Archivo de la categoría ‘Pongamos que hablo de Madrid’

Hasta cuando me corro sobre la cara de las chicas

14 mayo 2007

Me levanto temprano: tomo un bus: llego a un pueblo: en mis manos tengo un ejemplar de “20 minutos”: el ejemplar donde sale el reportaje de la entrega de premios de 20 Blogs: en este pueblo no reparten el “20 minutos”.

Dejo el periódico atrapado en una ventana: mi ilusión es que lo recoja el próximo ganador de los premios “20 Blogs”: una persona con un trabajo de subhumano desgraciado: pero que ame la literatura, escribir: una persona normal que sueñe con vivir de escribir: es todo lo que pido para ser feliz: que la suerte que he tenido yo también la tenga otro:

Pero, por desgracia, lo recogió una tetuda que sólo tenía pinta de saber escribir la lista de la compra:

Así que me la llevé a mi buhardilla:

Y tras correrme sobre su cara, le lavé la cara con agua del grifo de la cocina:

-Qué bonito detalle –me dijo- De la gran multitud de chicos que se han corrido sobre mi cara, eres tú al único que se le ha ocurrido lavarme la cara. Muchas gracias.

-Es que los premios “20 Blogs” han cambiado mi vida, nena. Ahora, hasta cuando me corro sobre la cara de las chicas, soy tremendamente educado.

Pollo de mierda

12 mayo 2007

Me fijé que en esa acera vendían pollo porque, enfrente, había un hombre gritando:

-¡FALSA JUSTICIA! ¡FALSA JUSTICIA!

Y la policía echándolo.

Tengo ganas de comer pollo: hago cola: es la primera vez en mi vida que entro en un KFC.

-¿Qué quiere? –me pregunta la dependienta (marroquí).

-Un pollo.

-¿Crispy , stripes o wings?

-¿Cómo?

-¿Crispy , stripes o wings? –repite enfadada.

-¿Me está hablando en clave?

-¿Qué tipo de pollo quiere?

-Un pollo, joder. Un pollo normal y corriente.

-Classic entonces.

-¿Classic? ¿Pero por qué me habla en inglés? ¡Si usted es mora! ¿Qué se cree? ¿Qué soy un americano? ¡Pero si estamos en la capital de España!

-¿Quiere una salsa, señor? Tenemos mostaza con miel, barbacoa o finas hierbas.

-¿No tienen la de ajo?

-No.

-¿Y salsa classic?

-No.

-Joder. Pues deme las tres.

Me dan una caja, con la foto de un viejo con cara de pedófilo, sonriendo:

La caja parece de palomitas: pero está llena de trozos de pollo. Descubro de qué se ríe el viejo de la caja: de los clientes:

-¿Y los cubiertos? –pregunto.

-En los KFC no se dan cubiertos señor. Es una cadena de comida rápida.

-Yo voy a comer despacio, que si no me van a dar gases.

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-¿Y qué quieren? ¿Qué me lo coma con las manos? ¡Pero si estamos en el siglo XXI! ¡Esto no es una cadena de comida rápida, sino de clientes guarros!

-Señor, si no está contento con nuestro servicio puede irse.

-Tanto rollo haciéndose los finos: que si salsita a las finas hierbas, que si mostaza a la miel, que si no tienen salsa de ajo y ahora tengo que sentarme ahí con todos esos turistas apestosos a comer con las manos, como si estuviéramos en la prehistoria.

Tomo mi bandeja y me siento en una esquina, de espaldas a donde menos gente hay: me da vergüenza que me vean comer con las manos: me da asco ver a la gente comiendo con las manos: detrás de mí, se sientan dos extranjeras jóvenes: se ponen a hablar en inglés:

al estar comiendo con las manos mis instintos primarios salen a la superficie: me apetece comerme todo este pollo, eructar y violarlas sobre la mesa: como si yo fuera un gorila y ellas unas monas con el culo rojo.

Pero no lo hago.

