BLOGS

BLOG DE CONTENIDO SOLAMENTE PARA ADULTOS (+18 AÑOS)

No creo que vayamos a durar mucho

Estábamos en un restaurante comiendo paella. Al camarero le gustaba mi novia y ella no le deja de sonreír, siendo amable (me dijo ella más tarde, cuando discutimos en casa). Para mí que no le deja de sonreír como una zorra traga pollas. Pero no soy de los que les gusta montar espectáculos en público. Mi novia es libre y puede hablar con quien quiera. Yo sólo machacaría la cabeza del camarero contra la mesa si ella le dijera que no y él siguiera dando la lata. Pero la odio. Si fuera mi novia perfecta ella le pararía los pies al camarero: no le daría confianza para que le preguntara: me representaría.

-¿Dónde trabajas? –le pregunta el camarero, que está cachas y es más guapo que yo.

-Soy la directora de un concesionario de coches. Está cerca de aquí.

-Ah. Pues un día voy a verte.

-Encantada.

Si ella estuviera dentro de mi, si ella supiera como me siento por dentro cada vez que un hombre le mira las tetas por la calle, cada vez que un hombre se pone a hablar con ella con cara de querer metérsela, no se portaría así. Sería un poco más esquiva con los desconocidos con ojos de “meto polla” que se le acercan. No tan amigable. Yo trato de que ella nunca sienta celos por mi culpa. Creo que ella siente la necesidad de gustarle a todos los hombres: eso le hace sentir bien, segura. Y a mi mal. Mañana regreso a Madrid. A saber qué hará ella en su casa sola, en su otra ciudad. A quien traerá a su cama. Quien le llenará el conejo de semen mientras se ríe de ella. Y de mí. Cavilo si lo mejor que puedo hacer es serle infiel mientras estoy en Madrid. Así, si me pone los cuernos en algún momento, me dolerá menos. Pero ponerle los cuernos por ese motivo me haría sentir infantil. Menos cuando eyaculara, claro.

-Eres un inseguro y un paranoico –me dirá mas tarde, en casa.

Nos tomamos el café y miro el final: para adivinar el futuro. Pregunto al café que hay dentro de su corazón: miro: en su café no hay nada.

Y, en el mío, estoy con ella, enamorado: veo claramente dos cabezas besándose: la suya y la mía.

Salimos de ese bar. Caminamos por la calle de la mano. Miro al suelo, hacia atrás. Nuestro amor empieza a morir. Me estoy desangrando. Tengo una brecha en el corazón. Sale sangre de enamorado. Justo de esa que, cuando toca el suelo, se convierte en pétalos de rosa.

Los comentarios están cerrados.