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Archivo de la categoría ‘Lectorez’

La lluvia resbala sobre la bolsa de basura

23 mayo 2007

La novia del millonario me llama por teléfono:

-¿Nos vemos?

-¿Y tú marido?

-Está fuera de la ciudad.

Su marido es un mafioso. Cuando se enteró de que había estado con su mujer me amenazó de muerte. Pero pienso en el coño de su mujer. Y en cómo gime cuando se la meto. Pienso en que ya me da igual la vida. He salido por televisión y nadie quiere publicar mi libro. Me da igual la vida o la muerte. Ya he follado, reído y fumado todo lo que necesito. El resto no son más que repeticiones. No quiero seguir viviendo lo mismo una y otra vez. 33 años están bien. Lo único que me falta por vivir es tener un hijo. Pero ninguna mujer en su sano juicio quiere tener un hijo conmigo. No soy ni tengo nada.

-Nos vemos en el Hotel Urban –anuncia ella- Iré sin el chofer y sin bragas.

A la hora, entro en el bar chic del “Urban”. 13 euros la copa. La espero. No viene. Un camarero se me acerca:

-Acaba de llamar la señora XXXX. Le ha surgido un imprevisto. Vendrá en cuanto lo resuelva. Está invitado a beber lo que quiera.

Bebo y bebo sin parar. Morir bebiendo debe de ser divertido. Imagino que me inflo y exploto. Estoy borracho. Deseo caerme y darme con el borde de una mesa. Matarme. Pero no tengo huevos. Una camarera se me acerca, me deja esto sobre la mesa: me enfado:

-¿Por qué me deja dos cigarrillos usados y una boñiga de mierda en un plato? –le pregunto- ¿Tanto se nota que soy un arrastrado de la vida? ¿Qué no tengo nada? 33 años, ni casa, ni novia. Si los de “20 minutos” me despiden seré un vagabundo más en Madrid ¡Soy una mierda!

-Señor, disculpe –explica la camarera avergonzada- No son cigarrillos. Son dulces. De chocolate, naranja y coco.

Afuera llueve. Ya he esperado demasiado: ya he bebido demasiado. Me acerco a la barra:

-¿Puede darme una bolsa de basura grande? –pido.

-¿Señor?

-¡Quiero una bolsa de basura grande! ¡La paga la señorita XXXX!

Me introduzco dentro de la bolsa de basura. Hago dos agujeros para ver y otros dos para meter los brazos. Salgo del “Urban”. Camino por la

calle: feliz de que no me vea nadie. Las gotas de lluvia se deslizan sobre la bolsa. Quiero dejar de existir. Oigo a un camión de la basura. Es la hora de la recogida. Me siento en el suelo, al lado de un container y unas cajas. El camión para. Recogen la basura y la tiran dentro del camión. Pero a mi no me tiran.

-No me gusta la vida –le digo al basurero.

-Pues no hay otra –contesta.

-Es una mierda, tírame a la basura.

-Te jodes.

Llego a casa. Enciendo el ordenador. Un periodista, del “Diario de Lanzarote” , ha escrito un artículo sobre mí. Lo leo. Dice que soy un genio.

-Y una mierda –contesto a la pantalla del ordenador- ¡Y una mierda!

“Censurado” en You Tube y entrevista

11 abril 2007

Los de “You Tube” me han “censurado” el video que puse anoche…quizá tengan razón, no lo sé… a mi no me parece para tanto ¿Y a ustedes? De todas maneras, lo he subido a otra página web para ver si me lo censuran también. Si lo queréis ver sólo debéis de hacer clic donde dice “Click To Play”

Y por otro lado, este mes salgo en una revista mensual para adultos llamada “RK magazín” (2.60 euros).

La guapa periodista Ylka Tapia me ha hecho una entrevista de dos páginas donde hablo sobre este blog (que tengo el honor de escribir para “20 minutos”) y las posibilidades que brinda Internet a los escritores desconocidos que se quieren convertir en la puta hostia como yo.