Termino de comer: me voy al baño: el baño es una mierda. No me hacen faltan los ojos para saber que he llegado. Simplemente he de cerrar los ojos y oler los meados. Me da asco tocar la manecilla para abrir el retrete porque me imagino la de gente que la habrá tocado con las manos tras cagar, mear y chuparse los dedos después de comer pollo. Salgo del baño: en las escaleras me cruzo con una de las trabajadoras: es suramericana y está embarazada: tienen una barriga grandísima: la pobre no puede dejar de venir al trabajo: necesita la mierda de sueldo que le pagarán: baja las escaleras para ir al baño con gran esfuerzo: su sufrimiento, su drama económico me hace vomitar en el suelo: me acabo de dar cuenta de que me he gastado 11 euros en una comida de mierda: hay gente que mataría por tener 11 euros a la semana para poder comer.

Nota.- Horas más tarde, me di cuenta de que el hombre que gritaba en la puerta “FALSA JUSTICIA” era el mismo hombre que salía dibujado en las cajas de los pollos.

Hoy me confieso un poco: problemas con las cucarachas humanas

10 mayo 2007

Algunas veces, acostado en mi cama, digo en voz alta:

-Por favor Dios, dame tus super poderes.

Conozco a muchas personas: sus miserias, sus paranoias, sus deseos, sus sufrimientos actuales: veo sus almas. Me gustaría tener el poder sobrenatural para arreglarles la vida. Pero no puedo. Así que hay semanas que paso deprimido, encerrado en mi buhardilla, acostado en mi cama. Me llaman por teléfono, no respondo. Me piden compañía, me escondo. Porque no puedo hacer nada por ayudarles. No tengo lo que necesitan ni el poder para solucionar nada. No puedo estar en todas partes ni, egoísta, puedo entregar mi corazón a todo el mundo. Y si me follo a mujeres para hacerlas sentir bien, me llaman cabrón.

Paso los días encerrado en mi buhardilla. Acostado bajo las sábanas. Escribiendo chorradas en mi ordenador.

Cuando salgo (porque me muero de hambre) la gente que conoce mi día a día me pregunta:

-¿Por qué te pasas el día encerrado en casa? ¿Por qué no sales?

Y nunca les contesto la verdad.

Hoy por la noche

09 mayo 2007

Hoy por la noche, caminaba por la calle, de regreso a casa. Me encontré a una puta que salía de un hotel. La puta encontró restos de semen dentro de su boca. Como no eran de la persona que amaba formó un escupitajo que escupió, con fuerza, al suelo. Pensé que ese escupitajo era una bella historia de amor.

La puta no era demasiado fea. Flaca, creo que suramericana.

Pensé en acercarme a ella: preguntarle por cuánto. Ella me advirtió: era un taxi y estaba libre:

-¿A dónde te llevo? –me dijo.

Pero no me atreví a contestar. Me sigue dando miedo acostarme con putas. Algunas veces me gustaría ser tan bestia en el sexo como Torbe. Poder follar sin importarme nada más.

Hay chicas que me caen mal hasta que les veo las tetas. Hay chicas que sólo son simpáticas cuando están desnudas. La gente, sólo es válida, cuando se desnuda y se deja ver tal cual es. Cuando se quitan la careta y muestran sus debilidades, sus miserias. Cuando dejan de actuar como personas importantes. No hay nadie que sea importante, eso lo sabe cualquiera que no sea imbécil.

Amo el momento en que una chica desconocida se desnuda, se abre de patas y me deja que se la meta. Amo cuando su cuerpo y el mío actúan, se mueven, tratando dar placer al otro. Amo cuando terminamos y no hay nada más qué hacer: cuando nos miramos, diciendo:

-¿Y ahora qué?

Es el momento de abrazarla: de hacerle ver que no se ha acostado con un psicópata. De demostrarle que todas las palabras que le dije antes para que se abriera de piernas no eran mentira. Es un momento bello. Se forma una conexión que nunca se olvida. A pesar de que la relación no se haga eterna. A pesar de que la dejes. Cuando das amor a alguien, ese momento nunca muere, queda en deuda eterna. Es un paisaje bello que siempre se recuerda.

