espermatozoides están muertos: espermatozoides con cabeza de calavera: lleno el coño de las mujeres de cadáveres: niños abortados: previamente mi madre muerta los ha matado uno a uno: ha machacado mis huevos dentro del escroto: con su lengua, con su aliento: mi madre muerta jamás permite que yo deje embarazada a una de esas mujeres: que me arruinara la vida por jugar con un coño un rato. Mi madre muerta sólo es una madre que le concede caprichos a su hijo. Reconozco ser un hijo mimado.

Es pecado, lo sé: pero cuando muera ambos vamos a esquivar el inferno: vamos a vivir como fantasmas en este mundo: violando a las mujeres más bellas, por las noches, cuando duermen, cuando están solas y desnudas: ella les sujetara las manos y yo, convertido en un fantasma, me las follaré ¿Quieres que te folle un fantasma? ¿Cómo es la polla de un fantasma? Muy fría: como una barra de hielo que se guarda en un congelador: y cuando la polla del fantasma se corre, se derrite: convirtiéndose en caldo caliente: les quema.

Abandono a todas las mujeres que me follo: todas las mujeres que me follo lloran por sentirse despreciadas: cada lágrima que caen de sus ojos es una prisión de cristal: cada prisión de cristal contiene una letra del sortilegio que mi madre muerta les susurró al oído. Y cuando terminan de llorar, quedan curadas: sanas y felices.

Listas para follarse a otro.

Pero nunca me olvidan del todo: por si yo quiero que vuelvan: por si se lo pido, lloriqueando, a mi madre.

No creo que sea un buen momento para tratar de ligar

Estoy divirtiéndome, encerrado en la buhardilla, sacándome fotos desnudo y escuchando música. Pero me empieza a crujir el estómago de hambre y me voy al supermercado.

Hago la compra, luego cola para que me cobren: delante tengo a un chico joven: es guapo, pero tiene una barriga como de embarazada: grotesca: le miro mal, enfadado:

-¿Por qué no te cuidas? ¿Por qué no te quitas esa barriga asquerosa? –le pregunto.

-Vete a la mierda, gilipollas.

Miro sus manos: lleva su compra: únicamente una botella de refresco de cola, de marca desconocida.

-¿No tienes dinero para comprarte una coca cola de verdad? –prosigo- Normal. Si no te das cuenta de lo asquerosa que te queda esa barriga, tampoco te vas a dar cuenta qué tienes que hacer para mejorar en la vida.

En otra caja de cobro, una mujer mete su compra en bolsas. Lleva un escote: se lo miro: ella se da cuenta: me mira como si fuera un pervertido: ¿Qué se cree la jodida fea? le miro las tetas porque tiene un escote: si estuviera navegando por Internet y encontrara un video casero que hubiera grabado su marido mientras se la follaba no lo descargaría: tengo ganas de acercarme y decírselo:

-No me bajaría de Internet, un video porno tuyo.

Pero no lo hago.

Por fin es mi turno: la cajera pasa mi compra por el código de barras: se llama Cristina: lo sé porque tiene una chapa, con su nombre escrito, sobre sus pequeñas tetas: sus tetas son pequeñas pero sexys: me las metería en la boca: Cristina es linda: de ella sí que me bajaría un video porno amateur: me miro en un espejo lejano: miro mi reflejo: voy con las gafas y despeinado: con barba de 4 días: llevo una camisa sucia: en el cuello de la camisa tengo una mancha de semen: de antes, cuando me masturbé: la corrida llegó hasta allí: no, no creo que sea un buen momento para tratar de ligar. Me veo inferior a Cristina.

Voy al video club: no sé qué película elegir: todas las películas son la misma mierda: todas las películas parecen dirigidas por la misma persona: tengo 33 años: habré visto en mi vida más de un millón de películas: ya me sé todas las tramas, todos los giros: estoy harto de ver películas: el video club es como la vida: ahora entiendo porqué tenemos una esperanza de vida de 70 años aproximadamente: el ser humano no muere de viejo, sino de aburrimiento: cuanto más aburrimiento, más envejeces o enfermas: las mismas películas, los mismos coños, las mismas personas, las mismas situaciones, los mismos desengaños, el mismo polvo, siempre el mismo camino, pero en círculos: 70 años de vida es demasiado: alquilo “Scary Movie 4”.

