BLOGS

BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

Archivo de Mayo, 2007

Amo este periódico. Os lo explico todo.

Tengo el correo rebosando emails de amigos lectores, preocupados por mí ¡Estoy bien, muchas gracias! Este blog será una puta mierda pero os ha hecho sonreír en algún que otro bajón. Y yo he sido muy, muy feliz escribiéndolo para ustedes: puse toda mi ilusión, fuerza y deseos en él ¡Lo escribía para (ya sabéis) el periódico más leído de España! El blog era una bofetada diaria a la educación y al puritanismo de esta sociedad hipócrita que admite que los periódicos publiquen fotos de asesinatos y guerras y se escandalizan si muestran fotos de dos cuerpos desnudos follando ¡Cómo si follar fuera algo sucio e inmoral! ¡Cómo si ver a una bonita chica desnuda no fuera lo más bonito del mundo!

En este blog he escrito lo que he querido cuando he querido y nunca me han censurado. Queréis que explique qué pasa, porqué cierra este blog tras el anuncio publicado por “20 minutos” en la edición impresa de que mis dos blogs y mis columnas iban a continuar. Pues vamos a ello.

El pasado jueves me reuní con un alto directivo de “20 minutos” (no voy a decir el nombre porque no sé si le molestará). Me dijo que había llevado el borrador original de mi libro, los “Diarios Secretos de Sexo y Libertad” al despacho del director de una gran editorial y que quizá podrían estar interesado en publicarlos. Que convenía cerrar este blog por un tiempo: para no quemar al personaje del EZCRITOR. Me propuso clausurar el blog por un tiempo y reabrirlo cuando el libro saliera a la luz: para promocionarlo. Esa persona tiene toda mi confianza: pongo la mano en el fuego por él. Hasta ahora es el único pez gordo que nunca me ha fallado. Y el único que me ha hecho caso e, incluso, tratado con cariño. Además tiene mucha más experiencia en el mercado editorial que ustedes y yo juntos. Estoy cansado y desalentado: llevo un año tratando de publicar los “Diarios secretos de sexo y libertad” sin éxito alguno. Pongo mi amado libro, por una vez en la vida, en las manos de otra persona. Ojalá lo consiga. Y si no, ya seguiré luchando yo por él.

Voy a seguir trabajando para “20 minutos”. Cada día podréis leerme, si queréis, en el blog de cultura. A él me debo totalmente y voy a tratar de subir sus vistas lo máximo que pueda. Todo el esfuerzo que ponía en EZCRITOR lo voy a poner ahora en EZ CULTURA. Me dejaré la sangre por él. Pero en él no saldrán fotos de mujeres desnudas. Lo siento mucho, hermanos pajeros. Somos unos incomprendidos. Con lo difícil que es follar hoy en día si no tienes abdominales o dinero.

PARA “CELEBRAR” EL CIERRE DE ¡QUIERO SER EZCRITOR DE ÉXITO! PEMITIDME GASTAR UN POCO DEL DINERO QUE ME HICISTÉIS GANAR CON VUESTRAS VISITAS DIARIAS. ESTE VIERNES, 1 DE JUNIO OS INVITO A TODOS A TOMAR UNA COPA GRATIS DE MI BEBIDA OFICIAL (VINO BLANCO) EN EL BAR DEL POETA (calle Cervantes 19: metro Antón Martín). DE 19 h A 21:30 h TODO EL QUE ENTRE EN ESE BAR, ME ABRACE Y DIGA ¡QUIERO SER EZCRITOR DE ÉXITO! TENDRÁ SU COPA DE VINO.

Por otro lado, voy abrir un nuevo blog sobre mi mundo sexual y vida diaria. Sólo lo actualizaré 2 ó 3 veces por semana como máximo: cuando necesite desahogarme. Llevo desde el 2001 escribiendo blogs sobre mí y no puedo dejarlo ahora de repente, por lo menos hasta que una editorial me lo pida (y puede ser que eso no pase nunca). Sí: en el nuevo blog he puesto publicidad. Si queréis financiarlo sólo tenéis que pinchar UNA VEZ, de vez en cuando, en el banner superior o donde dice “yo me follé al ezcritor, pincha aquí para verlo”. Cada vez que lo hagáis me daréis, indirectamente y sin coste alguno por vuestra parte, 0,10 céntimos de euros. El nuevo blog se estrenará el jueves, cuando cierre este: aun es sólo un borrador: perdonad el pésimo diseño: lo he hecho a mano y no tengo ni puta idea de php, plantillas o ese lenguaje html innatural y satánico.