Dentro de la caja de mi cabeza tengo la mirada de casi todas las amantes que me follé (a no ser que estuviera borracho o drogado). Guardo todas sus esencias y, en mis noches de soledad vuelvo a ellas para recordar que algunas veces tuve suerte. Me masturbo en mi cama, solo, pensando en la forma en que me miraban mientras me daban placer. ¿Dónde estarán todas las chicas del mundo que me he follado? ¿A quien estarán haciendo feliz en estos momentos?

Me voy haciendo viejo: ya no busco sólo chicas guapas con agujeros: ahora busco chicas válidas: brillantes, creativas, inteligentes.

Ya no me excita sólo un agujero, por desgracia.

Ya no soy tan animal ni tan cerdo, por desgracia.

Un milagro en el siglo XXI

07 mayo 2007

A vísperas de la entrega del premio al mejor blog 2006 quiero confesar porqué doné los 3.000 euros que me dieron el año pasado al ganar el premio al MEJOR BLOG EN CASTELLANO con micabeza.com Aunque meses antes trabajaba de freganchin, en los momentos en que el jurado de los premios 20 Blogs se sentaba a decidir a quién iban a premiar, yo trabajaba de recepcionista en un hotel de 5 estrellas, en el turno de noche, en la isla de Fuerteventura. Y tenía un sueldo decente: 1.300 euros mensuales. He estado buscando por los discos duros de mis ordenadores y he encontrado este video de cuando tenía un trabajo de subhumano:

No tenía mucho trabajo por las noches y si lo tenía no lo hacía, no me importaba: por aquel entonces tomaba trabajos con los que poder ahorrar algo o acumular paro para poder dejarlos y pasar temporadas escribiendo. Cuando se me terminaba el dinero volvía a tomar un trabajo de subhumano que odiaba y que me hacía sentir desgraciado: yo sólo quería dedicarme a escribir, nada más.

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-Quiero ser escritor -le decía al segurita que venía cada noche a verme, para hablar un rato- Voy a dejar este trabajo y centrarme sólo en escribir.

-Estás loco. El hotel es un buen trabajo. Te vas a arrepentir si lo dejas. No vas a conseguir vivir de escribir. Eso sólo lo consigue quien tiene enchufes.

(a lo largo de mi vida he escuchado tantas veces estas palabras que llegué a creérmelas)

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El día que vi que estaba nominado al mejor blog, aparte de ponerme a llorar de emoción, comencé a pasar las noches en el hotel soñando despierto. Soñando en qué pasaría si ganaría. Me imaginaba en la fiesta, saltando de emoción al escuchar mi nombre, subiendo al escenario a recoger el premio, llorando de felicidad. Y, para colmo, me iban a dar 3.000 euros.

-¿Qué hago con ellos Rafa? –me pregunté en voz alta.

-¿Una tele de plasma? ¿Un ipod? ¿Un ordenador nuevo? ¿Una cámara guapa para hacer videos? –sugerí.

Entonces recordé mis inicios literarios. La primera vez que escribí un relato gané un concurso regional con él. La noche antes de que se fallara ese concurso, le dije a Dios que:

-Si gano ese concurso, donaré las 50.000 pesetas del premio.

Y gané. Pero no lo doné. Me gasté el dinero en tonterías.

Al poco, me presenté a un concurso de comic que organizaba mi instituto. Me presenté con la historieta “El Gran Día de Emiliano Gamba”.

-Dios, esta vez te lo juro. Si gano las 5.000 pesetas de este premio lo dono en su totalidad.

Gané. Y me gasté el dinero, creo recordar, en unos cd de los Jacksons.

Tras ese segundo premio me presente a 32 concursos literarios. No gané ninguno. Así que aquella noche, en la soledad de la recepción de aquel hotel, le dije a Dios:

-Esta vez sí Dios. Donaré los 3.000 euros. No me quedaré con nada. Yo tengo manos para trabajar. Siempre he salido adelante en la vida yo solo. Pero hay otra gente que no puede salir adelante sin ayuda.

Gané el premio “20 Blogs”. Doné los 3.000 euros a una asociación que cuida de niñas violadas. Y Dios me premió.

