Un momento de ira, de venganza: tu nombre es de color negro. Con tus besos inyectas veneno: un hombre ha muerto pensando en ti.
-¿Por qué?
-Porque hay guerras.
Saltas por la ventana, tú no mueres y, en el camino que lleva a tu vagina, encuentro restos de mi esperma: mi semen se perdió antes de llegar a tu corazón.
Quiero abandonar: sólo quiero caminar, que mi alma salga de mí: que se vista con sombrero y gabardina: que haga lo que yo no me atrevo hacer.
-¿Por qué?
-Porque a mi me da igual.
Vegeto por el asfalto: soy fiel a la rutina mundial: camino hacia donde mandan las flechas: solo: únicamente llevo:
-Mi sucia soledad a cuestas.
Apestosa, espero tu vuelta: mi corazón ya no habla… mi vida es de polvo: estoy gordo, me han crecido las tetas: mis ojos están ya, casi, totalmente cerrados: sólo veo muertos, cantando, bailando, viviendo.
Contando el dinero.
Bebo vasos llenos de alfileres quemados: los mastico y trago. Y me refrescan. Y lloro: lágrimas negras en un lago de cisnes blancos: muertos de hambre que vienen de África: los pateo y les escupo.
-¿Por qué?
-Porque me importa una mierda.
Soy un grupo de mierda que viaja sin patera, sin rumbo: estoy vacío: no soy nada: no soy nadie: la vida se me acerca, me pregunta, pero yo no tengo nada que mostrarle: a ella ni a nadie.
-Si que tienes –me dice la vida-. Tienes maldad oscura.
-Necesito drogarme.

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