La dependienta del video club es una enana:

-¿Eres canario? –pregunta tras escuchar mi acento (al decirle mi número de socio)

-Sí ¿Cómo lo sabes? ¿Se la has chupado a muchos canarios? –no digo.

-Sí ¿Conoces a muchos canarios? –sí digo.

-Mi tía es canaria.

-¿Y a mi qué coño me importa? ¿Para qué te pregunto si eres más fea que una cochinilla? Te estoy preguntando para que te hagas ilusiones con que estoy interesado en ti. Porque soy un cínico. Porque con tu estatura y tu gordura sólo te sacaría a la calle para utilizarte como balón de fútbol, para darte patadas –no digo.

-¿De qué isla?

-De Tenerife.

-Yo nací en Gran Canaria –contesto.

Pienso en qué puta es la vida ¿Por qué Cristina no me habló y esta sí? Porque para Cristina yo soy una cochinilla que solo sacaría a la calle para utilizar como balón. Puta vida, putos círculos: siempre lo mismo.

Hasta cuando me corro sobre la cara de las chicas

Me levanto temprano: tomo un bus: llego a un pueblo: en mis manos tengo un ejemplar de “20 minutos”: el ejemplar donde sale el reportaje de la entrega de premios de 20 Blogs: en este pueblo no reparten el “20 minutos”.

Dejo el periódico atrapado en una ventana: mi ilusión es que lo recoja el próximo ganador de los premios “20 Blogs”: una persona con un trabajo de subhumano desgraciado: pero que ame la literatura, escribir: una persona normal que sueñe con vivir de escribir: es todo lo que pido para ser feliz: que la suerte que he tenido yo también la tenga otro:

Pero, por desgracia, lo recogió una tetuda que sólo tenía pinta de saber escribir la lista de la compra:

Así que me la llevé a mi buhardilla:

Y tras correrme sobre su cara, le lavé la cara con agua del grifo de la cocina:

-Qué bonito detalle –me dijo- De la gran multitud de chicos que se han corrido sobre mi cara, eres tú al único que se le ha ocurrido lavarme la cara. Muchas gracias.

-Es que los premios “20 Blogs” han cambiado mi vida, nena. Ahora, hasta cuando me corro sobre la cara de las chicas, soy tremendamente educado.

Pollo de mierda

Me fijé que en esa acera vendían pollo porque, enfrente, había un hombre gritando:

-¡FALSA JUSTICIA! ¡FALSA JUSTICIA!

Y la policía echándolo.

Tengo ganas de comer pollo: hago cola: es la primera vez en mi vida que entro en un KFC.

-¿Qué quiere? –me pregunta la dependienta (marroquí).

-Un pollo.

-¿Crispy , stripes o wings?

-¿Cómo?

-¿Crispy , stripes o wings? –repite enfadada.

-¿Me está hablando en clave?

-¿Qué tipo de pollo quiere?

-Un pollo, joder. Un pollo normal y corriente.

-Classic entonces.

-¿Classic? ¿Pero por qué me habla en inglés? ¡Si usted es mora! ¿Qué se cree? ¿Qué soy un americano? ¡Pero si estamos en la capital de España!

-¿Quiere una salsa, señor? Tenemos mostaza con miel, barbacoa o finas hierbas.

-¿No tienen la de ajo?

-No.

-¿Y salsa classic?

-No.

-Joder. Pues deme las tres.

Me dan una caja, con la foto de un viejo con cara de pedófilo, sonriendo:

La caja parece de palomitas: pero está llena de trozos de pollo. Descubro de qué se ríe el viejo de la caja: de los clientes:

-¿Y los cubiertos? –pregunto.

-En los KFC no se dan cubiertos señor. Es una cadena de comida rápida.

-Yo voy a comer despacio, que si no me van a dar gases.

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-¿Y qué quieren? ¿Qué me lo coma con las manos? ¡Pero si estamos en el siglo XXI! ¡Esto no es una cadena de comida rápida, sino de clientes guarros!

