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Ley 1 para ser feliz con tu novia: espera a que termine de arreglarse leyendo un divertido libro. No le digas que estás hasta los cojones de esperarla. Acuérdate de decir siempre cuando termine de arreglarse: ¡Qué guapa estás!

Nada. Que los de “20 minutos” son mas frikis o bromistas incluso que yo. Ayer estaba leyendo las noticias de la versión digital (segunda web de información general más leída en España, el director no para de recibir premios) y me he encontrado, como noticia que yo tengo novia. Toma ya. Yo no sé si ustedes estáis acostumbrados a eso. Pero a mi me ha marcado. Para mi hay un antes y después de ese momento ¿Por qué es eso noticia? ¿Tan raro es que yo tenga novia?

-Hombre Rafa –me dice Ricardo Villa, uno de los directores de la versión digital- Reconoce que eres un bicho raro, insensible, estúpido y repugnante. El público y los demás medios no te conocen como te conocemos nosotros. Si no, ya verías como a ellos también les asombraría que tengas novia.

-Mi amor –llamo a mi novia por teléfono- ¿Te has fijado que sale como portada en el 20 minutos que tengo novia?

-¡Dentro de nada tendremos paparazzis en la puerta de casa! –dice ella.

Mi novia es perfecta. Jamás pensé que iba a encontrar a una chica como ella. La chupa que te cagas: cuando está desnuda parece sacada de las páginas centrales de la revista del Playboy. Cuando habla me doy cuenta de lo inteligente que es, de lo gilipollas que soy yo. Cuanto más inteligente habla, más ganas tengo que me chupe la polla:

Me gusta correrme dentro de su boca porque tengo complejo de inferioridad. Si me corro dentro de su boca siento que me pertenece, que me quiere de verdad. Me fijo mucho en el momento de expulsar el semen dentro de su boca: por eso siempre le aviso:

-Me voy a correr, cielo.

Quiero que lo sepa: si pone cara de asco mientras me corro es que no me quiere, que le doy asco, si lo traga con ganas es que me ama.

La veo de rodillas chupando mi polla, la tengo a mis pies, me hago ilusiones con que es mi esclava. Pero sé que, desde la tenga de pie, delante de mi, me volverá el complejo de inferioridad que tengo con ella.

Ella no es la típica pingüina que quita la boca con cara de asco cuando me corro. No señora. Se queda ahí mamando y tragando hasta que me duele del gusto. Y luego se ríe, pizpireta. Esto es una mujer. He estado con más mujeres que me han hecho esto, pero de ellas pensaba que eran una guarras y me daban asco e iba al baño, cagaba y me entraban ganas de volver con la cagada en la mano y extendérsela, restregándoselas por la cara. Con ella es diferente. Yo no quiero, nunca más, una santa a mi lado. Quiero una super puta. Pero sin problemas mentales. No una loca chupa pollas histérica maruja y amargada. Como ella. Las santas no te llevan al cielo. Las santas, cuando te chupan la polla, es como si no te la estuvieran chupando. Mi novia es una super diosa del mal. Una prostituta de corazón. Una prostituta de honor. Cuando mi novia me chupa la polla viene Dios, transparente e invisible, a vernos. Y estoy seguro que Dios se hace una paja mirándonos. Estoy seguro que Dios tiene dobles de mi novia en el cielo, debajo del colchón. Dios quiere matarla y llevarla al cielo, con él. Pero no puede con nuestro amor. Hay cosas mucho más poderosas que Dios.

Estoy tratando por todos los medios que me vaya bien a su lado. No quiero perderla. Cada vez que la veo, sonriéndome tengo que cerrar los ojos, dejar de mirarla: me parece demasiado bonita para ser cierto. Pienso que si la miro mucho me va a dar un ataque al corazón o que me voy a volver loco de felicidad. Pienso que no tengo derecho a mirarla. Pienso que no tengo derecho de ser feliz a su lado. Pienso que va a venir una ambulancia, me va a poner una camisa de fuerzas y me van a llevar a un manicomio. Así que me tomo con humor, como una oportunidad cultural, esa media hora extra que tengo que esperar a que ella termine de arreglarse.

No me desespero como hacía con mi anterior novia (la virgen maría). No le digo que es una pesada y que me voy yo sólo al cine o a comprar droga al parque. Ahora alabo al cielo porque ella tarde un poco más. Así me siento tranquilamente en el sofá rojo de su salón. Y leo un buen libro. O navego un poco por Internet ¿Para qué agobiarse? Lo importante en la vida es no tener gangrena en un brazo o sida en la polla. El resto, lo que queda, es maravilloso.

Nota 1.- Descojonante hoy el Desternillablog

Nota 2.-…aunque todavía no hay día que no me descojone recordando esto que escribió Cervera.

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