Estas son todas las entrevistas que me han hecho hasta la fecha: Rio Negro, por Claudio Andrade (la primera de mi vida) Reseña de micabeza.com en “El País” (antes de ganar el concurso 20 Blogs) Reseña de Freek Magazine Entrevista en “20 minutos”, por Vanesa Rodríguez,cuando era finalista del concurso “20 Blogs“Rio Negro” (otra vez) Y, por último, Revista Glamour

Creo que esto se ha complicado demasiado

09 abril 2007

Domingo por la mañana. Las 11:00. Estoy solo en la buhardilla. Tengo hambre. No tengo nada en la nevera. Me conecto al MSN. Una tía me invita a su casa. Parece que tiene dinero. Vive sola. Dice que trabaja en “El Corte Inglés”. Voy para su casa. Me abre la puerta. Me pregunta todo lo que me pregunta la gente cuando me conoce. Yo no le pregunto nada. Me basta con mirar la decoración de su casa, su cocina y el baño. Ella es una fracasada de 40 años. Vive sola y su vida es una puta mierda.

-Hace años que no follo. Mi marido me dejó y no he conocido a nadie, no he tenido oportunidad –confiesa después de que le chupe las tetas.

Me lo creo. Follamos.

-¿Te ha gustado? ¿Lo he hecho bien? Tienes mucha experiencia, leo siempre tu blog –afirma.

-Sí –contesto.

-¿Te gusto?

-Sí.

-¿Me quieres? ¿Crees que podríamos ser pareja?

-Claro nena. Nos llevamos genial.

Paso la tarde en su casa, en calzoncillos, vestido con una bata suya. Ella me saca fotos. Estoy harto de que la gente, cuando me conoce, quiera sacarme fotos.

Tengo ganas de irme, pero descubro que tiene en DVD pirata la peli “Los 300”. La veo. Me gusta. Ella hace de comer. Pollo, patatas, fresas con nata y algo de vino.

Me aburro. Enciendo su ordenador. Escribo un post que le prometí a un amigo. Ella me observa:

-¿Te importa que te observe mientras escribes? Me hace ilusión. Te leo todas las mañanas.

-Mira todo lo que quieras, nena.

Por la noche volvemos a follar. No me gusta demasiado su cuerpo ni su cara pero ella pone mucho empeño en la mamada.

-No pensé que fuéramos a congeniar tan bien –me dice antes de dormir-. Mucho menos que nos fuéramos hacer novios tan pronto.

-Ni yo, nena -le digo.

Ella cierra los ojos y duerme. Me levanto sin hacer ruido, me visto y me voy de esa casa para siempre.

No me importa la gente ¿Estoy enfermo?

08 abril 2007

-No tengo Actimel –le dije a la chica que despertó en mi cama y me preguntaba qué tenía para desayunar- Lo más parecido que tengo por aquí al Actimel, es mi semen. Me la puedes chupar y luego tragártelo.

La chica me cae mal. Se cree que está embarazada de mí. La misma historia de siempre. Te corres dentro de una tía y se cree que está embarazada. Yo soy estéril. Me he corrido dentro de más de 500 chicas y nunca he dejado embarazada ninguna. Estoy harto de escuchar sus miedos. De que me llamen por teléfono, me escriban emails o me digan, con la voz temblorosa:

-Tengo un retraso. Creo que estoy embarazada.

Sin embargo, por desgracia, nunca es así. Lo que daría por tener un hijo. Aunque sea de una imbécil. Cuidar de un hijo debe de ser lo más maravilloso del mundo.