Mañana, mi último post en ¡Quiero ser eZcritor de éxito! 🙁 Sí, estoy un poco depre pero como dice ese gran filósofo danés “¡Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana!”

Todo el mundo

Estoy en el bar del poeta escribiendo: entra una inmigrante. La inmigrante es una vieja que se ha teñido el cabello de color rojo para parecer joven, para darse una segunda oportunidad en este país desarrollado de mierda: para ver si enamora a un europeo con dinero que le solucione todos sus problemas: a ella y a su familia.

Se casó con un gordo con cara de mono y ahora está divorciado de él. Ha venido a España y trabaja como mujer de la limpieza en un hostal:

-Es temporal –le dice al camarero poeta.

Ella ha entablado una conversación con el camarero poeta: mira al camarero poeta con ganas de follárselo. No porque sea guapo. Sino porque ve en él una solución a sus problemas: el camarero poeta es dueño de un bar, está establecido en España: si lo enamora follando podrá obtener un permiso de residencia.

El hijo de la inmigrante llega, se sienta a su lado:

-No me han dado el trabajo –le informa- ¿Y tú tuviste suerte?

Estoy tratando de liarme con este –susurra al oído del hijo: con cuidado, para que nadie más la escuche: pero yo lo oigo.

El hijo queda pensativo, quizá pensando en su padre. Quizá pensando si vale la pena salir de un país para ver actuar a su madre de ese modo: a su madre se la folla todo el mundo: todo el mundo que pueda ofrecerle una estabilidad.

………………………………………………………………..

Nota.- Gracias susurros, por el post

Hasta siempre Ricardo Villa

Gracias, de corazón, Ricardo Villa.

Por llenarme de confianza. Por apoyarme siempre. Por aguantar mis rabietas de divo cuando no soy nada. Por protegerme. Por darme libertad. Por guiarme. Por ser uno de los ángeles que me ayudó a cumplir mis sueños. Por enseñarme que no todos los jefes son unos hijos de puta. Por este año en el que fui feliz. Por ser mi amigo. Te jodes: ya nunca te voy a olvidar. Siempre estaré en deuda contigo. Mucha suerte en tu nuevo trabajo. Mucha felicidad para tu familia.

La vida es una hija de puta

Bajo las escaleras del edificio donde vivo. He quedado con una lectora para ir al cine.

El ascensor está roto. Mi vida es como la de los escritores que he admirado: vivo en una gran ciudad, en una buhardilla, paso las noches escribiendo, recibiendo rechazos de las editoriales, quedando -cada vez menos- con lectoras que me follan. A las editoriales no les gustan las cosas que escribo, pero a las chicas sí. Me resulta extraño una cosa que he comprobado: los que tachan de machistas mis escritos suelen ser hombres o lesbianas radicales. A las mujeres heterosexuales, normalmente, les hacen gracia.

Es la primera vez que quedo con esa chica: la veo: es muy guapa y elegante. Pero conozco alguno que se la ha follado y no es ni guapo ni elegante. Eso me da ánimos.

-Has venido muy guapa –le digo.

-Muchas gracias.

Hace mucho tiempo que ninguna chica me dice que soy guapo. Es lógico: los años van pasando: la decrepitud física llega: ya comienzo a mirar a los chicos de 20 años con envidia: pero, por lo menos, aun no tengo calva: aunque algunas veces noto los pelos de mi cabeza hablar: como decidiendo por donde van a dejar de crecer.

La chica sigue siendo guapa y distinguida aun cuando se apaga la luz de la sala y sólo la alumbra la luz de la pantalla. Tengo ganas de meterle la lengua dentro de la boca pero el rictus de su cara se muestra frío como el de una piedra. Jamás trato de besar a una chica a no ser que la chica me muestre señales: cierto, que haya querido venir al cine conmigo es una señal pero necesito algo más: que me hable mucho, que se muestre nerviosa, que me alague un poco, que me sonría fijamente, que me diga que se siente muy sola: una señal.