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-Tanto rollo haciéndose los finos: que si salsita a las finas hierbas, que si mostaza a la miel, que si no tienen salsa de ajo y ahora tengo que sentarme ahí con todos esos turistas apestosos a comer con las manos, como si estuviéramos en la prehistoria.

Tomo mi bandeja y me siento en una esquina, de espaldas a donde menos gente hay: me da vergüenza que me vean comer con las manos: me da asco ver a la gente comiendo con las manos: detrás de mí, se sientan dos extranjeras jóvenes: se ponen a hablar en inglés:

al estar comiendo con las manos mis instintos primarios salen a la superficie: me apetece comerme todo este pollo, eructar y violarlas sobre la mesa: como si yo fuera un gorila y ellas unas monas con el culo rojo.

Pero no lo hago.

Termino de comer: me voy al baño: el baño es una mierda. No me hacen faltan los ojos para saber que he llegado. Simplemente he de cerrar los ojos y oler los meados. Me da asco tocar la manecilla para abrir el retrete porque me imagino la de gente que la habrá tocado con las manos tras cagar, mear y chuparse los dedos después de comer pollo. Salgo del baño: en las escaleras me cruzo con una de las trabajadoras: es suramericana y está embarazada: tienen una barriga grandísima: la pobre no puede dejar de venir al trabajo: necesita la mierda de sueldo que le pagarán: baja las escaleras para ir al baño con gran esfuerzo: su sufrimiento, su drama económico me hace vomitar en el suelo: me acabo de dar cuenta de que me he gastado 11 euros en una comida de mierda: hay gente que mataría por tener 11 euros a la semana para poder comer.

Nota.- Horas más tarde, me di cuenta de que el hombre que gritaba en la puerta “FALSA JUSTICIA” era el mismo hombre que salía dibujado en las cajas de los pollos.

Premios “20 Blogs” (título original)

Lee mi crónica de la noche

O entérate de todo por los profesionales.

Foto: Jorge París

Ni fama ni cocaína

¿Fama? ¡No, gracias! ¿De qué sirve tener millones de admiradores alrededor del mundo si al final terminas como Britney Spears (borracha y loca), Maradona (medio muerto, cada dos por tres), Whitney Houston (coleccionando basura), Anna Nicole Smith (millonaria, infeliz y muerta), Elvis Presley…?

¿De qué sirve tener todo el dinero del mundo si este te convierte en un paranoico que sólo tiene parásitos a su alrededor y comienzas a tener caprichos que te pueden llevar a la cárcel o al manicomio? La sociedad nos vende la fama como algo por lo que debemos matar. No obstante, quien la consigue la sufre y padece como una enfermedad hasta el último de sus días. El ser humano no está preparado para la mega fama. La fama nos lleva a un estadio de soledad donde no encontramos a nadie como nosotros. Y el ser humano no puede sentirse solo, porque enferma.

Nos quedamos, mejor, con la familia que nos quiere a pesar de nuestros defectos, de la chica que nos ama, a pesar de que no salgamos en la portada del “Times”, del amigo que bebe cervezas a tu lado sólo por disfrutar de compañía. Nos hemos acostumbrado a ver, a lo largo de toda la historia del mundo del espectáculo, que quien consigue la fama, la paga con lágrimas.

Nota.- Esta es la columna que aparece hoy jueves en la edición impresa de “20 minutos”

Hoy me confieso un poco: problemas con las cucarachas humanas

Algunas veces, acostado en mi cama, digo en voz alta:

-Por favor Dios, dame tus super poderes.

Conozco a muchas personas: sus miserias, sus paranoias, sus deseos, sus sufrimientos actuales: veo sus almas. Me gustaría tener el poder sobrenatural para arreglarles la vida. Pero no puedo. Así que hay semanas que paso deprimido, encerrado en mi buhardilla, acostado en mi cama. Me llaman por teléfono, no respondo. Me piden compañía, me escondo. Porque no puedo hacer nada por ayudarles. No tengo lo que necesitan ni el poder para solucionar nada. No puedo estar en todas partes ni, egoísta, puedo entregar mi corazón a todo el mundo. Y si me follo a mujeres para hacerlas sentir bien, me llaman cabrón.