A las ocho de la noche le vino la regla y a las nueve conseguí tenerla fuera de casa. Hoy sale un nuevo comic de Spiderman, los compro siempre en una tienda especializada que está por la Plaza Mayor. Salgo corriendo, si corro, la tienda está a 15 minutos de mi casa: alguien me detiene: es mi vecino: tiene barba de naufrago. Deambula por las calles de Madrid sin rumbo fijo: cuando me ve me abraza como si yo fuera un salvavidas que ha encontrado en mitad del océano: se pone a hablarme: a contarme sus problemas:

y a mi qué coño me importan sus problemas, los problemas de la gente: yo lo que quiero es comprarme mi comic de Spiderman: me cuenta que está enamorada de una chica maravillosa, culta, guapísima: ¡Qué gilipollez! ¿Este no ha aprendido aun que el amor dura sólo tres días y que el resto del año no son más que problemas y represiones?, bla, bla, bla, bla, el tío no para: que si la conoció por internet, que no sabe su nombre, sólo su nick, que ella le manda emails inteligentísimos, pero se niega a quedar con él: el tío no ha aprendido que estos problemas no son más que un vaso de agua donde uno se ahoga porque es imbécil: hay millones de tías y tíos en el mundo para arrodillarse y esclavizarse ante uno sólo.

-El domingo 8 es su cumpleaños –anuncia- ¿Puedes grabarme en video para felicitarla a través de tu blog?

Un saludo a tod@s

04 abril 2007

La gente dice que escribo mal. Y quizá tengan razón. Pero lo que sí que he comprobado es que la gente que me dice que escribo mal escribe mucho peor que yo. A menudo dejan los links de sus blogs (los valientes) y son una puta mierda. Lo peor es que me dicen cómo debo escribir, tratan de dirigirme, me dan consejos, me dan vergüenza.

Hace unos días puse los tres primeros capítulos de una nueva blog novela de ciencia ficción que empezaré a publicar, en serio, por Internet, en cuanto tenga preparado de una vez los diarios secretos para la imprenta. Las críticas, en su mayoría, fueron nefastas. Casi todo el mundo me decía que era una mierda y que no siguiera escribiéndolo. Me recordó a cuando empecé con micabeza.com. La gente que leía los primeros capítulos, incluso el primer diario entero me decía que no escribiera, que no lo continuara: que yo escribía muy mal y que, incluso, mis diarios eran una copia de algo que ya habían leído (“La conjura de los necios”) Menos mal que no les hice caso. Gracias a que no me desanimé y continué escribiendo con pasión, hoy por hoy tengo el mejor de los trabajos que he tenido en mi vida: ser vuestro bloguer diario: un bufón que trata de entreteneros mediante sus escritos.

La gente me escribe, insultándome: dice que lo que escribo ahora es una mierda. Que no es literatura, gritan indignados. Y yo pienso que qué les ocurre, si andan mal de la cabeza. Ya sé que no es literatura.

Simplemente estoy tratando de entretener, de haceros olvidar vuestras rutinas mientras me leéis desde el trabajo. Hay gente que me ha escrito desde los Hospitales, dándome las gracias por haberles sacado una carcajada, una serie de sonrisas con mis escritos. Que te escriban eso, desde allí, es una satisfacción indescriptible. Shakespeare, también escribió obras de teatros con tramas tontas para entretener al más vulgar populacho. Si no lo creéis, leed “El Mercader de Venecia”, sobre todo la sub trama de los anillos. Entretener a gente con problemas diarios, de facturas, de mujer o esposo e hijos, conseguir abstraerlos un rato y meterlos en mi mundo de perversión y obsesiones es algo maravilloso. Porque esa es la gente de verdad. Los verdaderos héroes.

Cada día tengo la suerte de recibir muchos comentarios. Os juro que hasta que no me escribís el comentario número 100 me siento triste y nervioso. El 70% de esos comentarios los escriben envidiosos, imbéciles que no saben nada del mundo de la literatura. El 30% restante, amigos, desconocidos a los que, por una extraña razón, les caigo simpático. A todos os necesito y celebro. A los amigos, por el cariño y fuerza que me transmitís. A los trolls, porque si mis letras, mi persona, no levantara tales grados de obsesión y odio, significará que efectivamente, que mis escritos son una mierda.

