Henry Miller me mataría por leer en el váter: pero, para mí, el váter es uno de los mejores lugares para leer poesía. La poesía se lee poco a poco: tomas un verso, lo metes bajo tu lengua, bajo el cerebro, y lo disfrutas, reflexionas, te dejas llevar: te teletransportas al siglo XVII del alma del poeta. La poesía no es un plato de grasa con patatas. Sino un delicado trocito de fresa que agarras con dos deditos: lo hueles e introduces en la boca: te entregas a los versos del poeta como si te estuvieran dando el más bello beso de amor. Pierdes un excremento, ganas un beso-verso. Leer versos es la única manera que tienes para besar físicamente a tu inteligencia.
El váter también es un lugar magnífico para leer obras complejas, como por ejemplo, el “Ulises” de Joyce. Porque a ver quien es el guapo que lee más de veinte páginas seguidas de ese libro sin dormirse o volverse loco. Te sientas en el váter, abres el libro, pluf, cagas y, mientras tiras de la cisterna, reflexionas sobre el fluir de la conciencia en tamaña obra: leyendo en el váter siempre saldrás del cuarto de baño siendo, además de una persona más ligera, una persona mucho más inteligente.
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De todos los videos que he hecho cuando estoy sin trabajo, y en el váter, creo que este es el más repugnante.
Nota.-Estoy subiendo todos mis videos a “You tube” para ver si me hago famoso como Brookers: una adolescente americana a la que la Mtv acaba de fichar por una millonada.

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