Paso los días encerrado en mi buhardilla. Acostado bajo las sábanas. Escribiendo chorradas en mi ordenador.

Cuando salgo (porque me muero de hambre) la gente que conoce mi día a día me pregunta:

-¿Por qué te pasas el día encerrado en casa? ¿Por qué no sales?

Y nunca les contesto la verdad.

Hoy por la noche

Hoy por la noche, caminaba por la calle, de regreso a casa. Me encontré a una puta que salía de un hotel. La puta encontró restos de semen dentro de su boca. Como no eran de la persona que amaba formó un escupitajo que escupió, con fuerza, al suelo. Pensé que ese escupitajo era una bella historia de amor.

La puta no era demasiado fea. Flaca, creo que suramericana.

Pensé en acercarme a ella: preguntarle por cuánto. Ella me advirtió: era un taxi y estaba libre:

-¿A dónde te llevo? –me dijo.

Pero no me atreví a contestar. Me sigue dando miedo acostarme con putas. Algunas veces me gustaría ser tan bestia en el sexo como Torbe. Poder follar sin importarme nada más.

Hay chicas que me caen mal hasta que les veo las tetas. Hay chicas que sólo son simpáticas cuando están desnudas. La gente, sólo es válida, cuando se desnuda y se deja ver tal cual es. Cuando se quitan la careta y muestran sus debilidades, sus miserias. Cuando dejan de actuar como personas importantes. No hay nadie que sea importante, eso lo sabe cualquiera que no sea imbécil.

Amo el momento en que una chica desconocida se desnuda, se abre de patas y me deja que se la meta. Amo cuando su cuerpo y el mío actúan, se mueven, tratando dar placer al otro. Amo cuando terminamos y no hay nada más qué hacer: cuando nos miramos, diciendo:

-¿Y ahora qué?

Es el momento de abrazarla: de hacerle ver que no se ha acostado con un psicópata. De demostrarle que todas las palabras que le dije antes para que se abriera de piernas no eran mentira. Es un momento bello. Se forma una conexión que nunca se olvida. A pesar de que la relación no se haga eterna. A pesar de que la dejes. Cuando das amor a alguien, ese momento nunca muere, queda en deuda eterna. Es un paisaje bello que siempre se recuerda.

Dentro de la caja de mi cabeza tengo la mirada de casi todas las amantes que me follé (a no ser que estuviera borracho o drogado). Guardo todas sus esencias y, en mis noches de soledad vuelvo a ellas para recordar que algunas veces tuve suerte. Me masturbo en mi cama, solo, pensando en la forma en que me miraban mientras me daban placer. ¿Dónde estarán todas las chicas del mundo que me he follado? ¿A quien estarán haciendo feliz en estos momentos?

Me voy haciendo viejo: ya no busco sólo chicas guapas con agujeros: ahora busco chicas válidas: brillantes, creativas, inteligentes.

Ya no me excita sólo un agujero, por desgracia.

Ya no soy tan animal ni tan cerdo, por desgracia.

Odio a los niños llorones

Tenía a una familia de inmigrantes ecuatorianos sentados al lado de mi mesa. Comían hamburguesas y su hijo, de 5 años, lloraba porque quería un helado con pastillas de colores y chocolate.

-No te lo podemos comprar porque no tenemos dinero –le explicaba el padre una y otra vez- En España cuestan mucha plata las cosas.

No pude disfrutar de mi hamburguesa por los jodidos llantos del chaval. Así que, cuando terminé, fui hasta la barra y me compré un helado con pastillas de colores y chocolate.

Y me puse a comérmelo delante del niño para que se pusiera a llorar más aun. Sin embargo, por desgracia, el padre me miró con odio: se levantó y le compró el helado al niño.

-Ya te joderé en otra ocasión –le dije al niño- Esta vez te has salido con la tuya, pero ya te cogeré jodido mamón.

El padre no se atrevió a decirme nada porque era un enano. Y cuando miré a su mujer me la imagine desnuda.