Un saludo a todos y felices vacaciones de Semana Santa para quien las tenga. Yo no. Yo me quedo por aquí: feliz, entreteniéndoos.

¡Quiero que me lean!

23 marzo 2007

Jueves. Estación de trenes. Valencia.

Una chica lee la edición impresa de “20 minutos”.

En la página 39 está publicada mi columna semanal: me siento cerca de ella: la miro ilusionado ¿Me reconocerá? ¿Me leerá? ¿Pasará de largo mi columna?

Me pongo nervioso.

Mi texto está impreso en una página no frontal. Las páginas no frontales son las menos leídas. Me mira: me sorprende mirándola. Ahora cree que me la quiero follar. Y eso que es fea. Cómo máximo dejaría que me la chupara: como un favor: pero sólo si me reconociera, si leyera mi columna, si le gustara, si llorara emocionada…

Bajo la vista.

Un hombre, que estaba sentado a mi lado, se levanta: leía otro periódico gratuito: “Metro”: al irse lo tira, con desprecio, sobre el asiento: si hubiera hecho lo mismo con un ejemplar de “20 minutos” le pateo la cara.

La chica lee con interés el “20 minutos”. Pero aun no ha llegado a mi página. Llevo puestas mis gafas de pasta. Las mismas gafas que llevo en la foto en la que salgo sobre mi columna ¿Me reconocerá? Quiero que me lea, quiero estudiar su cara mientras me lee: mi artículo de hoy es bastante decente, está escrito para gente como ella, de su edad: quiero que me lea: aun va por la página 15: está entretenida leyendo sobre las tetas de la Pataky: gilipollas: lesbiana: lee mi columna.

Levanta la vista: me sorprende otra vez mirándola fijamente: se asusta: se levanta: yo también: me aproximo a ella con mi “20 minutos” abierto: quiero explicarme: le digo:

-Este soy yo.

Pero señalo, sin querer, la foto de Miguel Bosé que está justo sobre mi columna.

Ella no sale corriendo, pero sí que se aleja de mí con miedo: caminando muy deprisa: maldita sea: siempre he tenido mirada de loco: además me doy cuenta, tarde, de que yo llevaba la bragueta media abierta: dejo mi “20 minutos” abierto por la página donde sale mi columna semanal: lo deposito, delicadamente, sobre un asiento:

me alejo: me apoyo en una pared: no dejo de mirar en dirección al periódico: estoy esperando que alguien se sienta ahí y me lea: pasa media hora: le compro un bocadillo a una subhumana que no es capaz de superarse en la vida porque se ve a la legua que es tremendamente imbécil y que a lo único a lo que aspira es que no le echen de su trabajo de vendedora de bocadillos: no sabe que tiene super poderes: que puede ser lo que quiera: es gilipollas: espero, espero: aparece un viejo: con su esposa: no ve el periódico: sienta su culo sobre el periódico: maldita sea: veo a la chica de antes: con su novio: su novio está fuerte, maldita sea, menudos brazos tiene el cabrón: y menuda cara de anormal de campo profundo: ella le habla: leo sus labios o imagino lo que dice:

-…Y entonces se me acercó con la bragueta abierta diciendo que era Miguel Bosé.

Me escondo, de cuclillas, detrás de una papelera.

He dejado a mi novia para siempre

21 marzo 2007

La muy imbécil se metió con Michael Jackson. Le dije que a Michael Jackson ni tocarlo:

-Michael Jackson salvó mi infancia. Me refugiaba en su música, en sus videos cuando me sentía solo.

-Es un enfermo. Un pedófilo.

-Tan pedófilo como tú. Salió no culpable del juicio. Y el gobierno de California se gastó millones de dólares en encontrar pruebas. No encontraron ninguna.

-Bah. Es un pedófilo.