Me dio este, el mejor empleo de mi vida.

Me dio imaginación ilimitada.

Me hizo más seguro.

Me hizo más guapo, mucho más, de lo que se puede imaginar.

Y hace que las chicas más guapas del universo pasen por mi cama.

La gente no cree en Dios. La gente no cree en los ángeles que nos ayudan y premian por las buenas acciones. La gente es estúpida. Pero yo no tengo la culpa de eso. La gente vive en un infierno de subhumanidad porque es retrasada mental.

En la actualidad, sólo hay una cosa que me falta para ser feliz. Es poderme traer a mi perra Anais Niin desde Fuerteventura. Me la encontré en la calle, bajo la rueda de un coche, una mañana en la que me habían despedido de un trabajo y yo andaba preocupado porque no tenía nada de dinero reunido ni paro con el que contar. Sin dudar, me lleve a esa perrita a casa. Y nadie me ha dado tanto amor desde entonces.

Odio a los niños llorones

07 mayo 2007

Tenía a una familia de inmigrantes ecuatorianos sentados al lado de mi mesa. Comían hamburguesas y su hijo, de 5 años, lloraba porque quería un helado con pastillas de colores y chocolate.

-No te lo podemos comprar porque no tenemos dinero –le explicaba el padre una y otra vez- En España cuestan mucha plata las cosas.

No pude disfrutar de mi hamburguesa por los jodidos llantos del chaval. Así que, cuando terminé, fui hasta la barra y me compré un helado con pastillas de colores y chocolate.

Y me puse a comérmelo delante del niño para que se pusiera a llorar más aun. Sin embargo, por desgracia, el padre me miró con odio: se levantó y le compró el helado al niño.

-Ya te joderé en otra ocasión –le dije al niño- Esta vez te has salido con la tuya, pero ya te cogeré jodido mamón.

El padre no se atrevió a decirme nada porque era un enano. Y cuando miré a su mujer me la imagine desnuda.

Un año en 20 minutos

04 mayo 2007

Muchas gracias a todos mis lectores. A los que me apoyasteis desde el principio. Sobre todo a los que ayudasteis a que ganara la categoría eróticos y ya no están (Hyde, canalla y playas). A los que me apoyáis siempre de forma incondicional y justo cuando más lo necesito (dani, Obsy, venus, robotv, el padre, fernando, magburg77, david). Y a los que me leéis y comentáis cada día.

A la dirección de “20 minutos”y a Arsenio Escolar. Porque a pesar de que este blog no es importante (no tiene muchas visitas) lo mantienen contra viento y marea, desatendiendo las quejas de los imbéciles y de las malfolladas.

Al jurado de “20 minutos”. Agradecido eternamente a Cervera, Ricardo Villa, Jorge Sabaté e Ignacio Escolar (sobre todo a su hermano). Responsables directos de que me hiciera con el premio del jurado y hoy sea feliz.

Y, por último, a los trolls que aseguraban que no duraría ni dos semanas en EL PERÍODICO MÁS LEÍDO DE ESPAÑA. Uff… cómo les debe de joder que una vez más siga por aquí.

Mi primer post

Mi mejor post

Mi mejor video:

¿Donde está mi hijo?

02 mayo 2007

La conocí en un cyber. Nuestras miradas se cruzaron: al rato eran nuestros cuerpos quienes estaban cruzados: su coño besaba mi polla y jadeábamos de placer. Luego fuímos a emborracharnos y a fumar: nos dijimos, sobre la hierba de un parque, las más bonitas palabras de amor:

-Siempre estaremos juntos.

Nos encerramos en mi casa: follábamos y yo siempre eyaculaba mayonesa, lágrimas, flores y escayola dentro de su coño: un mejunje espeso que mis huevos fabricaban para dejarla embarazada.

A la mañana siguiente, despertó. Y con cuidado se vistió:

-¿A dónde vas?

-A la farmacia. A comprar la pastilla del día después.

Maldita ¿No me amaba? ¿Y ahora se viste para ir a evitar tener un hijo conmigo? ¿Reniega de tener un hijo conmigo? ¿De tener al hijo más maravilloso del mundo?

