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Lucía Etxebarria y el joven ezcritor de éxito.

Conocí a la escritora Lucía Etxebarria en el 2001: yo trabajaba de dependiente en la sección de librería de “El corte Ingles”:

-¡Mañana viene Lucía Etxebarria a firmar un libro! –gritó mi jefe- ¿Quién coño se ha leído sus libros?

-Yo.

Yo era el único que leía: cada semana robaba dos o tres libros del almacén: en el almacén estaban los libros buenos: fuera, en las mesas de novedades, estaban los libros malos. Mis compañeros de trabajo veían los libros como mercancías: yo, caía en el error, de evitar que los clientes se llevara el libro que habían venido a buscar: el último best seller mierdoso de ciencia-ficción-saca-dinero de Michael Cripton: les hablaba maravillas de Ray Bradbury, Asimov, Lem ¡Esos sí que eran escritores de ciencia ficción! ¡Llevase este! ¡”Fahrenheit 451″! ¡”Fundación”! ¡”Yo, Robot”! ¡”Diario de las estrellas”! ¡Le hervirá la inteligencia! ¡Crecerá como persona! ¡Se hará preguntas! ¡Imposible aburrirse!

Tan pesado y tanta pasión le ponía que se llevaban mis recomendaciones pero, esos clientes, jamás regresaban y, si lo hacían, me evitaban como quien evita a un loco: además, ese día, terminaban llevándose el libro mierdoso de Michael Cripton: ¡Era como dar margaritas a los cerdos! Me enfadaba muchísimo: me entraban ganas de torturarlos: pincharles con algo, secuestrarles: atarles y obligarles a leer las obras completas de Salinger:… para desahogarme, para que no me metieran en la cárcel, empecé a escribir unos relatos sobre un dependiente loco: “El escritor” 1 y 2.

Esa tarde me senté al lado de Lucía Etxebarria y, ya que no venía nadie a que le firmara un libro, le pasé una copia de mi primera novela: una novela que había escrito demasiado influenciado por Gabriel García Márquez (bueno, me había influido yo solo: ese buen señor no tuvo la culpa de que yo escribiera tal adefesio: él vivía en Colombia y yo en las Islas Canarias: jamás vino a verme ni a apuntarme con una pistola): entregué a Lucía mi novela: mis manos temblaban: ¿Y si le gustaba? ¿Y si me descubría? ¿Y sí decía que yo era un gran autor? ¿Y si de allí al estrellato? ¿A las primeras posiciones de las listas de venta?: RAFAEL FERNÁNDEZ, ESCRITOR: GRAN ÉXITO MUNDIAL: “DOÑA ÚRSULA NO DUERME TRANQUILA POR LAS NOCHES” GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ DICE QUE POR FIN TIENE SUCESOR: RAFAEL FERNÁNDEZ: MODELO OFICIAL DE CALVIN KLEIN…Lucía, tras leer los primeros párrafos, me miro con cara de disgusto, sacó un bolígrafo rojo y comenzó a corregir las faltas de ortografía.

-El realismo mágico ya está pasado de moda –advirtió… y, tras hablar un rato, preguntarme por mí, por mi vida, añadió:

-Tienes que dejar de vivir con tus abuelos. Si quieres ser escritor tienes que salir a la calle y vivir. Si no, sólo escribirás estupideces: vivirás en un mundo rosa.

Mientras Lucía me daba esos consejos yo estaba tratando de:

1.-Verle las tetas por el hueco de las mangas (Lucía era escritora de éxito y me ponía a 10.000, había leído por Internet que, una revista, le había sacado unas fotos en tetas, pero nunca, a pesar de todo lo que las he buscado por la red, las he logrado ver.)

2.-Comprobar si era cierto que no se depilaba los sobacos como afirmaban las malas lenguas (que una mujer tenga pelos en las axilas es como si una mujer tuviera tres chochos: no, venga: no me llaméis machista: es asqueroso: imaginad que nosotros tuviéramos dos pollas bajo las axilas: ¿Repugnante, no?: pues, por favor, depilaos ahí abajo siempre). Lucía iba limpia y depilada.

Y fue entonces, al darse cuenta que estaba hablando con un gilipollas, latoso, pegajoso, que la miraba como quien mira a Dios (era la primera vez en mi vida que conocía a una escritora -o escritor- de éxito) y que no dejaba de hacerle mil preguntas cuando me dijo que necesitaba ir al baño: necesita aire: librarse de mi:

-Te acompaño.

-¿Al baño? –repuso extrañada- No hace falta.

-¿Y si te hacen algo?

-¿Quién me va hacer algo?

(La verdad es que la firma de libros había sido un fracaso: incluso parecía que la gente se había espantado: la planta de libros estaba vacía)

-No sé. Es que te han puesto bajo mi responsabilidad –dije con voz seria, como si yo, realmente, no fuera un simple dependiente de “El Corte Inglés” que no tenía ni media cachetada, sino un peligroso y misterioso guarda espaldas especializado en artes marciales de 2 metros de altura que había sido expulsado del FBI por violencia desmedida tras evitar que mataran a la primera dama.

Lucía se resignó: dejó que le acompañara: porque me vio tal como era: un crío que le admiraba: quedé frente a la puerta de Lucía Etxebarria ¡Ella cagaba! ¡Yo la cuidaba! ¿Había algo más maravilloso en el mundo?

Horas después, llegó el fin de la firma: Lucía, por quedar bien, para que se me quitara esa cara de te vas, nunca volveré a saber de ti, me dio su e-mail: lo guardé como el más preciado tesoro ¡AHORA ERA AMIGO DE UNA ESCRITORA DE ÉXITO!… al día siguiente, le dije a todos mis compañeros de trabajo que, además del e-mail, Lucía me había dado su número de teléfono:

-Pues sí –les mentía- Lucía y yo nos hicimos grandes amigos ayer. Hoy ya hemos hablado hasta tres veces. Quiere que vaya a verla a Madrid: lástima que yo tenga tanto trabajo. Sí, es una tía maja.

Cinco días después me atreví, por fin, a escribirle un e-mail: pensé mucho en qué escribirle: el contenido: quería sorprenderla: parecerle interesante: no quería ser el típico fan que le halagaba: quería hacerle una critica sagaz, rompedora: que, con tan sólo leerla, la volviera loca de amor: YO QUERÍA LIGÁRMELA Y QUE ME PUBLICARA MI NOVELA: PEGAR EL BRAGUETAZO: le escribí esto:

“Hola Lucía:

Me gusta tu nombre. Pero tu apellido no.

Rafa.”

Nunca me contestó. Y, con el tiempo, fue otro quien la dejó embarazada.

……………………………………………

A riesgo de que me llame el dire y me diga que ya está bien de colar el “making off” de la publi de mi futuro libro, ya sabéis, ese que va a pasar a la historia de la literatura y va a dejar a todos mis detractores con cara de oler mierda: “DIARIOS SECRETOS DE SEXO Y LIBERTAD”, os muestro, orgullosísimo, los últimos videos que me han enviado mis amados lectores (me han dicho que los ponga antes de las 3, que es cuando se van de la oficina, sí, sí, sí, vale, vale, vale). Hoy os presento a las mejores tetas de Barcelona: Capri y a Gorjeos, que se ha marcado un video a lo 1984 y, por último, a la estrella de mi corazón de Macondo: Rosa

¡Muchas gracias amigos!…y ya sabéis: enviad vuestros videos de no más de 20 segundos y donde digáis el título de mi diario-libro y lo que queráis a ezcritor arroba gmail.com ¡Os espero!

…ayer puse la primera entrega.

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