Me di cuenta que no podía seguir siendo novia de una mujer que pensaba que Michael Jackson era pedófilo sólo porque los medios de comunicación así se lo han hecho creer. Me levanté de la cama: le dije que nunca más le iba a comer el coño.

-Tampoco es para ponerse así –me dijo.

Y una mierda. Me puse a recoger mis cosas, hice la maleta, me fui de su casa, para siempre. Anduve por las calles de la capital de Valencia con la maleta de un lado para otro. Me gasté todo el dinero que me quedaba de mi sueldo en el pasaje de vuelta a Madrid en tren. No tenía dinero para una habitación en una pensión.

Aitana nunca me entendió. Yo tengo planes. Formas de entender la vida: rutinas que no tiene ella. Por ejemplo, con el papel higiénico. Cuando salgo del baño, tras cagar, me lo meto por el culo y me siento, con el papel en el agujero del culo, frente al ordenador, a escribir. O me pongo a leer un libro. Así ahorro el tiempo y el embrollo de frotar. Al rato me saco el papel con todo el trabajo hecho: el agujero del culo queda limpio sin necesidad de frotar, gracias a la presión.

Le pedí, como prueba de amor, que me dejara limpiar su culo cuando cagara y ella el mío. Pero me dijo que no.

-Si no aceptas la mierda de tu pareja, como algo natural, es que no hay amor –le dije.

Así que me fui a la casa de una lectora. No la había ido a ver antes porque se presentaba al concurso de “20 blogs” del que soy miembro del jurado hasta que me echen mañana por escribir esto. Entré en su casa, vivía sola. Tras un rato de conversación me dijo que me la chupaba si le hacía ganar en la categoría de mejor blog personal.

Le mentí, le dije que de acuerdo, pero que además de la mamada tenía que hacerme un bocadillo de salchichón. La muy puta, además de fea, la chupaba como si le fuera la vida en ello.

-Quiero ganar, quiero ganar –me dijo, al rato, con la boca llena de semen.

Luego vinieron unas amigas suyas y las grabé:

Estúpidos sub humanos

14 marzo 2007

Os miro y me dais asco. Porque yo también fui uno de vosotros. Os veo con más de 30 años en esos empleos de mierda. No sois personas, sois máquinas. Da igual lo inteligente que seáis. Os pagan por no serlo. Por mover cosas de aquí para allá. Por limpiar. Os pagan a vosotros porque aun no hay aun máquinas que hagan ese trabajo. Una máquina lo haría mejor. A una máquina no hay que soportarla con sus estupideces, con sus lloros.

Pídele al Dios, que está oculto dentro de todo microondas, que cambie tu vida.

Trabajáis para que un gordo repugnante fume puros más caros. Para un gordo repugnante que se follaria a tu mujer por dinero. Y ella aceptaría. TÚ LE CHUPAS LA POLLA AL GORDO DE TU JEFE TODOS LOS DÍAS. Os dejáis la vida en ese trabajo, dejáis de vivir, de tener tiempo libre. NO TENÉIS TIEMPO PARA HACER EL AMOR A VUESTRA PAREJA. En lugar de eso os aseáis para tomar el transporte e ir a esa mierda de trabajo en la que te pagan una mierda con la que pagas el alquiler, la comida y una sola borrachera el fin de semana que te deprime más aun porque ni te atreves a acercarte a una chica: porque si te acercas a una chica te vas a tener que presentar, decirle a qué te dedicas y vas a ver en su cara qué es lo que piensa de ti: QUE ERES UNA MIERDA. Durante el resto del mes te lo pasas arrastrando, pensando que vida más triste tienes: y le echas la culpa a tu sueldo, a la sociedad que lo permite… pensando, pensando…

Pensando.