-No vuelvas, puta –le dije.

-¿Por qué?

-Me he cansado de ti –le mentí. No podía confesarle la verdad: que acababa de romper mi corazón al querer evitar tener nuestro hijo: pero mi posición era ilógica y pueril: ella tenía la razón, la actitud adulta: pero me daba igual: yo quería tener ese hijo y ella lo iba a evitar, matar, hacer desaparecer con un simple truco de magia.

-¿Qué ha pasado, Rafa? –me dijo con lágrimas en los ojos- ¿Por qué ya no quieres estar más conmigo? ¡No te entiendo! ¡Estás loco!

-Me he cansado de tu chocho pegajoso -le dije a la vez que tomaba su bolso y se lo tiraba a la calle- Vete de una puta vez de aquí. Eres imbécil.

El Cementerio de los Escritores

01 mayo 2007

-Hagamos una editorial para publicar nuestros libros –dice el poeta.

-Vale –contesto- Siempre soñé con tener una editorial. Con publicar libros de otros. Hay mucha gente que sólo escribe en Internet y que lo hace muy bien. Pero las editoriales pasan de sus escritos. Porque son políticamente incorrectos o absolutos desconocidos. Nosotros les publicaremos.

-También podemos publicar tu libro, el de la discoteca.

-Ya sabes lo que pasa con mi libro. Me da miedo publicar mi libro.

El primer paso fue ver cómo íbamos hacer los libros físicamente. Pensamos en comprar unas máquinas impresoras digitales, pero eran muy caras y la calidad del libro resultante, pésima. Finalmente hallamos una imprenta, seria y barata.

-Muy bien, ahora a publicar nuestro primer título.

-¿Cuál?

-Tu libro de poemas.

Cuando conocí al poeta misterioso se pasaba el día escribiendo poemas, abstraído, buscando metáforas, descuidando a los clientes del local: la primera vez que entré en su local me sirvió las patatas quemadas.

Pero sus poemas me gustaron mucho. Parecían escritos por un adolescente enamorado. Sus poemas son serpientes encantadas que seducen a las mujeres. Y al hombre le hacen soñar: en convertirse en un seductor de los de antes: en un caballero enmascarado que salta de balcón en balcón en busca de la única persona a la que ama.

-Yo te diseño la portada –le dije.

-¿Y quién lo maqueta?

-Ni idea.

Pero un día entró una chica a tomar café y resultó que era maquetadora: ella se llama Sara y maquetó el libro.

Otra tarde fuimos a la imprenta. El libro ya estaba casi preparado:

-Mañana os entregamos los 2.000 ejemplares que encargasteis.

-¿Y donde lo vendemos?

-Pues en el bar. Y por Internet. E iremos por librerías, para ver si nos los aceptan.

-¿Y donde los ponemos en el bar?

-Compremos una estantería.

-Ya se nos acabó el presupuesto.

-Es verdad.

-Espera. Hace dos años compré una mampara en Leroy Merlin. Y nunca me la instalaron. Vamos a reclamar el dinero.

-¿Hace dos años? ¿Y tú piensas que te van a devolver el dinero ahora?

-Sí.

A la mañana siguiente, tomamos el metro y fuimos hasta Leroy Merlin. El poeta había encontrado el resguardo. El resguardo estaba tan viejo que parecía que se iba a romper:

Cuando salimos del metro, nos desviamos del camino: porque vimos una oferta: desayunos a 1 euro.

Desayunamos:

En Leroy Merlin no saben qué hacer con la reclamación del poeta.

-Han pasado dos años. Es mucho tiempo –nos comunica una dependienta gorda.

-Dos años será mucho tiempo para usted –replica el poeta- Pero para mí no son nada.

Nos hacen esperar en unas sillas. Yo quedo mirando las duchas.

Absorto, pienso en la de chicas que se masturban en las duchas, enfocando un chorrito de agua caliente a sus clítoris. Imagino todas esas duchas masturbando a mujeres.

-¿En qué piensas? –pregunta el poeta.

-En nada.