Realmente no me cae demasiado bien: no conectamos. Pero es que hace mucho que no estoy con una mujer y tengo ganas de dormir abrazado a alguien, de recorrer con mi lengua a alguien: de comerle el chocho, de oír gemidos femeninos que provoque yo. Imagino su cara teniendo un orgasmo y me parece aun más bonita. Lástima que se muestre conmigo, fría como una piedra. Trato de animarme, buscando símbolos:

-Dos piedras, cuando se golpean entre sí, producen chispas, fuego. Nosotros somos piedras.

La ataco: le doy la mano, la acaricio. Pero me la suelta…

Termina la película: nos vamos a tomar unas copas: hablamos un buen rato: trato de besarla: no quita la cara: pero tampoco abre la boca. Paso de estar tratando de besar una piedra. Paso de estar gimoteando. Le acompaño a casa, me voy a la mía: enciendo el ordenador y pongo un video porno: me hago una paja pensando en ella: cuando me corro tengo la certidumbre de que, más o menos, si me lo hubiera hecho con su vagina, hubiera disfrutado lo mismo pero… ¿Y los besos? ¿Y los abrazos? ¿Y las palabras de amor cariñosas? Esas cosas no las proporcionan los orgasmos. Esas cosas no me las da mi mano.

Me acuesto en la cama: trato de encontrar el sueño: pienso que, para tener la vida de los escritores que admiro, sólo me falta una cosa: no tener dinero: recuerdo que, dentro de pocos días, este blog va a cerrar por razones de marketing. Sonrío.

-¿Qué me tienes preparado ahora, vida?

-Has estado mucho tiempo acomodado, tranquilo y feliz –dice la vida- Es hora de que vuelvas a ver como es la vida de los subhumanos con los que tanto te metes.

-No tengo miedo vida. No es la primera vez que me hundo en la mierda. Ni la segunda. Y siempre he salido adelante.

-Pero ahora eres mayor, más viejo. Deberías de haber tomado precauciones y no vivir día a día por si esto te ocurría. No tienes dinero.

Esta vez ni siquiera podrás vivir un tiempo del paro.

-Seguiré luchando, vida. Me da igual volver a trabajar de camarero. Eso es lo que diferencia a un camarero subhumano de un camarero superhumano. Este triunfo, que fue poder escribir libremente por un año, no lo habría disfrutado tanto si no hubiera tenido tantos años de fracaso.

-Me gustará volverte a ver sufriendo, Rafael.

-Hija de puta. Siempre supe que eras una desequilibrada. Déjame dormir. Mañana será otro día.

Masturbarse a los 33

Escribo con mi portátil, en el bar del poeta,cuando llegan: ella es guapa y elegante. Le acompaña un chico cualquiera. Él pide una cerveza, ella agua embotellada con hielo.

-Vamos a la pensión –oigo que le pide él-. Por favor.

-Yo no voy a una pensión –contesta ella-. No soy una puta.

Él no insiste, pero está loco por follársela. Suena música de los “40 principales” en la televisión del bar y él mueve la cabeza siguiendo el ritmo. Como tratando de lucirse, de hacerse notar: que ella vea que está en la onda. Resulta ridículo ver a un hombre siguiendo, con la cabeza, el compás de una canción de Bisbal. No creo que eso excite a la chica. Ni lo mira. A las chicas les gustan los chicos que les gusta la música grunge. Así se creen que son alternativas y maduras cuando, a fin de cuenta, Bisbal y el grunge sea la misma mierda comercial.

La chica sí que me mira a mí unas cuantas veces: por curiosidad, porque estoy escribiendo, porque me tiene justo enfrente. Él chico gira la cabeza y me mira celoso. Como para partirme la cara. Sé que me miran porque les estoy viendo por la pantalla de mi ordenador: la estoy grabando a ella, sin que se dé cuenta, con la cámara web integrada que tiene mi portátil: quiero masturbarme con la cara de la chica cuando llegue a casa. Me siento muy solo. Un solitario únicamente puede sobrevivir masturbándose o castrándose.

Suena el teléfono de la chica, responde. El chico se pone celoso.

-¿Quién te llama?

-Es mi madre.

