¡Qué duro que es!

04 diciembre 2006

Sólo tener un euro para desayunar. Desear con toda tu alma un dulce relleno de chocolate. Correr hasta la tienda para comprarlo. Y, cuando lo muerdes y tu boca se rellena de cacao cremoso:

Miras al suelo y ves una cagada escachada:

¡Tan parecida al cacao que rellena tu boca y saboreas con la lengua en esos momentos!

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