Los de Leroy Merlin nos mandan a la mierda. Nos vamos a un basurero y encontramos una estantería. La limpiamos, la arreglamos y la colgamos en una pared del local. Vamos a la imprenta: a buscar los libros. Nos los dan. El poeta está muy contento ¡Su primer libro!:

Y yo también me siento muy feliz:

Llenamos la estantería de libros. Ha nacido nuestra editorial:

-¿Cómo la llamamos?

-Como va a ser nuestra ruina económica la podemos llamar “El Cementerio de los escritores”.

-Bueno.

Ya está. Ahora, si os apetece, podéis venir a comprar el libro del poeta a su bar: calle Cervantes 19 (metro Antón Martín). Yo estaré por allí. Las chicas pueden tocarme la polla. El libro cuesta 10 euros y tiene 98 páginas. También podéis comeros un bocadillo de butifarra. Esta es la página web de la editorial (aun la tengo que mejorar).

Aquí el super hombre: nuevas aventuras en España

30 abril 2007

Barcelona. 23 horas. Entro a una tienda de bocadillos. Miro a mí alrededor. El exterminio nazi estaría justificado en este local. Todo el mundo que espera en esa cola no son más que cobardes, infelices esperando bocadillos. Humanos inferiores de clase media baja tratando de hacer algo diferente.

El que atiende, tras el mostrador, es el más subhumano de todos. Una persona que vende bocadillos a las 23:00 h debería cobrar un sueldo de millones de euros. Porque es una persona. Porque cobrar menos es una degradación para la raza y evolución humana. Tras siglos de evolución ese gilipollas lo único que ha conseguido es un empleo vendiendo bocadillos. Quizá aspira a mejorar su vida: pero siempre lo deja para mañana. No lucha: se rinde antes de empezar o en el primer tropiezo. Asegura que los que triunfan lo hacen por cuestión de suerte o de contactos.

-¿Qué quieres? –pregunta el sub.

El panel de bocadillos está en catalán. No entiendo nada. Pienso en preguntar si tienen carta en español pero hasta hoy sólo he visto catalanes por la tele y me da miedo pedirles algo en español: por la tele pintan a los catalanes como seres capaces de asesinar por su lengua. Así que señalo dos bocadillos cualesquiera.

-Esos.

Los bocadillos me los sirven rápidamente. En la cocina tienen a otro subhumano imbécil al que pagan una miseria a cambio de que haga bocadillos rápidamente. El subhumano trabaja rápido para que no le echen y pueda seguir teniendo una vida de mierda que le hace desgraciado.

-Muchas gracias, adiós –me dice el del mostrador a la vez que me devuelve el cambio.

Dice adiós como ordenando que me vaya: le comprendo totalmente: a mi lado tengo a una fan impresionante, a una jaca lista para recibir un bocadillo de salchicha triple con mayonesa por el chocho. Por la tarde escribí en el blog que estaba en Barcelona y que si alguna quería follar y ella me contactó. Mi presencia en el local le jode a él y a todos los adoradores de bocadillos: porque está claro que el único triunfador que está en ese local soy yo. Soy la única persona verdaderamente feliz que han visto desde hace mucho tiempo. El único super humano.

Me voy del local porque tengo ganas de follar. Cuando entramos en la habitación del hotel la rubia mira la mesilla de noche:

-¡Qué desilusión! Esperaba que en la mesa de noche del eZcritor hubiera whiskey, cocaína o algo de marihuana al menos. En cambio tienes zumo de naranja, un kit kat y unas pastillas para la faringitis.

-Estoy fatal de la garganta nena, pero prometo hacer gárgaras con tus flujos vaginales –le contesto.

Tras follármela me despierto de madrugada: son las 6: dentro de una hora sale mi tren para Madrid: veo a la rubia en mi cama: ya no me acuerdo de cómo tiene la cara: enciendo la luz, se la miro.

-Eres guapa, nena.

-Escribe algo bonito sobre mí en tu blog –me dice con los ojos soñolientos.

-Claro, nena –contesto.

Pero me he puesto a escribir y sólo se me ha ocurrido lo de los bocadillos.