Un milagro en el siglo XXI

A vísperas de la entrega del premio al mejor blog 2006 quiero confesar porqué doné los 3.000 euros que me dieron el año pasado al ganar el premio al MEJOR BLOG EN CASTELLANO con micabeza.com Aunque meses antes trabajaba de freganchin, en los momentos en que el jurado de los premios 20 Blogs se sentaba a decidir a quién iban a premiar, yo trabajaba de recepcionista en un hotel de 5 estrellas, en el turno de noche, en la isla de Fuerteventura. Y tenía un sueldo decente: 1.300 euros mensuales. He estado buscando por los discos duros de mis ordenadores y he encontrado este video de cuando tenía un trabajo de subhumano:

No tenía mucho trabajo por las noches y si lo tenía no lo hacía, no me importaba: por aquel entonces tomaba trabajos con los que poder ahorrar algo o acumular paro para poder dejarlos y pasar temporadas escribiendo. Cuando se me terminaba el dinero volvía a tomar un trabajo de subhumano que odiaba y que me hacía sentir desgraciado: yo sólo quería dedicarme a escribir, nada más.

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-Quiero ser escritor -le decía al segurita que venía cada noche a verme, para hablar un rato- Voy a dejar este trabajo y centrarme sólo en escribir.

-Estás loco. El hotel es un buen trabajo. Te vas a arrepentir si lo dejas. No vas a conseguir vivir de escribir. Eso sólo lo consigue quien tiene enchufes.

(a lo largo de mi vida he escuchado tantas veces estas palabras que llegué a creérmelas)

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El día que vi que estaba nominado al mejor blog, aparte de ponerme a llorar de emoción, comencé a pasar las noches en el hotel soñando despierto. Soñando en qué pasaría si ganaría. Me imaginaba en la fiesta, saltando de emoción al escuchar mi nombre, subiendo al escenario a recoger el premio, llorando de felicidad. Y, para colmo, me iban a dar 3.000 euros.

-¿Qué hago con ellos Rafa? –me pregunté en voz alta.

-¿Una tele de plasma? ¿Un ipod? ¿Un ordenador nuevo? ¿Una cámara guapa para hacer videos? –sugerí.

Entonces recordé mis inicios literarios. La primera vez que escribí un relato gané un concurso regional con él. La noche antes de que se fallara ese concurso, le dije a Dios que:

-Si gano ese concurso, donaré las 50.000 pesetas del premio.

Y gané. Pero no lo doné. Me gasté el dinero en tonterías.

Al poco, me presenté a un concurso de comic que organizaba mi instituto. Me presenté con la historieta “El Gran Día de Emiliano Gamba”.

-Dios, esta vez te lo juro. Si gano las 5.000 pesetas de este premio lo dono en su totalidad.

Gané. Y me gasté el dinero, creo recordar, en unos cd de los Jacksons.

Tras ese segundo premio me presente a 32 concursos literarios. No gané ninguno. Así que aquella noche, en la soledad de la recepción de aquel hotel, le dije a Dios:

-Esta vez sí Dios. Donaré los 3.000 euros. No me quedaré con nada. Yo tengo manos para trabajar. Siempre he salido adelante en la vida yo solo. Pero hay otra gente que no puede salir adelante sin ayuda.

Gané el premio “20 Blogs”. Doné los 3.000 euros a una asociación que cuida de niñas violadas. Y Dios me premió.

Me dio este, el mejor empleo de mi vida.

Me dio imaginación ilimitada.

Me hizo más seguro.

Me hizo más guapo, mucho más, de lo que se puede imaginar.

Y hace que las chicas más guapas del universo pasen por mi cama.

La gente no cree en Dios. La gente no cree en los ángeles que nos ayudan y premian por las buenas acciones. La gente es estúpida. Pero yo no tengo la culpa de eso. La gente vive en un infierno de subhumanidad porque es retrasada mental.

En la actualidad, sólo hay una cosa que me falta para ser feliz. Es poderme traer a mi perra Anais Niin desde Fuerteventura. Me la encontré en la calle, bajo la rueda de un coche, una mañana en la que me habían despedido de un trabajo y yo andaba preocupado porque no tenía nada de dinero reunido ni paro con el que contar. Sin dudar, me lleve a esa perrita a casa. Y nadie me ha dado tanto amor desde entonces.