Esa es la palabra clave. Tienes miedo a intentar algo. Tienes miedo a fracasar. Tienes miedo de buscar un nuevo trabajo. Tienes miedo a encontrarlo y que te vaya mal. Tienes miedo a luchar por tu sueño. Tienes miedo por el qué dirá tu mujer, tu marido, tu familia, tu padre. Tienes miedo a sufrir para cambiar tu vida. Por eso sigues ahí, vestido con tu ridículo uniforme. Tú uniforme dice que eres un humano de segunda. La gente pasa a tu lado y sabe que eres un humano de segunda. Ni siquiera ha de mirar al uniforme: basta con mirar a tu cara. La gente sabe que te puede escupir a la cara.

-Limpia mi mesa, subhumano de mierda.

No tienes cojones. Eres un mariquita. Prefieres pensar que el que triunfa, que el consigue algo es por que tiene suerte. No sabes que tras esa “suerte” hay años de trabajo, de fracasos, de frustraciones, de lágrimas de impotencia hasta que por fin, alguien en el poder, te sonríe, alguien en el poder, se fija en ti. No sabes eso ni lo sabrás nunca. Porque no sabes de lo que te hablo. De tener cojones. De arriesgarlo todo. Por eso eres un sub humano. Porque estás leyendo esto, desde tu ordenador, sin atreverte a hablar alto, sin atreverte a actuar. Gilipollas. Te odio. Eres una vergüenza para la especie humana. Por tu culpa sólo vivimos 70 años. Si pudiera verte te escupiría a la cara. Y a ti no te importaría. Incluso, te reirías. Dirías:

-¡Ja,ja,ja, el eZcritor me escupió a la cara ¡Qué majo!

Porque no tienes cojones.

¿He de ir en busca de la felicidad?

13 marzo 2007

Volé a Canarias para decirle, a mi novia de toda la vida, que me olvidará para siempre, que estoy enamorado de otra persona y que me voy a ir a vivir con ella.

Ella lloraba, mirándome fijamente. Maldita sea, me clavaba los ojos en los míos y no dejaba de llorar. Me sentía como si le estuviera clavando un puñal a una niña de 5 años: como si estuviera desvirgando a una niña de 5 años: me sentía cómo si estuviera violando a una niña de 5 años, diciéndole que luego la iba a matar y que la niña de 5 años entendiera qué es una violación, que es la muerte y qué tipo de monstruo es quien hace esas cosas a una niña de 5 años. Comencé a llorar. Nunca olvido lo que alguien me dijo una vez: una mujer la puede tener cualquiera, pero dejar a una mujer, eso no lo puede hacer cualquiera.

-¿Me dejarás llevar a la perra conmigo a la península? –le pregunto.

-Tendremos la custodia compartida –contesta- 6 meses tú, 6 meses yo.

Volé a Canarias para decirle que me iba a vivir con otra. Que lo nuestro había terminado, definitivamente, para siempre. Quería decírselo y cuidarla después. Yo tenía la locura metida en la cabeza de que si se lo decía y no estaba delante ella, si no me quedaba en su casa los días posteriores, ella se iba a suicidar. Como si yo fuera especial. Como si mil veces no hubiera vito lo mismo en la vida: el corazón de una mujer es lo más duro del mundo. Ningún hombre consigue postrar el corazón de una mujer por mucho tiempo. Para las mujeres no somos más que excusas. Encuentran un nuevo gran amor con la facilidad de quien va a un supermercado a comprar una pechuga de pollo. Las mujeres sólo tienen que estar receptivas. Pues el amor no es más que una gran mentira, una gran excusa para la reproducción de la especie. No somos más que animales. Nuestra vida es efímera. Hay un plan superior. No solemos vivir más que 60 años.

-¿Para qué más años? –dice la Madre Naturaleza- La especie humana es inservible.