El chico está rabioso porque ella habla por teléfono tan tranquilamente cuando él tiene una horrorosa e incómoda erección en los pantalones que le está hirviendo la razón. Paga la cuenta al poeta y cuando ella cuelga, él se levanta, le dice:

-Vámonos de aquí, ya.

-¿A dónde? –pregunta sin levantarse.

-Vamos a la pensión, por favor.

-Yo no voy a una pensión a follar. No soy una puta.

Se vuelve a sentar.

El poeta le entrega las vueltas, el chico las agarra como con ganas de tirarlas al suelo.

-¿Y entonces qué hacemos? ¿Para qué hemos quedado? –pregunta el chico.

-¿Sólo me quieres para follar?

El chico, derrotado, no puede confesarle la verdad: claro que sólo la quiere para follar: pero sí es sincero piensa que jamás lo conseguirá:

-Claro que no sólo te quiero para follar –responde- Sabes que me gustas mucho. Nunca te lo he dicho antes, pero te quiero.

Y yo ahogo una carcajada. Más tarde, en casa, me masturbo pensando en ella: la imagino a 4 patas, gimiendo con voz de niña rica mientras se la meto por el culo y le tiro del pelo. Cuando eyaculo, me siento sucio, repugnante, infantil. Me maldigo por seguir masturbándome a los 33 años de edad. Pero no tengo otro remedio. Si no lo hago, exploto.

La lluvia resbala sobre la bolsa de basura

La novia del millonario me llama por teléfono:

-¿Nos vemos?

-¿Y tú marido?

-Está fuera de la ciudad.

Su marido es un mafioso. Cuando se enteró de que había estado con su mujer me amenazó de muerte. Pero pienso en el coño de su mujer. Y en cómo gime cuando se la meto. Pienso en que ya me da igual la vida. He salido por televisión y nadie quiere publicar mi libro. Me da igual la vida o la muerte. Ya he follado, reído y fumado todo lo que necesito. El resto no son más que repeticiones. No quiero seguir viviendo lo mismo una y otra vez. 33 años están bien. Lo único que me falta por vivir es tener un hijo. Pero ninguna mujer en su sano juicio quiere tener un hijo conmigo. No soy ni tengo nada.

-Nos vemos en el Hotel Urban –anuncia ella- Iré sin el chofer y sin bragas.

A la hora, entro en el bar chic del “Urban”. 13 euros la copa. La espero. No viene. Un camarero se me acerca:

-Acaba de llamar la señora XXXX. Le ha surgido un imprevisto. Vendrá en cuanto lo resuelva. Está invitado a beber lo que quiera.

Bebo y bebo sin parar. Morir bebiendo debe de ser divertido. Imagino que me inflo y exploto. Estoy borracho. Deseo caerme y darme con el borde de una mesa. Matarme. Pero no tengo huevos. Una camarera se me acerca, me deja esto sobre la mesa: me enfado:

-¿Por qué me deja dos cigarrillos usados y una boñiga de mierda en un plato? –le pregunto- ¿Tanto se nota que soy un arrastrado de la vida? ¿Qué no tengo nada? 33 años, ni casa, ni novia. Si los de “20 minutos” me despiden seré un vagabundo más en Madrid ¡Soy una mierda!

-Señor, disculpe –explica la camarera avergonzada- No son cigarrillos. Son dulces. De chocolate, naranja y coco.

Afuera llueve. Ya he esperado demasiado: ya he bebido demasiado. Me acerco a la barra:

-¿Puede darme una bolsa de basura grande? –pido.

-¿Señor?

-¡Quiero una bolsa de basura grande! ¡La paga la señorita XXXX!

Me introduzco dentro de la bolsa de basura. Hago dos agujeros para ver y otros dos para meter los brazos. Salgo del “Urban”. Camino por la

calle: feliz de que no me vea nadie. Las gotas de lluvia se deslizan sobre la bolsa. Quiero dejar de existir. Oigo a un camión de la basura. Es la hora de la recogida. Me siento en el suelo, al lado de un container y unas cajas. El camión para. Recogen la basura y la tiran dentro del camión. Pero a mi no me tiran.

-No me gusta la vida –le digo al basurero.

-Pues no hay otra –contesta.

-Es una mierda, tírame a la basura.

-Te jodes.

Llego a casa. Enciendo el ordenador. Un periodista, del “Diario de Lanzarote” , ha escrito un artículo sobre mí. Lo leo. Dice que soy un genio.

-Y una mierda –contesto a la pantalla del ordenador- ¡Y una mierda!

Diablos negros cuando duermes tan tranquilamente

Los de la tele me mandan de regreso a Madrid en primera clase. La primera clase está en el primer vagón. Eso enfada al señor de pelo blanco que se sienta a mi derecha. Llama al revisor para quejarse:

-Si chocamos –le dice- este primer vagón es el más perjudicado. Los que deberían de ir en el primer vagón son los que viajan en segunda clase, para amortiguar el choque a los que viajan en primera clase ¿Qué clase de servicio es este? ¿Es qué no pensáis?

Pensar. Odio esta sociedad. Odio que todo, absolutamente todo, cueste dinero. Odio que la gente no se abraze por la calle: odio que la gente vaya vestida por la calle cuando hace calor: me gustaría que inventaran un insecticida que sólo matara a la gente mala: y que cada uno tuviéramos un insecticida de esos en el bolsillo: y que usarlo no estuviera penalizado por la ley:

-Es que era una persona mala.

Siempre he deseado que haya vida después de la muerte: pero hoy pienso que realmente, lo que me gustaría, es que no hubiera nada: que no hubiéramos existido nunca: que la humanidad desapareciera y dejáramos a las plantas y a los animales tranquilos: dicen que somos superiores porque pensamos: pero no pensamos más que mierdas: mirad nuestra vida: como está montada: que ridícula y repugnante es: cada vez que me visto para ir al trabajo me entran ganas de vomitar: cada vez que veo a gente trabajando en empleos de mierda me entran ganas de llorar: porque veo en sus miradas que se sienten basura: y que odian a la gente por sentirse así.

Llego a Madrid, a mi buhardilla. Estoy cansadísimo. Me acuesto. Y por primera vez hago un viaje astral. Sin querer. Llevo años intentándolo. Mi alma sale de mi cuerpo. Miro a mi izquierda: hay un diablo de piel negra, observándome, sentado en el suelo:

-¿Qué haces? –le pregunto asustado.

-Como salgas un poco más me meto en tu cuerpo –contesta el diablo negro.

-¿Y donde quedaría yo?

-Flotando entre dos mundos. Sin cuerpo.

Me lo pienso un poco. Flotar entre dos mundos no suena mal. Me atrae la idea. Pero seguro que allí no podría ni follar ni escribir ni fumar porros de vez en cuando: veloz, regreso a mi cuerpo.

Abro los ojos. Me pongo a pensar que quizá la sociedad es tan repugnante porque las personas buenas se quedan dormidas y permiten que se les meta dentro del cuerpo diablos negros. Porque prefieren vivir flotando entre dos mundos que en este mundo de mierda. Se rinden. No les culpo. Qué ganas de llorar abrazado a alguien. Odio salir a la calle. Hay demasiado odio.

…………………………………………………………………………………………..

Este artículo ha salido en la página principal de LA LIGA PARA LA EDUCACIÓN AUDIOVISUAL (LEA)

Salí en la tele

Lo cuento todo en EZ Cultura. Aquí el video en alta calidad:

¡Muchas gracias por grabarlo H.E.! ¡Y a Pakonabo!

No os molestéis en insultarme. Y si lo hacéis, por favor no dejéis link a blogs donde se vea vuesta cara, que me dan ataques de risa.

El café de tu cafetera

-Mi novio es super guapo, tiene muchísimo dinero. No sabes cuánto le quiero, Rafa.

Acaricio su espalda mientras finjo que me interesa lo que habla. Estamos acostados en su cama, la miro fijamente a los ojos. Recuerdo este blog: que nadie va a creer lo que me está pasando si no saco una foto.

-¿Me dejas sacarte una foto para mi blog? Es que eres muy guapa.

-Sí. Siempre he querido salir en tu blog.