No debería de haber venido a Canarias. Debería de habérselo dicho por teléfono. Dicen que dejar por teléfono es de cobardes. No. Es de personas prácticas. De no masoquistas. Te ahorras ver como la otra persona llora y te hace llorar. Sufro mucho viendo como llora la única persona que me ha querido y respetado. La única “cosa de valor” que he tenido mi vida. Yo nunca he tenido a nadie. Mi padre me abandonó, mi madre murió, mi familia pasaba de mí, mis amigos sólo estaban a mi lado cuando me necesitaban. Sólo ella ha estado a mi lado siempre. Sólo ella me abrazó y cuidó siempre que lo necesité. Incondicional. Queriéndome siempre. Y ahora la pierdo, la daño. Por una desconocida: por una chica a la que no conozco de hace más de un mes. No sé si estoy haciendo bien. No sé si estoy siendo justo. No sé qué derecho tengo yo para hacer llorar a una chica como esa.

Pero he de ir en busca de la felicidad. Los tres años que pasé viviendo con ella, los pasé deprimido frente al Canal Satélite Digital. Decidí salir de la isla cuando supe que si un día iba a un doctor y me decía:

-Rafa, tienes cáncer.

Me hubiera dado exactamente igual. No me pareció justo. La vida no podía ser así: algo que desperdiciara y no me importara en absoluto. Algo que iba pasando en mi cuerpo mientras yo cambiaba los canales del Satélite Digital. Ese día fue cuando compré el billete para Madrid.

Tres días más tarde me subo al avión. Regreso a Madrid. Mi ex y yo hemos pasado tres días llorando, tres días abrazados, sufriendo. Siempre rió en el avión: cuando la guapa azafata pasa al lado de todos los pasajeros: tiene que mirar si tenemos puesto el cinturón de seguridad. Disfruto cuando pasa a mi lado y mira mi paquete:

-No lo has podido evitar ¿Verdad, zorra? –pienso.

Es de día y el avión despega. A la hora, sobre vuela la península ibérica. Veo los pueblos, las grandes ciudades. Qué pequeño, que insignificante es todo desde la lejanía. Sin embargo, en cada población, en cada casita, hay vida humana. Y cada vida humana es una bomba atómica. Todo un universo de felicidad y penalidades.

El mejor de todos

08 marzo 2007

He vuelto a Madrid. Amo esta ciudad. Me vuelve loco el barrio donde vivo: “El barrio de las letras”. Camino rumbo al bar de mi amigo poeta. En la primera calle

me encuentro con dos historias: podría contarlas: la del vendedor de droga que pide limosna a los transeúntes como tapadera; la de una mujer de unos 35 años que abraza a su hijo, mientras paso a su lado, y le dice a su ex marido:

-Todo mi capital es de 400 euros. No tengo más en el banco.

No voy a escribir ninguna de esas historias.

Hoy juega el Madrid-Bayer de Munich. El poeta me pide que me quede y le eche una mano en el bar: espera clientela. Su negocio se sustenta de esos partidos. Decido quedarme. Tendría que actualizar ez cultura, debo unos cuantos posts. Debería de decirle que no e irme a la buhardilla: sentarme frente al ordenador. Mi editor está esperando le entregue la novela: tiene prisa. Pero me quedo en el bar, trabajo gratis de camarero ¿Qué vale más que echar una mano desinteresada a un amigo? ¿Un trabajo? ¿Publicar un libro? ¿Qué vale más que demostrarle con hechos a un amigo que le quieres y estás agradecido de tenerlo cerca? ¿Qué vale más que demostrarle a un amigo que no te acuerdas de él sólo cuando lo necesitas?

Sirvo cervezas, tercios, coca colas, tónicas. La gente me mira: cree que soy camarero: no sabe la verdad: que quien les está sirviendo copas es un genio y un santo a la vez: valgo más que todos ellos juntos: yo voy a pasar a la historia de la literatura y ellos no: en otra vida fui camarero: pero en esta, en este sueño que vivo desde que gané el premio de 20 Blogs, soy el ezcritor: el puto ezcritor. Qué cojones. Soy el mejor de todos.