Puse el automático y, tras el click, le comencé a acariciar por la espalda, suavemente, con la yema de mis dedos, despacio: no se aparta: mis caricias no le hacen cosquillas: le gustan: supongo a su coño empezando a chorrear flujos: como ella es morenita de piel imagino que chorrea café con leche: muero por beber café con leche: café con leche de su cafetera: buscar dentro de su coño, con mi lengua, los granos de su azúcar:

-Me gusta mucho mi novio- prosigue- no sólo físicamente, también su forma de ser, de hablar, de actuar, incluso de mirar. Quiero cuidarlo siempre. Quiero ser su mujer.

Con la otra mano comienzo a acariciarle la cara: también con la yema de mis dedos: le acaricio la cara: la nariz, la frente, las mejillas, la barbilla: los labios: ella se deja: le meto la lengua en su boca: ella la acepta y mete la suya dentro de mi boca: intercambio de lenguas húmedas: ¿esta es mía o tuya?: imagino que su boca es su chocho: mientras la beso le toco las tetas: se las aprieto fuerte: y pego el bulto de mis pantalones a su coño para que se haga una idea aproximada:

-Nos vamos a casar en septiembre. Para mí es muy fuerte dejar España, dejar a todas mis amigas, dejar mi trabajo. Todo por él. Pero estoy seguro de estar actuando de la forma correcta. Me lo dice el corazón. Le amo. Es mi príncipe azul.

-Sí, nena. El amor es un sentimiento que cuando llega te vuelve del revés.

Al quitármelos, vuelvo del revés mis pantalones y mis calzoncillos. Ella me ve la polla.

-Mi novio la tiene mucho más grande –observa.

Le quito sus pantalones, la tanga: se la meto: mi polla nada entre flujos de café con leche: ella sigue hablando, sin parar:

-Él vive en un pequeño pueblo de Italia, es banquero. El pueblo es precioso. Siempre quise vivir en un sitio así.

Me corro dentro de ella, le lleno el coño de semen: pienso que se va a enfadar por correrme dentro: pero me dice:

-Él quiere tener un hijo conmigo ¿sabes? Y yo también. Creo que ha llegado el momento de sentar la cabeza, de formar una familia. Siempre he querido ser madre. Seguro que con él voy a tener unos hijos preciosos.

Me acuesto a su lado, descanso de mi corrida. Ella no se ha corrido ni me importa. Veo todas las cajas de la mudanza:

-¿Son esas las cajas que me pediste te ayudara a bajar del coche?

-Sí.

-Venga, pues te ayudo. Que me quiero ir.

-Gracias por ayudarme Rafa. Eres muy buena gente.

-De nada, nena ¿Por qué hoy me has querido follar y durante tantos días no me dejabas ni siquiera venir a conocerte?

-Porque el sábado vas a salir por la tele. Vas hacerte famoso. Y yo me voy para siempre a vivir a Italia. Te leo desde hace mucho tiempo. Tenía curiosidad por sentirte dentro. Quiero pensar, mientras te veo por la tele “a este me lo follé”.

Vida real

Hace cinco años fui a Madrid a entregar a una de las editoriales más importantes del país una novela que había escrito. Viajé desde Canarias.

-Hola, vengo a dejar esta novela, por si queréis publicarla.

-¿Vienes de parte de un agente, tienes cita, alguien te ha dicho que la traigas?

-No.

-No recibimos originales de nadie sin un link externo de algún profesional del mundo editorial.

Ahora vivo en Madrid y regresé a esa misma editorial. Les dije que era columnista de “20 minutos” y que había terminado una novela. Me la recogieron ipso facto. Pero no me hizo sentir demasiado bien.

En este país, para publicar en una gran editorial no miran lo que has escrito, sino tu nombre. Así están las mesas de las novedades de las librerías: con libros escritos por presentadores de televisión, famosos del mundo rosa, por pedantes profesores de universidad que no saben más que aburrir al lector: libros de supermercado. A la gente de la calle, no le dejan publicar libros. Y son los únicos que están en contacto con la vida real, los únicos que podrían escribir de qué va la vida.

Esta es mi columna para la edición impresa de “20minutos” de hoy. Es para mí un gran orgullo que me permitan seguir publicando por allí una vez a la semana. A ver si de una vez aprendo a hacerlo bien. Me cuesta mucho escribir sin decir que me estoy follando a alguien o que me estoy corriendo sobre la cara de alguna desgraciada.